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ZP y Chacón nos tergiversan la realidad

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El lenguaje se puede pervertir todo lo que uno quiera. El periodista, el columnista, el político o el economista, por ejemplo, puede jugar con las palabras y disfrazar los hechos, pero nunca podrá cambiar la realidad de las cosas, por mucho que uno se empeñe en hablar, por ejemplo, de desaceleración económica (cuando la verdad es que estamos en crisis y recesión) o de misiones de paz (cuando lo único cierto es que vamos a lugares donde hay que dar tiros porque, de lo contrario, te los pegan a ti y encima puedes sufrir bajas personales). Con este Gobierno progresista, las guerras y los conflictos bélicos se han convertido por arte de magia y de bibibirloque en misiones de paz. Es decir, nuestras tropas, perfectamente instruidas, no van a luchar, sino a poner paz entre las partes, a restablecer el suministro eléctrico de agua y luz en zonas remotas de Afganistán y, de paso, a asegurar que las comunicaciones por tierra y aire se pueden realizar sin mayores problemas. Sí, claro, ahora en los cuarteles españoles se da un curso intensivo de fontanería, electricidad y primeros auxilios. De milagro, por ejemplo, no rescatamos a las señoritas de la Cruz Roja con su hucha y banderita para que esos talibanes depositen cristianamente el óbolo o limosna correspondiente.

A este Ejecutivo se le ha vuelto en contra el boomerang del "No a la guerra" que tan entusiastamente apoyaban desde la oposición los señores Zapatero, Blanco o la súpermega pacifista Carmen Chacón, hoy flamante ministra de Defensa. Sí, así es la vida, la power flower del PSOE es hoy la que tiene la responsabilidad de gestionar un ministerio que, a buen seguro, hubiese querido quitar cuando estaba en la bancada opositora. Y claro, como no está bien visto anunciar que nuestros soldados van a una zona de guerra, pues hay que disfrazar el asunto como una misión humanitaria...hasta que, claro, empiezan a matarnos a nuestros militares o derribarnos helicópteros. ¿Qué misión de paz es esa, señora Chacón y señor Zapatero?

Los militares, por si acaso lo han olvidado estos señores, son conscientes de la profesión que han elegido porque, precisamente, nuestro Ejército se ha profesionalizado desde hace algunos años. Ya no existe el Servicio Militar Obligatorio y quien quiere ser soldado desde hace una década lo es libremente y porque quiere y ama a este país y está dispuesto a darlo todo por la patria. A nadie, por supuesto, le gusta tener que ir a dar tiros por ahí, pero es que es la misión para la cual han sido escogidos y que al mismo tiempo han elegido. Es tan perverso creer que un militar no está para empuñar un fusil como pensar que un policía no está para perseguir a criminales o que un bombero no tiene porque enfrentarse a un pavoroso incendio.

Nuestras tropas, señora Chacón, están para luchar por el bien de España y su obligación es estar al servicio también de la comunidad internacional. El problema es que cuando no se tienen responsabilidades políticas es muy fácil berrear en contra de la derecha y de la matanza en Irak, pero cuando son ustedes los que tienen el mando del poder, entonces hay que revestirlo todo de un manto de dulzón subido y hacer creer a la ciudadanía que todas las muertes que se producen ahora son fruto de la mala suerte. Pues no, estas muertes son el resultado de ir a una guerra y esos fallecimientos tendrían una nobleza y un honor póstumos si ustedes, pacifistas de pacotilla, no quisieran ocultar la realidad.

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gravatar.comAutor: Máximo Medina

Rusia, o la extinta Unión Soviética, se pegó décadas en Afganistán, en una guerra cruenta de la que no sacó nada en claro. Era como el Vietnam de los rusos/soviéticos. Como los afganos son un pueblo guerrero, luego tomó el testigo EEUU, pero metió en la contienda a lo más granado del mundo mundial. Allí no se regalan caramelos y los señores de la guerra siguen erre que erre combatiendo a los invasores. Con la situación montada de esa manera a nadie se le podría ocurrir, con dos dedos de frente, mandar a unas fuerzas pacificadoras a un conflicto enquistado al paso de los años, hasta tal extremo que las tropas allí enviadas empiezan a preguntar que pintar en semejante e inhóspito lugar. La realidad es nítida. Allí hay combates a diario, lucha de guerrillas o incluso se utilizan los manuales del terrorismo. Negar que hay un conflicto bélico, también llamado guerra, es como decir que el Sol sale por la noche. Ahora bien, la política nos demostrará que la realidad es lo que no se ve.

Fecha: 14/10/2009 14:00.


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