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Un Atleti de Segunda

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El Atlético de Madrid tiene toda la pinta de irse a Segunda División. De once partidos, uno ganado, cuatro empates y lo demás, derrota tras derrota, hasta acumular ya la friolera de seis. El relevo de Abel por Quique Sánchez Flores no ha surtido el efecto deseado y sus tres primeros encuentros ligueros, Athletic de Bilbao, Real Madrid y Deportivo de La Coruña, se han saldado con cero puntos en el casillero, aunque la suerte también ha jugado sus bazas e igual tres o cuatro puntos podrían haber ido a engrosar la maltrecha clasificación de los madrileños. Pese a todo, estamos ya llegando al término de la primera vuelta y los del Manzanares dan una sensación escasamente optimista de que el panorama pueda variar. Por estadística, desde luego, estamos peor que el año del descenso y no parece haber una excesiva preocupación en los mandamases o maldamases de la entidad rojiblanca.

 

Lo que está claro es que el Atlético de Madrid debe ser consciente a fecha de hoy de que su clasificación le debe llevar a fijarse únicamente en un objetivo, el de la salvación. Europa es un tren o un avión que ya se ha perdido, al menos por vía de la Liga, pero aún queda la posibilidad de coger la guagua de la salvación, pero hay que apurarse o al final habrá que regresar a pie y con la consecuencia lógica de volver, ocho años después, a la categoría de plata del fútbol español. Confío en que la parcela técnica, al menos, se dé cuenta de esta circunstancia, de que ahora hay que ser sumamente cortoplacistas y mirar sólo al puesto del 17 hacia arriba. Volverse locos cuando se encadenen dos o tres victorias sería un auténtico suicidio porque ahora, más que nunca, hay que emplear muchas dosis de humildad para salir de un agujero al que no está habituado a luchar un plantel con grandes figuras mundiales.

 

Y es que en verdad todos los equipos catalogados de grandes o con hechuras para estar entre los seis primeros suelen padecer un auténtico Vía Crucis cuando empiezan a descolgarse de los puestos de arriba y, lo peor de todo, caen en la parte dramática de la tabla. Ahí, da lo mismo que te llames Forlán, Agüero, Simao, Maxi o Asenjo. Ahí, lo que impera es la fortaleza psíquica y estos jugadores, me da la sensación, de que no están por la labor de hacer limpieza de letrinas, acostumbrados ellos a navegar por este deporte como los auténticos señoritos. Es duro tener que analizar la clasificación, pero cuando en tres meses de campeonato sólo has logrado una victoria, lo normal es que empieces a pensar menos en ti y más en el interés del colectivo. Es el momento de echar una mano y, como suelen decir los del Frente Atlético, echarle huevos. Si es que, lo miren por donde lo miren, ser jugador del Atlético de Madrid es todo un chollo, a poco que se haga, la gente se vuelca, incluso salvando la categoría en el último partido.

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gravatar.comAutor: Lewis Rogers

El Atleti, amigo Velarde, se salvará sin el menor problema. Lo que ocurre es que en estos momentos le están poniendo emoción a ese asunto llamado Liga. Basta que los señoritos, que lo son y estoy completamente de acuerdo con usted, se pongan el mono de trabajo en cuatro o cinco partidos y se habrá acabado la incertidumbre. Lo que sí parece evidente es que los mandatarios del club del Manzanares deben tomar las de Villadiego y cuanto antes mejor. El daño que le están haciendo al equipo es brutal y si mantienen esa senda de servirse de y no servir a, acabrán por cargarse a la gallina, a los huevos y al oro. Si el Atleti es un sentimiento, ellos deben tener uno pero de culpa. Gils, Cerezos y demás den paso a otros que tengan ganas de defender a una entidad que no por no tener ni tiene ni defensa, Perea, Pablo y compañía al margen.

Fecha: 23/11/2009 22:32.


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