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¿Se juzgan las formas o el fondo?

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Si usted es jefe y tiene en su plantilla a una o más empleadas, no se contenga, déle besos sin que ellas se lo pidan o tóqueles las nalgas a traición o hágales caricias picaronas. A poco que el abogado de ellas ese presente en el juzgado con una demanda de acoso sexual, el juez al que le toque resolver el caso desestimará la misma por una simple cuestión de defecto de forma, ya que no se trata de un acoso, sino de un abuso. Ahora sean ustedes los que definan que es acoso y que es abuso desde un término puramente jurídico para que un baboso sea absuelto de tales acusaciones. Vamos, para miccionar y no echar gota.

Lo cierto es que un juez de Madrid ha absuelto a un individuo de esa calaña que, supuestamente, había cometido todo tipo de rozamientos y tocamientos hacia sus empleadas y éstas, hartas de ver a este espécimen comportarse como un verdadero gañán de la piara, optaron por poner el caso en manos de un abogado y que empurasen al ’amiguete’, a ver si de una vez por todas se le rebajaba la hinchazón y la inflamación sexual vía judicial. Sin embargo, hubo algo que falló y que ha hecho que toda la estrategia argumental llevada por el despacho de letrados que tenía que representar a estas pobres mujeres se haya tirado por la borda.

Y es que la esfera judicial es tan alambicada, tan sumamente imbricada, compleja y enredada que el empleo de un término similar puede significar una u otra cosa y, por tanto, deparar fallos judiciales muy distintos a lo inicialmente esperado. Por eso, cuando estas mujeres vieron como el juez desestimaba la demanda porque no se trataba de un caso de acoso, el mundo se les vino abajo, al igual que a cualquier persona con un mínimo de sentido común.

Luego nos quejaremos de que la Justicia está anquilosada en el siglo XVI, pero cuando observamos injusticias de este calibre, donde un juez se queda en las formas y no en el fondo, da que pensar que los ciudadanos estamos más que vendidos frente a un tribunal porque si incluso quienes conocen las leyes de pe a pa como son los abogados acaban errando en el planteamiento de la demanda, ¿qué podemos esperar quienes no somos expertos en la materia?

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gravatar.comAutor: Maria Hernandez

Desde luego está claro que estas pobres empleadas no han caído en buenas manos. Les han dado hasta en el carnet de identidad.
Seguramente han perdido confianza en todo ser humano que se les acerce porque han sufrido humillaciones y vejaciones por doquier. En lugar de tratarlas, no digo ya como princesas sino, como seres humanos y no como ganado, pues no.
En primer lugar, en el puesto de trabajo, porque hasta el inepto Magistrado reconoce de delito haberlo haylo, se llame abuso, acoso o como demonios se quiera definir (yo tengo mi propia definición). Desde luego a este farmacéutico es como para tomarse la venganza por su cuenta y un buen día prepararle un vasito de agua con cualquier veneno matarratas disuelto y hacérselo tragar hasta que no quede gota o incluso cortarle las manos con un buen cuchillo de carnicero.
En segundo lugar el abogadillo que no creo yo que conozca muy bien las leyes o el funcionamiento de la justicia o simplemente el significado de una palabra y eso que no necesita llevar encima el diccionario de la RAE. Hoy en día lo puede consultar online. Como profesional, desde luego, deja mucho que desear.
Y en tercer y último lugar el señor Magistrado, excesivamente puntilloso y exquisito con el uso del lenguaje. Me gustaría saber si estos, vamos a dejarlo en supuestos, delitos se hubieran cometido contra una hija suya o familiar cercano o incluso amiga, o cualquier persona a la que realmente valore, qué hubiera ocurrido. Qué menos que, si aprecia delito, actúe de oficio y si es consciente que ese farmacéutico ha maltratado o a abusado, que no acosado, sexualmente a sus empleadas, pues le condene como merece.
Thanks!
@MMariaHs

Fecha: 13/10/2012 06:48.


gravatar.comAutor: Máximo Medina

Yo creo que juzgar, lo que se dice juzgar, no se juzga nada, sino que se interpreta. Y como es evidente, los legisladores (los políticos) son los responsables indirectos de está situación porque a la hora de promulgar una ley dejan tantas luces y sombras que los jueces o magistrados tienen que interpretar y, claro, de humanos es errar a la hora de 'traducir' una ley. Si las cosas estuvieran claras y transparentes y no hubiera lugar a interpretar, el juez sólo aplicaría y santas pascuas. Parece obvio que no es así.

Fecha: 15/10/2012 23:39.


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