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Desde mi escaño

'CCOOmarotes' de primera clase

'CCOOmarotes' de primera clase

Las casualidades no existen, menos aún cuando se producen en tan corto espacio de tiempo y es el mimo sujeto el que protagoniza las acciones. El ‘bon vivant’ de Ignacio Fernández Toxo, a la sazón secretario general de Comisiones Obreras, vuelve a dar un pésimo ejemplo al sindicalismo de este país al conocerse que ha disfrutado a todo tren de unas vacaciones en un exclusivo hotel de Madeira. Asegura que escogió ese retiro para preparar la manifa contra la reforma constitucional, pero la realidad es que al líder de CCOO le trae al pairo la tranquilidad. A él le priva el lujo porque, para tranquilidad, cualquiera de nuestros monasterios y claustros que suelen acoger a personas que desear abstraerse del mundanal ruido, bien para curarse del estrés, preparar exámenes o, simplemente, para encontrarse con ellas mismas.

Toxo, sin embargo, es incapaz de renunciar a sus opíparas vacaciones y, en este punto, coincido con el responsable de USO, José Luis Fernández, en el sentido de que cada persona puede hacer con su vida privada lo que quiera mientras sea con su dinero. Otra cosa, evidentemente, es la oportunidad de los hechos. El año pasado ya fue sorprendido en un crucero en el Báltico a pocas semanas de tener lugar una huelga general en España y ahora sucede tres cuartas partes de lo mismo con las movilizaciones contra la reforma constitucional. Es decir, los curritos de Comisiones se comen el marrón de preparar el acto para que luego el jeta de turno ponga la cara para los informativos como si hubiese sido el único que ha dado el callo.

Lo que evidencia la actitud pedigüeña de Comisiones y de la UGT no es otra cosa que una irresponsabilidad manifiesta. A los sindicalistas de estas dos grandes centrales les preocupa únicamente perder la manteca que sacan mes tras mes al Ejecutivo vía subvenciones, cursos fantasmas y otras prebendas para tenerles callados y no montar la tremolina callejera. Lo que está en peligro no es en sí la democracia, sino su sustento sin dar golpe alguno. A ellos les encanta ingresar cientos de miles de euros en la misma proporción que a uno de estos líderes le crece el perímetro abdominal y al otro se le pone más cara de gamba británica o alemana.

En definitiva, a estos señores no les importa una higa el referéndum, lo único que les preocupa son las perras que pueden dejar de percibir si por fin en este santo país llamado España se pone un control de verdad al gasto público y se saca del presupuesto a tanto parásito, empezando por la financiación de partidos, sindicatos y fundaciones adheridas a los mismos. Por eso se permiten esos lujos cruceristas, hoteleros y de excelente gastronomía. Pero a la fiesta hay que ponerle punto y final, pero que antes paguen lo que deben, claro está.

2 comentarios

Máximo Medina -

Si el techo de gasto en la Constitución sirviera para eliminar pagos del Estado y subvenciones diversas, sería el primero que votaría que sí. Pero, desgraciadamente no creo que eso ocurra, las subvenciones a los sindicatos y también a los empresarios me temo que van a seguir, más que nada porque al poder le interesa y mucho tener de su lado a los denominados 'agentes sociales' y de vez en cuando les piden que firmen cualquier papel que denote el diálogo social en España. Para eliminar los presupuestos de empresarios y sindicatos sólo hace falta reformar una ley y no la Carta Magna. El problema radica en que el cambio en la Constitución no sale del pueblo, ni siquiera de los partidos políticos, sino de una imposición de Europa o, más bien, de los que mandan en la UE. Ahí es donde se rebelan los sindicatos, porque al limitar el gasto es probable que haya recortes en partes sensibles para los trabajadores y no tanto para los empresarios. Otra cosa es la imagen que dan los líderes sindicales en su vida privada, con esas vacaciones y lujo por doquier. También hay políticos y empresarios que viven de espaldas a la realidad del país, pero a esos los trincan menos.

carmen -

Cada vez que se va de veraneo, viene con una huelga bajo el brazo. Es logico hay gente que lleva muy mal el sindrome postvacacional