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Desde mi escaño

Bodegas Delgado: El vino mimado

Bodegas Delgado: El vino mimado

España es un crisol de cultura vinícola de norte a sur y de este a oeste. No hay lugar donde el experto o el neófito en degustar los placeres que nos legó el Dios Baco pueda dejar de disfrutar de unos exquisitos caldos. Independientemente de clasificaciones, a las que, obviamente, siempre conviene atender, no está de más acostumbrar a nuestro paladar a disfrutar libremente de esos vinos que nos ofrece cualquier rincón de nuestra geografía y si usted anda por el sur de España, tiene una variedad selecta, sobre todo si se decanta por las variedades más dulzonas, más de ese vino creado para hacer del aperitivo del fin de semana un monumento al placer.

En Córdoba, por ejemplo, llevan a gala y con orgullo las generosas añadas de la D.O Montilla-Moriles, unos caldos que, insisto, destacan sobre todo desde esa perspectiva de vinos más tendentes a la dulzura, a la suavidad en el paladar, aunque es verdad que también existen verdaderas perlas para otro tipo de ágapes, caldos que perfectamente pueden competir con el mejor Rioja o Ribera del Duero.

Hay quienes mantienen que existen unas ciertas semejanzas entre los vinos de esta D.O Montilla-Moriles y los vinos de Jerez, sin embargo, aunque es verdad que por cercanía pueden compartir ciertas características, los caldos del ámbito gaditano tienen un aroma más aceitunado, mientras que los vinos cordobeses se presentan en el paladar con un gusto más afrutado, más suave, entra de manera más sencilla, no existe tanta colisión para las papilas gustativas.

Una de las bodegas con más raigambre en Córdoba son las Bodegas Delgado, fundada en 1874, en el coqueto pueblo de Puente Genil, donde siempre han mantenido como filosofía que los avances técnicos son sola una ayuda, pero que el proceso de elaboración del vino tiene que salvaguardar su tradición con el fin, precisamente, de no perder ese especial aroma que le caracteriza. Como apuntan los responsables de esta bodega, este vino no se fabrica, sino que se le cría como se haría con un niño o con una flor, con sumo mimo para que llegue al consumidor con ese característico atractivo en la fragancia, la suavidad en el paladar y, por supuesto, el deseo de repetir una segunda copa.

Y es que estos caldos cuentan con una gran demanda no sólo en España, sino en lugares de consumidores tan exigentes como los estadounidenses. Eso sí, mejor ni pedir un fino Montilla Moriles en pleno centro de Manhattan o seguramente el palo de la ‘dolorosa’ será infinitamente mayor que el placer de poder saborear una parte de esta nuestra España desde un lugar tan alejado como la cosmopolita Nueva York. Lo mejor es disfrutarlo en el origen y si éste tiene como marco la Mezquita o el conjunto arquitectónico de Medina-Azahara, mejor que mejor. Será una sensación que les durará eternamente. Promesa de este humilde y neófito bloguero en temas gastronómicos.

1 comentario

JAVIER ALVAREZ DE SOTOMAYOR -

Estimado Juan Antonio, desde Bodegas Delgado expresarte nuestro agradecimiento por la defensa de nuestros caldos y esta santa casa.

Nos tienes a tu disposición para cualquier cosa.

Un abrazo,