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Vandálicos y gañoteros

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‘Muy bueno’ lo de los piquetes informativos en varios puntos de España. ‘Muy valiente’ eso de coger a dos señoras en Valencia, acosarlas hasta el cansancio y que una de las que iba con el innombrable e impresentable secretario general de la FSP de UGT Valencia le arrojase el café por encima de su cabeza. O que decir de los jetas que se pusieron hasta arriba de tragar y beber en un establecimiento granadino y luego poner en vez del dinero o la tarjeta una servilleta manuscrita en la que decían que por ser huelga no tocaba pagar. ¿Y la ciega en plena Gran Vía madrileña a la que estos desaprensivos sindicalistas le roban 30 euros en cupones y le espetan un ¡jodete, eso pasa por trabajar!?

Estos, señores míos, son los que dicen ser representantes de los trabajadores, una panda de gente poco recomendable que sólo sabe vivir del caradurismo subvencionado, de no dar un palo al agua, a lo sumo a unos ciudadanos que ya bastante tienen con las improvisaciones que salen de la Moncloa rajoyana como para tener que aguantar encima que estos perdonavidas te obliguen a perder un día de salario, de parte proporcional de las vacaciones y de cotización en la Seguridad Social para que sigan viviendo a cuerpo de rey en sus grandes oficinas y despachos por aquí y por allá.

Insisto en la idea, estos sindicatos no nos representan, no han sido elegidos democráticamente. ¿Por qué tienen que salir de nuestros bolsillos los dineros para tener que costear el presupuesto anual de unos sujetos que se dedican más de 300 días al año a preocuparse únicamente por sus subvenciones, a pensar en cruceros por el Báltico o a comer en restaurantes de lujo?

Es verdad que también tenemos que pagar a los partidos políticos y no tendríamos porque hacerlo, pero al menos tenemos la posibilidad de elegir (con matices) a quienes queremos que sean nuestros representantes los cuatro próximos años. Pero en cambio en los sindicatos siempre están los mismos, algunos aún riesgo de convertirse en verdaderas momias o mamuts fosilizados como es el caso de Cándido Méndez y su UGT. No es de extrañar que al final estos se crean inmortales y perennes y sus ‘chicos’ acaben por hacer ciertas cosas, tirarles al suelo el desayuno, marcharse sin pagar la cuenta o robarle unos cupones a una ciega

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Autor: De eso nada

De eso nada, yo no tengo ninguna posibilidad de elegir al mandamás del PP, ni de decidir quién se presentará por cabeza de lista en ningún lugar. Por tanto, si considera que a los sindicatos no hay que darles nada, a los partidos políticos tampoco.
Y ya que hablamos, a la patronal, a la que no nombra, entiendo todavía menos que se le pague sus cenas de lujo y sus desmanes. Y ya que seguimos, el dineral que se lleva la Iglesia, que para los que no somos católicos, ya me dirá (que por cierto, yo tampoco puedo elegir a quién está al frente de la Conferencia Episcopal, pero bien que se llevan el dinero de mis impuestos).
Y la monarquía, que yo tampoco la elegí, ni podré elegir al sucesor de Juan Carlos...

Fecha: 22/11/2012 17:42.


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