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Desde mi escaño

¡Qué manía con cambiar el callejero!

¡Qué manía con cambiar el callejero!

Craso error. El Ayuntamiento de Sevilla, gobernado por Juan Ignacio Zoido, del PP, ha iniciado los trámites cambiar el nombre de la calle Pilar Bardem, que pasará a denominarse Nuestra Señora de las Mercedes. La iniciativa ha sido presentada por la Hermandad de Santa Genoveva y está respaldada por más de 2.300 firmas de vecinos y comerciantes, a quienes parece que la actriz no les atrae en exceso. La avenida adoptó su nombre en abril de 2009, en sustitución al de General Merry, en quienes unos veían un militar franquista y otros, un héroe de la Guerra de Cuba.

¿Y por qué digo craso error? Por dos cuestiones, porque parece que determinados dirigentes políticos no tienen mejor cosa que hacer que estar alterando la nomenclatura callejera cada vez que les sale de las entrañas y porque, puestos a cambiar en menos de tres años otra vez el nombre a la dichosa calle, que recupere su nombre original, que en este caso era el de General Merry.

Por supuesto, no soy fan de la señora Bardem y nunca entendí eso de darle su nombre a una calle y más aún que para ello hubiese que eliminar del nomenclator la que ya existía desde hace tiempo. Pero lo que no es de recibo es que ahora se vuelva a modificar el nombre porque no gusta a los vecinos. A este paso, cualquier vía de toda España es susceptible de ser cambiada en cuanto haya más de 2.000 firmas que no estén conformes con el nombre que recibe su calle.

Guste o no, los nombres de las calles son el fiel reflejo de nuestra historia y lo que no es sensato es que políticos que, al fin y al cabo, únicamente están de paso, utilicen su cargo de alcalde para jeringar en los nombres de las calles, siguiendo el pésimo ejemplo del que fuese primer edil de la Villa y Corte de Madrid, Enrique Tierno Galván, un pésimo gestor municipal que lo único que hizo fue borrar todos los nombres de las calles que consideraba que tenían ínfulas franquistas. Normal que luego, con actitudes como esa, que luego también se trasladan al ámbito de la educación, nadie sepa nombres clave de la Historia de España.

1 comentario

Máximo Medina -

Oficialmente, las calles tienen un nombre, pero luego el pueblo las denomina como les parece o según la tradición. Es algo normal y cotidiano que una vía llamada San Francisco de Paula, el vecindario la denomina la calle de los estudiantes. O la calle Barranquillo en vez de Imeldo Serís, o La Noria en lugar de Domínguez Alfonso. Ahora bien, la pregunta se las trae: ¿a quién le ha empatado Pilar Bardem para tener una calle a su nombre? Yo creo que a nadie y por ello ¿a cuento de qué tiene que estar presente en el callejero sevillano? Tampoco soy muy amigo del cambio sistemático de nombre, más que nada porque obliga a todos los vecinos de ese lugar a tener que variar el lugar en el que se encuentran sus casas en todo tipo de documento público, DNI, carné de conducir, pasaporte, hacienda, ayuntamiento y correos. Así que cambiar los nombres de calles, en ocasiones sí, pero en otras mejor pensárselo bien antes.