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Desde mi escaño

Recetazo

Recetazo

El Gobierno de Mariano Rajoy lo ha vuelto a hacer. ¿Y qué ha vuelto a hacer? preguntarán ustedes de manera sorpresiva. Pues muy fácil, el inquilino de La Moncloa vuelve a traicionar otra de sus promesas electorales, la de no tocar aspectos sociosanitarios delicados como es la financiación o la subvención de los medicamentos. Casi 500 productos, algunos de ellos de primerísima necesidad, saldrán del catálogo de medicinas que estaban cubiertas en parte o en su totalidad por el sistema nacional de salud.

La medida, como todos ustedes habrán podido figurarse, ha creado un cataclismo de marca mayor porque afecta a muchas familias cuyo poder adquisitivo no es precisamente muy boyante y tener que pagar ahora un pastizal por esos remedios farmacéuticos les deja un tremendo agujero en el bolsillo. En muchos casos, estamos hablando de medicinas que son carísimas y que no son fácilmente costeables por alguien que ya difícilmente en condiciones normales es capaz de poder llegar a final de mes.

Eso sí, y aun a riesgo de que pueda herir sensibilidades (nada más lejos de la realidad ni es lo que busco), también es verdad que no toda la culpa la podemos poner en el debe del equipo médico habitual de La Moncloa. Una parte de los usuarios, un porcentaje que no podría cuantificarlo en números redondos, hizo en su momento uso y abuso de las llamadas recetas rojos, jubilados a los que su familia les ’cargaba’ todas las enfermedades posibles para que así el jarabe de Pepito, las pastillas de la mamá o la pomada del cuñado saliesen a coste cero. Esta práctica la conocían muchos médicos, pero más de uno miraba hacia otro lado mientras la sufrida enfermera iba firmando y matasellando un tocho de papeles rojos.

Desde luego, Rajoy sabe dónde está el cogollo de la recaudación. Con sus mil y una medidas, todos acabaremos dejándonos una auténtica pasta gansa en aspirinas o en el más económico (por ahora) ibuprofeno. Cada vez que dice algo, quebradero de cabeza al canto y nuestro bolsillo con tantos agujeros que ya no hay forma de ponerle remiendos al asunto.

3 comentarios

Maria Hernandez -

Queridos Juan y Máximo, nos olvidamos además de los políticos que están en el Parlamento Europeo
¿cuanto nos cuestan sus traductores?
¿no seria posible, digo, que estudiaran algún idioma?

@MMariaHs

Máximo Medina -

Se está pasando de rosca el Gobierno del PP a la hora de eliminar gastos al Estado para así cumplir con el famoso déficit. Ese, el déficit, que han creado los propios políticos y que ahora tendremos que costear todos. Es sorprendente cómo todo ese gasto que está recortando el Ejecutivo va a parar a manos de los menos pudientes y lo de las recetas rojas no me lo acabo de creer, porque la ministra Mato deberia haber cursado una investigación para saber qué médicos se dedican a semejante barbaridad a la hora de prescribir medicamentos al abuelo/a. Claro, hay otro problema, que no hay inspectores que fiscalicen esa cuestión porque se los han cargado antes, que hay que adelgazar la Administración. Lo de que paguen justos por pecadores nunca ha caído bien y mucho me temo que el partido del Gobierno acabará pagándolo en las urnas. Si hay que recortar -que esa es otra cuestión, porque no he visto que los demás países de la UE recorten nada en este sentido- que empiecen por ellos mismos: de 400.000 políticos que hay en España viviendo del bote público (asesores al margen porque no se sabe ni cuántos son) que lo dejen en 150.000. Ya verán como sobra dinero para todo, incluso para las recetas médicas.

P.D.: Amigo Velarde tenga cuidado con el ibuprofeno que aumenta la presión.

Maria Hernandez -

No es por hacer publicidad, pero en Intereconomía, hace un rato, los clones hacían una parodia sobre el tema en la que un atracador entra en una farmacia y en lugar de la caja registradora, lo que pide a punta de pistola es doble ración de cuatrocientos y pico medicamentos...
Además, dicen los clones, que los anticonceptivos no están en esa lista que se queda fuera de financiación...¿Serán medicamentos de primera necesidad?
¿Se recetaran tambien con las de color rojo?
¡donde vamos a parar! Y encima tendrá la caradura de ir a Ucrania!
¡No con mis impuestos!