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Desde mi escaño

Normalidad 'democrática' en San Sebastián

Normalidad 'democrática' en San Sebastián



La ‘normalidad’ democrática preside el Consistorio de San Sebastián. Basta con echar un simple vistazo a la fachada principal del Ayuntamiento (o Casa Consistorial, que es lo que reza el rótulo del frontispicio) para darse cuenta de quien está gobernando en la ciudad de la Bella Easo (no confundir con las deliciosas magdalenas). Gracias a la torpeza de los grandes partidos, PP, PSOE y PNV, el bastón de mando esta en manos de Bildu y a esta formación no le da reparo alguno colocar sólo en su balcón la bandera de la ciudad. El resto, ni existen, toda una patada hasta en el velo del paladar a la Ley de Banderas. Pero para evitarse una sanción, lo que hacen es que luego colocan todas (la de la ciudad repetida, claro) en la parte baja (que no es la preferente), un socorrido truco como aquel ayuntamiento barcelonés que tenía una enseña tamaño juguete.

Siempre estarán los que consideren que no hay motivo para quejarse, al fin y al cabo, no está la enseña española, pero tampoco la vasca. Claro, la clásica trampa lingüística y de hechos consumados. Es como lo de aquellos dos que peleaban perpetuamente y uno prefería quedarse tuerto con tal de dejar al otro ciego. En este caso, se opta por no poner la bandera de la comunidad autónoma, pero con la satisfacción que les da no poner la española. Un truco muy pueril, pero que se sigue permitiendo a ojos vista de la ciudadanía,

Luego se nos quiere vender el cuento de que Bildu no tiene mácula alguna con etapas pretéritas, que no es heredera de nada ni de nadie, que su vinculación con la banda terrorista ETA es sólo una cuestión que los centralistas se inventan, pero al final se constata que el espíritu de la banda criminal sigue estando latente. Sólo hace falta fijarse en detalles pequeños y no tan pequeños. Lo de los símbolos ausentes en el Ayuntamiento de San Sebastián, lo de las pintadas en muros de la ciudad a favor de ETA, La manera aviesa de mirar de algunas personas cuando ven que no farfullas nada en euskera, pancartas en las terrazas de algunas viviendas donde no se pide, precisamente, el final de ETA.

Aquí, quien tendría que meterle mano a este asunto sería el Gobierno estatal, en manos ahora mismo del PP. Pero claro, ¿con qué autoridad los populares se imponen en este asunto si en el propio País Vasco la marca de la gaviota está más pendiente de sus cuitas internas que de otra cosa? ¿Quién le va a poner el cascabel al gato? ¿Borja Semper, Oyarzábal? Por favor, si ambos parecen más felices por fotografiarse con esa panda de falsos demócratas que por conseguir erradicar de raíz y para siempre esas actitudes de prepotencia de los que ayer empuñaban el arma y hoy, desde unas instituciones democráticas siguen imponiendo, a su modo, el régimen de terror.

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