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Boluda y Ramos justifican a Pepe

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La pasada semana los aficionados al deporte rey en nuestro país tuvieron la desagradable experiencia de ver como Pepe, defensa del Real Madrid, le metía dos patadones al jugador del Getafe Casquero, un puñetazo al también azulino Albín, llamó hijos de las cuatro letras a los colegiados y encima, en el colmo del despropósito, saltó al terreno de juego a celebrar como un poseso el gol de Higuaín, algo totalmente contrario al reglamento, pues estaba expulsado. Obviamente, el comité de competición actuó en consecuencia y, por lo pronto, le han dejado sin jugar más por lo que resta de temporada más los cuatro partidos de la próxima temporadas, si es que después de este episodio aún prosigue en la disciplina merengue o milita en algún club de la liga española (aunque no estaría de más que la sanción contase también en el caso de un traspaso a un club extranjero). El castigo que le han impuesto es lo menos que se merecía y ajustado a un reglamento que, por otra parte, tampoco es muy justo para sancionar acciones que sobrepasan el ámbito deportivo.

Y es que, amigos lectores, ¿cómo se puede valorar el comportamiento del zaguero portugués con un reglamento deportivo en la mano? Lo cierto es que aunque la acción violenta de Pepe se produjera en el rectángulo de juego, el hecho en sí traspasa lo que pueda haber sucedido allí. No se trata de una patada propinada durante el encuentro, un despeje mal dado, evitar un gol, nada de eso. Lo que hizo el luso sólo se puede calificar de agresión salvaje que debería estar sancionada en el código disciplinario como inhabilitación por un período superior de tiempo. Y seguro que alguien me replicará que, incluso con la premeditación, nocturnidad y alevosía con la que actuó el defensa, no dejó lesionado a nadie. Sí, por supuesto, pero no se trata de si dejó o no a un compañero malparado, sino de lo que se proponía conseguir con esa locura transitoria. Por ejemplo, ya que algún diario deportivo lo sacó a colación, acuérdense de la final de la Copa del Rey de hace 25 años entre el Barcelona y el Bilbao, tres jugadores por bando acabaron recibiendo una sanción de tres meses sin jugar por las agresiones dentro del terreno de juego. No hubo lesionados, sólo alguna que otra cicatriz, pero a nadie le partieron la pierna, sin embargo el comité de turno entendió que aquello habías trascendido de lo puramente deportivo y decidió cortar por lo sano.

De todas maneras, fuera estrictamente de la acción cometida por Pepe, lo que no está ayudando es el entorno, en este caso la propia entidad madridista. Primeramente, el presidente, Don Vicente forofo Boluda, alias el del chorreo, que asegura que la sanción es excesiva, una salvajada y luego el entrenador, Juande Ramos, que aún insistía este pasado sábado que las patadas iban al aire, que el jugador no tenía intención de propinar golpes a Casquero. Supongo, digo yo, que en el lote iba también el puñetazo a Albín y lo de hijo de cuatro letras a los árbitros. Vamos, que no sólo es que Pepe fuera inocente, a poco que te descuides, le proponen como santo varón y canonizado por Benedicto XVI. Pienso, y eso que no soy del Real Madrid, precisamente, que en el club deberían de estar tirando voladores por lo benigno del castigo. Sólo diez partidos es poca cosa para lo que les cayó a otros futbolistas. Acuérdense, por ejemplo, del puñetazo que le propinó el meta del Mallorca, Burgos, a un jugador del Español. La gracia le salió por 12 partidos de sanción y eso que era en un lance del juego, a la salida de un saque de esquina, aunque ciertamente hubo voluntariedad por parte del agresor.

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gravatar.comAutor: Lewis Rogers

El comportamiento de Pepe en ese lance es impropio de un profesional y más siendo uno de los que gana millones. A mí se me antoja corto el castigo impuesto, pues comparando con otras ligas y deportes de los tres meses no habría bajado ninguno. Périda de nervios, violencia absurda, impotencia, o todo mezclado. No tiene vuelta de hoja. Lo malo es que quienes sólo miran por sus intereses tratar de quitar importancia al asunto. Son los listillos que tratan de tapar otra jugada desgraciada debajado de la alfombra. Lo que ocurre es que en el Madrid la alfombra está demasiado llena.

Fecha: 29/04/2009 18:24.


Autor: L. Rogers

El comportamiento de Pepe en ese lance es impropio de un profesional y más siendo uno de los que gana millones. A mí se me antoja corto el castigo impuesto, pues comparando con otras ligas y deportes de los tres meses no habría bajado ninguno. Périda de nervios, violencia absurda, impotencia, o todo mezclado. No tiene vuelta de hoja. Lo malo es que quienes sólo miran por sus intereses tratar de quitar importancia al asunto. Son los listillos que tratan de tapar otra jugada desgraciada debajado de la alfombra. Lo que ocurre es que en el Madrid la alfombra está demasiado llena.

Fecha: 30/04/2009 11:31.


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