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Funcionarios mediotínticos

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Los funcionarios en España, no todos, porque cualquier generalización acarrearía tremendas injusticias, se han convertido en una casta que se considera asimisma intocable. Es sacar su concurso-oposición y creerse los reyes del mambo, los amos del mundo y mucho ojito con cabrearles, que amenazan al pobre ciudadano con complicarle el trámite más sencillo. Pero es que, aparte de tener un empleo asegurado de por vida, algunos piensan que nadie puede controlarles en sus idas y sus venidas de los centros oficiales. Incluso, hay quienes llegan a pensar que la cafetería o el bar es su oficina verdadera y que por la otra pasan cuando Dios les da a entender (los ateos, ni eso). Son los llamados funcionarios mediotínticos, con los que cualquier razonamiento con ellos equivale a hablar en sanscrito con la mula Francis.

Toda esta perorata que les he soltado viene a colocación por el hecho acaecido hace unos días en el Cabildo de Tenerife, donde uno o varios empleados públicos no han tenido mejor ocurrencia que cargarse tres de las seis máquinas que se habían instalado en la Corporación insular para registrar las entradas y salidas de sus trabajadores. La propuesta de habilitar estos aparatos había partido, muy acertadamente, por parte de la directora de Recursos Humanos, Rosa Baena, la cual tiene un disgusto y un empute de campeonato, dado que no son maneras de expresar la contrariedad por parte de un grupo de funcionarios. Lo cierto es que estos mecanismos estaban todavía en período de prueba y, al parecer, el coste de su reparación y/o reposición no va a suponer un pico importante para las arcas del Cabildo...pero no se trata de minimizar este hecho, que de por sí resulta bastante grave.

Les guste o no, los funcionarios cobran del dinero de los contribuyentes y, por tanto, deben un respeto a quien les está pagando. Es erróneo que piensen que Gobierno estatal, regional, cabildos o ayuntamientos les paguen. Digamos que las corporaciones tienen que distribuir a cada capítulo el dinero que reciben de los impuestos, pero pagamos nosotros, los ciudadanos, y eso implica que si el funcionario tiene que estar en su mesa de atención al público de 8 de la mañana a 3 de la tarde, pues no le queda de otra. Sin embargo, a determinados servidores públicos del Cabildo de Tenerife no les ha gustado la idea de las maquinitas controladoras y se han cargado la mitad. Los sindivagos (digo sindicatos), cómo no, tenían que salir a colación para criticar la medida autoritaria de la señora Baena. Claro, ¿cómo no van a hacer piña los holgazanes entre sí?  Esperemos, no obstante, que el atentado contra la propiedad haya podido quedar registrado por alguna cámara de seguridad y el o los responsables paguen de su propio bolsillo el daño causado, así como una ejemplar suspensión de empleo y sueldo. Si no saben respetar lo que sale de los impuestos de todos los tinerfeños, mejor que se dediquen a otros menesteres.

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gravatar.comAutor: Lewis Rogers

Lo mismo la ministra del ramo pide el abaratamiento del despido para los funcionarios. ¡Pero que escribo! Eso no se les ha ocurrido, ni lo pensarán nunca, porque se quedarían sin Administración y, claro, qué es un político sin ellos, nada. Pese al intringulis sí se debe certificar que hay de todo, desde gente amable y correcta a otra que cuando ganó su oposición creyó haber alcanzado el Cielo. Aquí el término medio no vale, sino el bueno. Pero quién le pone el cascabel a la casta...

Fecha: 21/02/2009 00:05.


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