Blogia
Desde mi escaño

El cierre de Radio El Día, un capricho del paulinato

El cierre de Radio El Día, un capricho del paulinato

Quieren cerrar Radio El Día, como muchas otras emisoras que no son afines al régimen del paulinato. Sí, resulta curioso que no se le haya concedido la licencia a la emisora de la avenida de Buenos Aires, máxime cuando todos sabemos que si había una determinada inclinación política, esa era la de Coalición Canaria, pero tampoco uno es extraño y conoce perfectamente que las motivaciones que se han seguido con respecto a este altavoz del Grupo El Día son muy distintas. Las pornográficas editoriales del rotativo, poniendo a caldo pota a Rivero y los diputados que CC tiene en Madrid, Oramas y Perestelo, han motivado que se busque una forma nada sutil de ahogar económicamente a la radio y, posteriormente, al resto del esqueleto mediático hasta conseguir su muerte por inanición publicitaria.

Evidentemente, puedo decir mucho sobre los xenófobos editoriales redactados o encargados por Don Pepito, los insultos constantes a los peninsulares (por mucha distinción que él tratase de vender haciendo distinción entre ésos y los godos), las acometidas contra Gran Canaria, los exabruptos contra Rivero cuando no se hacía la santa voluntad del editor de El Día o las amenazas de sacar los trapos sucios. Sin embargo, con todo eso, y habiendo sido un colaborador de ese medio que fui echado por la puerta de atrás (lógico por otra parte porque en Periodista Digital no he dejado de meter caña con esos escritos vomitivos), reconozco que es toda una injusticia el tema de acabar con la emisora porque los compañeros que allí trabajan, los pocos que quedan, comenzando por Pepe Moreno, no tienen culpa de que alguien escriba esos indigestos panfletos sabanarios.

Entiendo que la Justicia tenía que haber sido (y en realidad tiene que ser) la vía para frenar y erradicar esos escritos, pero nada de culpa tienen los abnegados empleados de esta radio que intentan salir día a día al aire con la mayor profesionalidad. Pero esto a Rivero le da lo mismo. Su criterio es exclusivamente acabar con todas aquellas plataformas que no le bailan el agua, que se muestran críticas con él o le masacran diariamente por no pedir la independencia para Canarias.

No comprendo ni comprenderé jamás que los políticos mangoneen en los medios de comunicación y que decidan de esa manera sobre dónde se pone la publicidad institucional y dónde no o si este medio lo cierro porque, lisa y llanamente, no comulga con la manera de pensar o de actual del burócrata en cuestión. Por eso, ni Radio El Día, ni Pulso Radio, ni Radio Isla y así un largo etcétera merecen ser cerradas sólo porque al pequeño hombre de El Sauzal se le haya metido entre ceja y ceja que él es una persona a la que no se le puede decir ni media en su contra.

2 comentarios

Máximo Medina -

No sé cómo está ahora la legislación en este sentido, pero hace años una radio o televisión o periódico, en suma un medio de comunicación, conseguía su oportuno permiso y adelante con los faroles. Por lo que deduzco de su artículo a Radio El Día, ¿le pueden quitar su licencia o, por contra, estaba emitiendo sin licencia? Si alguna de las respuestas es positiva, no termino de comprender cómo un poder Ejecutivo puede eliminar a los medios que no le interesan y dejar al resto. El famoso reparto de licencias, entendía yo, en mi ignorancia, era para nuevas emisoras, teles o periódicos, pero sin tocar los que ya estaban en el mercado. Si fuera así, ¿por qué a los medios 'afines' al actual 'régimen' no les quedan dos telediarios..? Si es un asunto estrictamente autonómico, cada cuatro años perderíamos unas cuantas emisores del dial, ¿o no?

Ahora río yo -

Cuando se meten con tus amiguitos sí que te enfadas, si no, recomiendas el "jarabe de palo", ¿no?
Pues menos mal que a El Día le tocó Paulino, y no tú...