Blogia
Desde mi escaño

El tiro por la culata

El tiro por la culata

El ministro de Justicia, el señor Mariano Fernández Bermejo, no tuvo más remedio que reconocer, aunque fuera a la defensiva, la inoportunidad de haber estado en una cacería a principios de este mes. Eso sí, ha tenido que dar marcha atrás cuando las pruebas sobre su presencia en esa finca, donde también estaba, curiosamente, el juez Baltasar Garzón, eran más que evidentes y ya no podía despachar con argumentos huecos a los periodistas que, acto tras acto, le preguntaban en las diferentes comparecencias públicas.

De todas maneras, muy en la línea de los ministros socialistas de negar la mayor, Bermejo insiste en que este hecho sólo ha sido inoportuno por la casual coincidencia en el mismo campo de tiro con Garzón, pero que nunca mantuvieron conversaciones relevantes y mucho menos sobre la trama del presunta corrupción en el Partido Popular. Sin embargo, por mucho que insista el titular de la cartera de Justicia, no cuela que se haya encontrado fortuitamente con el juez estrella de la Audiencia Nacional y menos aún que tampoco se hablase de la operación contra los populares.

Nadie puede creer en las palabras de Fernández Bermejo porque, en primer lugar, trató de negar en todo momento su estancia o, cuando menos, intentó quitarle toda la importancia del mundo. Después, cuando ya se vio pillado, con testimonios orales y gráficos, ha querido justificar que él es un cazador con largos años de experiencia y que había pagado religiosamente los 1.000 euros de vellón por participar en la cacería y que lo del siguiente día se trató de una invitación del dueño de la finca y que él aceptó por no hacer un feo.

La conclusión de todo, demostrada la pillada y que el tiro le ha salido por la culata al señor ministro, es que se trata de un montaje del Partido Popular, una cortina de humo para intentar desviar la atención por el presunto caso de corrupción destapado por Garzón. Pues se equivoca usted de punto a punto, señor Bermejo. En el PP se han habilitado todos los mecanismos necesarios para depurar responsabilidades y echar a los chorizos, pero lo que se está reclamando es la imparcialidad que debe tener un juez, y ésta puede ser nula cuando se dejan a medias determinados asuntos para irse a pegar unos tiros a una finca. De eso se trata, señor ministro. No hay cortinas de humo.

1 comentario

Máximo Medina -

La imagen es fundamente cuando tratamos con gente que no es de nuestro círuclo más cercano y en política mucho más. La estampa de un ministro, un juez, un fiscal y un policía, todos en el mismo sitio, no resulta muy aparente. Ellos sabrán.