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Servicio público deplorable

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¿Qué mano negra está provocando que el servicio de transporte público que va hacia los aeropuertos se convierta en una verdadera odisea? ¿Quién o quiénes tienen abultados intereses en que se produzcan más y más recortes de líneas y de frecuencias de guaguas y que los usuarios pierdan calidad de vida, amén de tener que pagar cada vez más por un trayecto que, lejos de acortarse en el tiempo, se duplica en su duración? ¿Por qué el Cabildo de Tenerife, que es responsable de Titsa, ha dejado tan pésimamente comunicados los dos aeródromos de la isla en materia de guaguas y, al mismo tiempo, se ha cargado los fines de semana la línea directa y sin paradas entre Santa Cruz de Tenerife y Los Cristianos-Playa de las Américas?

 

Tanto en el caso de Los Rodeos como en el del Reina Sofía, la situación que uno encuentra a veces en la parada suele ser, como mínimo, de puro surrealismo. Cierto es que el norte, al haber más líneas de guaguas que pasan por la terminal aeroportuaria, la espera es ligeramente menor, pero se echa de menos una conexión directa con la capital y otra más con el núcleo más importante de esa zona de la isla, el Puerto de la Cruz. Sin embargo, alguien decidió que esos trayectos no eran rentables y optó por cargárselos de un plumazo. El problema, empero, sobreviene cuando la guagua de turno, la 102, especialmente, que es la que viene cada media hora, o las que van o vienen hacia o desde los municipios más enclavados al norte, Icod y Buenavista, está repleta de pasajeros y, lamentándolo mucho, no puede asumir a todos los usuarios que están aguardando en la parada. La solución para evitarse una larga espera, sobre todo en el caso del que vaya a La Laguna o a Santa Cruz, pagarse un taxi y desembolsar entre 8 y 16 euros de promedio, respectivamente.

 

Pero más kafkiana en la situación en el aeropuerto de Tenerife Sur. Algún lumbreras adoptó unilateralmente que la guagua directa y sin paradas, la 110, entre Santa Cruz y Los Cristianos, había que suprimirla los fines de semana. Y si a eso le sumamos que hace tiempo que también se había borrado del mapa la conexión entre el aeropuerto y la capital, tenemos que los sábados y los domingos la línea 111 se convierte en una suerte de romería porque va haciendo paradas en todos los cruces principales, Añaza, Radazul, Tabaiba, Barranco Hondo, Igueste, Candelaria, Arafo, Güímar, El Tablado, Fasnia….así hasta llegar al cuello de botella de la infinita y perenne obra de San Isidro y luego la llegada al aeropuerto. En alguna que otra ocasión, Titsa ha tenido que habilitar dos guaguas que salieran del Intercambiador porque iban hasta arriba de pasajeros. El problema es que quienes desean ir desde Santa Cruz de Tenerife a Los Cristianos o a Las Américas han visto doblado su tiempo de permanencia en el interior del vehículo por mor de una pésima planificación de los responsables de Titsa de la que por elevación, dicho sea de paso, es responsable el Cabildo.

 

Uno puede llegar a entender la querencia que existe por parte de la máxima administración insular hacia el transporte guiado y que se piensa en ocho años vista con el famoso tren del Sur. Pero, mientras ese proyecto se hace realidad, no es de recibo que se ofrezca al usuario un servicio de tan baja calidad. No es lógico que un recorrido de 75 kilómetros en plena autopista se complete en más de hora y media. Luego a más de un político se le llena la boca a la hora de hablar de las excelencias de los medios de transporte colectivos, pero hay que dar ejemplo y no recortar de donde no se puede, precisamente por esa filosofía de ofrecer un servicio público de calidad. Queremos que la gente se olvide de su coche, pero, tal y como están ciertas frecuencias de Titsa, a veces es que no cabe pensárselo ni medio segundo.

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gravatar.comAutor: Máximo Medina

El problema es el de siempre y las soluciones llegan a medias. ¿Titsa es un servicio público o un negocio? Si estamos ante la primera disyuntiva, lo importante es que los viajeros, todos nosotros, estemos bien atendidos, sin tener en cuenta costes, por muy caros que puedan ser. Si nos situamos en la otra opción, un negocio, no es de extrañar que se supriman frecuencias e incluso líneas, porque el Cabildo tratará por todos los medios de rentabilizar no sólo la compañía de guaguas, sino también las líneas del tranvía. Pero olvida algo trascendente: lo público no tiene por qué generar beneficios, ni tampoco pérdidas, pero a la hora de elegir, mejor nos quedamos con las segundas, porque el fin último es servir al ciudadano en general. Ahora bien, si la gestión es la adecuada, algo complicado si está en manos de políticos, debe buscarse el equilibrio, algo también difícil, aunque si el servicio de transportes está en manos públicas no es para buscar balances positivos. Si ése es el caso que se busque la privatización. Más que nada para comprobar que nadie quiere hacerse cargo del servicio. Titsa fue creada para servir y no para ser dirigida como un negocio particular dentro del entorno público. Los impuestos están, entre otras cosas, para financiar posibles desequilibrios presupuestarios. Pero, año a año, no dejando pasar lustros o décadas y luego buscar quien ponga el dinero.

Fecha: 29/12/2009 01:00.


gravatar.comAutor: Rubí

Hola Juan Antonio llego a tu página buscando información de la línea 102 de guagua, ya que dentro de unos meses se convierta en mi línea habitual para ir a la universidad de la laguna desde el puerto, y me gustaría preguntarte si sabes aproximadamente cuando dura el trayecto hasta la universidad porque en la web de Titsa no logro encontrarlo. Miedo me da por lo que cuentas, un saludo y gracias.

Fecha: 26/07/2010 18:11.


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