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La Fórmula 1 y sus cambios contra natura

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El gran circo de la Fórmula 1 se juega a partir del 29 de marzo, cuando se alza el telón en tierras australianas, el prestigio acumulado durante los últimos años. Los prebostes de este megaespectáculo deportivo, entre los que se encuentra un comisario español de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), Joaquín Verdegay, han optado por cambiar radicalmente las reglas de juego y decretar que sea campeón aquel que más carreras haya ganado a lo largo de la temporada. Es decir, que, a priori (y casi sin a priori), el resto de puntos que se consigan en el Mundial poco o nada van a contar, salvo que exista un empate a victorias y, entonces, sí que tendrán que tenerse en consideración los puestos segundos, terceros o cuartos que se hayan conseguido a lo largo de todo el año.

Por supuesto, el debate ya está en la calle, aunque poco hay que discutir, ya que la norma establecida por la FIA a menos de quince días para el comienzo de las carreras es irrevocable a todas luces y la propia Federación defiende esta norma. El señor Verdegay lo dejó bien claro al defender el nuevo sistema porque, según él, provoca que los pilotos no se conformen sólo con ser segundos o terceros, en un claro afán de ir sólo recolectando puntos y de arriesgar lo menos posible. Bien, hasta cierto punto podemos entender que pudiera darse el supuesto de que un participante, Fernando Alonso por poner el caso, obtuviera en todo el año sólo segundos puestos, que no venciera en ninguna prueba y que otro piloto, Lewis Hamilton, por ejemplo, venciera en tres carreras, pero el resto de citas las acabase en lugares discretos o, incluso, abandonando o, dado el caso, pasando de participar en el último gran premio porque ya no hubiera quien le diera alcance en el total de triunfos. ¿Qué sería más justo, dar vencedor del Mundial a Alonso por su regularidad o proclamar campeón a Hamilton por haber logrado tres victorias? Para el comisario español de la FIA no existen dudas, el campeón habría de ser el piloto británico.

A pesar de la encendida defensa que pueda hacer Joaquín Verdegay de este nuevo reglamento, lo cierto es que la polémica va a estar presente a lo largo de toda la competición, sobre todo porque los pilotos y las escuderías rechazan de plano este modelo que se ha impuesto por las bravas. De hecho, hasta la fecha, a igualdad de puntos entre dos o más pilotos, para dirimir el Mundial se iba entonces al cómputo de pruebas ganadas. ¿Verdad que parece lo mismo que lo que ahora ha impuesto la FIA? Pues no, no es lo mismo, aunque el comisario quisiera hacérselo ver a los periodistas de los diferentes medios de comunicación. Aquí no va a primar la regularidad, sino sólo ser el mejor en cada carrera, de tal suerte que podemos presenciar cinco triunfos seguidos de Felipe Massa y el resto de carreras que se las repartan a partes iguales Alonso, Hamilton, Raikkonen y Piquet. Hagan lo que hagan, no darían alcance al brasileño por número de pruebas finalizadas en el primer puesto.

Imagínense ustedes que en otros deportes se aplicase el mismo criterio que la FIA ha forzado en la Fórmula 1 y se me vienen a la cabeza el ciclismo, el Mundial de motociclismo o el de rallies. Estoy convencido de que ninguno de los participantes se mostraría conforme con esas reglas. Por ejemplo, en el Tour de Francia, si sólo fuese por carreras ganadas, normalmente sería maillot amarillo cualquier sprinter, en detrimento de los Contador, Armstrong etcétera. En las motos, ídem de ídem, como en los coches. Es evidente que en toda competición donde haya puntos a repartir, no sólo pueden primar las victorias por sí mismas, sino también mostrar una cierta regularidad. Por ejemplo, ese problema no lo tienen modalidades como el baloncesto o el voleibol porque no está contemplado el empate y, por ende, sólo cuentan los triunfos.

Por tanto, como se suele decir en estos casos, en la bajadita esperamos a los señores dirigentes de la FIA a finales de octubre o primeros de noviembre, cuando acabe el Mundial. Apuesto lo que ustedes quieran a que en cuanto tengan el más mínimo problema moral de proclamar campeón a un tipo que sólo ha vencido en cuatro carreras, pero que tiene menos puntos que el segundo, acabarán aboliendo las reglas que, ahora, tan alegremente han impuesto por la fuerza, sobre todo porque no se ha tenido en cuenta el criterio de los que sacan adelante este gran circo, las escuderías y los pilotos.

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gravatar.comAutor: Lewis Rogers

Muchos deportes se han convertido en espectáculos, pero la fórmula uno se lleva la palma (La Gomera, El Hierro). Esta disciplina tiene dos cosas fundamentales: el avance paulatino en cuestiones técnicas que luego se aplicarán a los coches domésticos, y la emoción de la velocidad y los adelantamientos. Las reglas, que se las pongan ellos mismos para luego demostrar que el campeón puede que no sea el mejor. Otro aliciente para los aficionados. Yo lo soy excepto en las madrugadas y madrugones.

Fecha: 18/03/2009 19:56.


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