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'CutreAir'

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¿En qué están pensando las autoridades españolas encargadas de la seguridad aérea para meterle definitivamente un puro de los gordos al señor Michael O’Leary, presidente de Ryanair, esa aerolínea que es de tan bajo coste que incluso hasta la seguridad sigue por los mismos parámetros, revisiones casi nulas y combustible insuficiente en caso de una contingencia (y cuando un cacharro de estos sobrevuela el espacio azul todo puede pasar)?

Desconozco qué tipo de acuerdo tiene el empresario aeronáutico con los políticos nacionales y regionales para que le permitan las mil y una barrabasadas que ha ido cometiendo en los últimos tiempos, pero preocupa sobremanera que en medio año, de enero a junio de 2012 haya registradas más de 1.200 incidencias de relevancia en territorio español y que este tipo siga tan campante y anunciando a los cuatro vientos que cuanto más importancia se le den a los fallos de Ryanair, muchas más reservas se producen. Vamos, eso se lo debe creer él después de haber tenido abierto un rato largo un bote de pegamento Imedio porque nadie en condiciones normales se atrevería a meterse en una ratonera con alas donde los ingredientes que le esperan al pasajero son: despresurización de la cabina con riesgo de que te acaben sangrando los oídos, falta de combustible, mascarillas que no funcionan o retrasos inexplicables, amén de gastos extra por cualquier tontería.


Con Ryanair se hace carne el ejemplo de que nadie da duros a cuatro pesetas. Cuando una compañía vende a 10 euros billetes para destinos que en condiciones normales pueden suponer 300, 400 o 500 euros, pongamos por ejemplo un viaje Madrid-Londres, está claro que el truco está por algún lado. ¿Dónde? Eso es lo que sufren los pasajeros que deciden jugarse el tipo, ahorrarse unos euros, que en tiempo de crisis no está nada mal, para llegar a destino.

Desde la compañía se ha dejado caer indirectamente que qué esperaban los viajeros, que los billetes son muy baratos y que, evidentemente, no pueden ofrecer los servicios de otras compañías. De acuerdo, convengamos que no pueden ofrecer ni prensa ni catering a los clientes (al fin y al cabo en los vuelos nacionales los de la clase turista tienen que pagar por esos servicios), pero en lo que no se puede escatimar es en la seguridad. El cliente se va a lo barato porque entiende que el nivel de preocupación porque el vuelo transcurra en las mejores condiciones nada tiene que ver con el precio que paga. Sin embargo, Ryanair ha demostrado que la seguridad se la trae al pairo…hasta que suceda una desgracia irreversible.

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gravatar.comAutor: Maria Hernandez

La foto, ya de por si, lo dice todo de este "locoplaya". 
Yo creo que es como una premonicion de que, al final, tendran que ser los pasajeros quienes lleven el avion a cuestas y no al contrario.
Un coche, si se averia, lo dejas en la cuneta; si se trata de una moto, la llevas andando y, al menos, en cuestabajo te puedes montar, pero un avion...
Ningun empresario serio posaría de esa manera.
Ni tan siquiera Ruiz Mateos en su época de lucidez.
Y con esa V de Vueno, Vonito y Varato. Esto es algo que esta bien como lema pero que es una quimera y mas en los tiempos que corren.

Si no fuera porque se trata de jugar con la vida de los seres humanos se podría hacer una película con las anécdotas que ocurren en esta compañía aérea.

Una cosa es que, como medida de ahorro, nos dejen sin café o sin periódico, o hasta que nos hagan viajar de pie, si fuera necesario, pero el Low Cost no puede pasar a ser lifecost

Tienes toda la razón, tanto él como los políticos que le sirven de soporte han debido de tirarse tardes enteras de domingo, no viendo el fútbol, que también podría ser, sino pasandose, de mano en mano, el pegamento Imedio o el Gomafer.

Me puedo imaginar a las azafatas, si es que las hay, diciendo a los pasajeros, como en el chiste:
Ah! Te rizas como puedas...

@MMariaHs

Fecha: 12/09/2012 06:07.


gravatar.comAutor: Máximo Medina

Mientras vayan escapando, aquí paz y en el cielo, gloria. El problema es si pasa algo gordo y de trascendencia. La competitividad es una cosa, pero la temeridad es otra y en asuntos de seguridad no se puede regatear ni un solo euro. Otra cosa es que las autoridades le permitan realizar viajes de esa manera y ahí, claro, la culpa no es sólo de la compañía, que va a su negocio y santas pascuas. Mi suerte es que no tengo necesidad de volar, aunque en las condiciones que se comentan, bien está un barco y hasta un tren.

Fecha: 16/09/2012 23:21.


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