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Desde mi escaño

Crisis bolsística

Crisis bolsística

La bolsa está en crisis, pero no la institución económica (ésa iría con mayúscula) sino la bolsa de toda la vida, la del súper del barrio y la del gran hipermercado. De hecho, ya circulan datos que hablan de que el consumo se ha visto reducido en un 80% un año después de la puesta en marcha del cobro de las mismas y que va desde el céntimo de esa especie de envase que se agujerea con solo mirarlo, a los 50 céntimos de los envases de rafia y que son bastante útiles para el consumidor por su capacidad, durabilidad y comodidad.

Cierto es que esa medida, la de cobrarnos cada vez que llegamos a la caja y, ¡¡oh cielos!!! habernos olvidado en casa cualquiera de las 900 bolsas que tenemos acumuladas, ha provocado que cada vez sea más difícil que la amable cajera nos encasquete el artilugio plástico y, por tanto, que nuestra factura aumente tontamente unos cuantos céntimos. Sí, ya sé que no son nada, pero imagínense decenas de miles de clientes en una gran superficie y que se le lograse colar una bolsita por persona….al final saldría una cifra realmente jugosa.

Por eso, como los españoles parecemos cada vez más concienciados con el medio ambiente, aunque sólo sea por una cuestión pecuniaria, la industria de las bolsas plásticas ha sufrido una caída sensible en su producción y lo que empieza a ser preocupante es que una cantidad importante de los empleos que genera este sector corre peligro de irse dentro del poco al paro o, en el mejor de los casos, y haciendo un símil con las bolsas, necesitará reciclarse para no quedarse colgado de la brocha laboral.

Evidentemente, todos tenemos que concienciarnos ante la protección del medio ambiente, pero también tendremos que sopesar si merece la pena el cobro de la bolsita de toda la vida, que al final, precisamente por evitarnos pagar los centimitos, lo que provoque sea un nuevo agujero laboral, es decir más paro. Y entre la defender la ecología y reducir los casi seis millones de parados, me quedo con lo segundo, aunque para lo otro también debiera haber fórmulas.

1 comentario

Máximo Medina -

Dudo mucho que las bolsas sean un problema para el medio ambiente, pero me alegra que los supermercados y demás no hagan negocio con los recipiente que ellos mismos introdujeron en nuestras vidas. Es normal que haya decrecido el número de bolsas suministradas, pero es por algo más grave: porque las ventas de esos macrocomercios ha descendido casi una cuarta parte con respecto al año pasado. No obstante, pienso que no se destruirá mucho empleo en el sector de las bolsas de plástico, más que nada porque está todo muy mecanizado.