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Estampa turística putrefacta

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Tenerife vive del turismo. Nadie pone en tela de juicio que los euros que entran en esta bendita isla lo hacen, en su gran mayoría, por lo que dejan los visitantes durante su estancia. Sin embargo, la capital de la isla, Santa Cruz, se muestra como la verdadera cochambre en todos los sentidos. La puerta de entrada marítima supone una visión horrenda a todas luces para todos aquellos que llegan por primera vez por barco. Un puerto feo, mal construido, peor aprovechado y nada elegante para albergar a esos cruceros que llegan durante esta época de otoño-primavera. La ciudad, con un poco de suerte, a veces llega a vislumbrarse en esa maraña de contenedores que se han convertido las dársenas.

Pero con ser esto ya un dislate, más deprimente supone ver la estampa del lago de la plaza de España. Horroroso sería un calificativo amable. Una obra que ha costado millones de euros sirve, a día de hoy, para que los patinadores campen a sus anchas, los grafiteros emborronen la superficie, las paredes y los bancos, los indigentes dejen todo aquello como un estercolero. Y no, no me invento nada. Esa imagen la pudieron contemplar ayer a mediodía unos 20 turistas que salían del puerto en dirección a la calle Castillo. Una vergüenza que, a los hechos me remito, no parece importarle a nadie.

Y miren, qué quieren que les diga. A mí me preocupa que la puerta de entrada, el recibidor de la isla esté en ese estado tan lamentable. No podemos ser unos chapuceros de marca mayor, darle esa impresión a quienes nos visitan por unos días. Estamos desprestigiando nuestra propia credibilidad como destino turístico. Nada tengo en contra de los vagabundos, pero está claro que una persona con trapos viejos, sucios, rotos y encima miccionando frente a la cristalera de lo que se suponía que iba a ser una cafetería frente al lago no es la mejor presentación para que alguien decida repetir o recomendarle este sitio a sus familiares y amistades.

El problema es que la industria turística de Santa Cruz de Tenerife está moribunda, funciona a parches, es una especie de reinvención del monstruo de Frankestein. Se coloca un tornillo allá, una tuerca acá, un by pass en el otro lado y claro, el bicho camina, pero a su estilo, con zancadas irregulares, con ideas disparatadas en ocasiones como las de habilitar ahora una pista de hielo en el lago. Es decir, no hay dinero para, por ejemplo, iluminar las calles en navidades (al menos como en años anteriores), pero sí para mantener una infraestructura carísima que, de una u otra forma, no va a atraer a más turistas, precisamente. Nada que ver esto, por ejemplo, con la sensacional iniciativa de la noche en blanco del consistorio de La Laguna.

En fin, esto es el turismo de Santa Cruz, una especie de charca putrefacta como la del lago de la plaza de España, una idea millonaria que se descuida desde el primer día. Luego nos quejaremos de que la capital es un muerto para los visitantes. Claro, pero si es que nuestras autoridades y determinadas asociaciones se han empeñado en cargarse el invento y, por supuesto, a pesar del trabajo de Federación Canaria de Ocio, Fecao, nada se puede hacer ante el inmovilismo y chapucería que hay a su alrededor. Con la burocracia ha topado usted, Don Juan José Santana.

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juanvelarde

gravatar.comAutor: Máximo Medina

Amigo Velarde siento no estar de acuerdo con usted, porque las puertas de entrada a la isla son los aeropuertos y no el puerto de Santa Cruz. Coincido en que la plaza de España es un bodrio y que no parece adecuada a la ciudad, pese a los millones que se gastaron en su diseño y posterior construcción, pero en cuanto a turismo las últimas cifras oficiales admiten que ha aumentado mucho en las Islas, aunque eso no suponga, por ahora, que el empleo en el subsector haya subido, algo normal, porque los empresarios quieren aprovechar y enjugar ahora todo lo que no ganaron en estos dos últimos años de crisis en toda Europa. Ahora la crisis la tenemos sólo nosotros, pero no nuestros visitantes. Así que eso de industria moribunda, nada de nada, todo lo contrario hay algunos que están haciendo verdaderos negocios con la que está cayendo. Por último me gustaría indicarle que cuándo ha sido santa Cruz una ciudad turística, porque para eso ya tenemos todo el Sur y para del Norte. La capital no tiene que ser un muerto para los visitantes, sino un lugar donde poder vivir bien para sus actuales vecinos. Lo demás sería una valor añadido que no tiene y que, la verdad, pocos pretenden.

Fecha: 02/12/2010 00:40.


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