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Nadie es responsable de nada

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Canarias, cuando sucede alguna catástrofe, supone el verdadero paraíso para aquellas personas que, pese a tener responsabilidades públicas, siempre tratan de escurrir el bulto y, de paso, echarle la culpa a otra administración. En definitiva, se trata de una artimaña perfectamente orquestada por la cual los ciudadanos nos quedamos sin conocer quién tenía que asumir determinadas funciones en un episodio concreto. Aquí nadie quiere dar la cara y todos son a jugar al despiste y a las declaraciones más o menos altisonantes. Ya se sabe, a mayor contundencia en las palabras, parece otorgar la licencia de tener más razón que los otros, aunque los argumentos sean tan endebles como el papel de fumar.

 

Y es que a raíz de lo acontecido con las fuertes lluvias que asolaron el pasado lunes parte del norte de Tenerife, hemos vivido una especie de cruce de afirmaciones y de imputar en el prójimo lo que debía ser una tarea de coordinación entre departamentos de diferentes estamentos. Desde el Cabildo se acusó a los responsables de la Agencia Estatal de Meteorología de haber errado en sus previsiones sobre los litros de lluvia que iban a caer sobre la isla. Estos, por su parte, resaltan que los estudios eran los correctos y que en este tipo de inestabilidades no resulta sencillo ofrecer un dato exacto sobre las precipitaciones totales. Bien, pero al final, ¿quién tiene que poner los medios para evitar que este espectáculo dantesco se repita con demasiada frecuencia en la isla y que sean las personas de la calle las que sufran las consecuencias?

 

Miren ustedes, aquí la única verdad es que cayó una tromba de agua importantísima, por supuesto, y ante eso no se puede hacer nada, pero sí al menos habilitar perfectamente los cauces de los barrancos para evitar que el líquido elemento se tope con determinados obstáculos no naturales que le obliguen a buscar vías alternativas. ¿Acaso cabe en cabeza humana habilitar la zona de desagüe del barranco de San Felipe, en el Puerto de la Cruz, como aparcamiento para más de un centenar de vehículos? Pues alguien en el Consistorio permitió esa aberración y hoy, afortunadamente, sólo estamos hablando de que son unos pocos propietarios los que se han visto de la noche a la mañana sin su coche, pero al menos conservan lo más preciado, la vida.

 

En este punto, sólo he escuchado una voz que ha puesto un mínimo de coherencia en el asunto y es el alcalde de la Villa de La Orotava, Isaac Valencia, quien ha advertido severamente sobre el estado de abandono de nuestros cauces y que esto, lamentablemente, se veía venir. Y ojo, que no sólo son las barranqueras del norte de Tenerife. Vénganse ustedes a contemplar el estado de determinados barrancos del sur o de la zona Santa Cruz-La Laguna y se pueden llevar las manos a la cabeza. Pero ante todo, la estrategia está muy clara, escurrir el bulto y echarle la culpa al de la otra administración. Y así llevamos ya varias catástrofes naturales sin que nadie quiera asumir sus responsabilidades.

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gravatar.comAutor: Máximo Medina

Es rigurosamente cierto, nadie es responsable de nada en caso de una catástrofe de tipo natural. Bueno, quizás seamos todos, porque somos los culpables del cambio climático por nuestra errónea manera de vivir. Es el cuento de siempre. Lluvia y viento siempre han sido 'enemigos' del hombre, pero jamás hemos buscado la manera de sortear sus apariciones, cada vez más frecuentes. La orografía natural debe ser respetada, pero en demasiadas ocasiones la avaricia y el pelotazo pueden más que una convivencia racional con el medio. Mientras eso no cambie... más de lo mismo. Caerán cuatro gotas y abriremos todos los telediarios nacionales. Incluso, alguno extranjero, por aquello de los turistas.

Fecha: 18/11/2009 14:51.


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