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Asunta: ¿Un crimen sexual?

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Se está enredando a base de bien el caso del asesinato de la pequeña Asunta Basterra. Lo que parecía ser un crimen sin sentido por parte de la madre, Rosario Porto, con la complicidad, activa o pasiva del padre, Alfonso Basterra, comienza a tomar un cariz mucho más vomitivo y execrable tras el penúltimo descubrimiento de la policía que en un análisis pormenorizado del equipo portátil del progenitor y del móvil de su esposa se han encontrado imágenes pornográficas de chicas asiáticas de las que no se ha podido tener constancia fehaciente de si eran o no menores de edad, pero que deja bien a las claras que estamos ante unos supuestos depravados sexuales, sobre todo porque hay fotos, según dicen los propios agentes, en las que Asunta había sido vestida de manera bastante provocativa a pesar de su tierna edad.

Desde luego, a todos nos ha dejado esta relevación como petrificados porque no recuperados de lo que había sido la preparación de la muerte de la pequeña, a la que fueron atiborrando de un medicamento para ir atontándola, ahora resulta que tal vez la causa de la muerte intervengan otros factores y, tal vez, tenga ahora algo que ver el misterioso hombre del semen, esa persona a la que, por un supuesto error, ponían en el escenario del crimen porque habían aparecido restos de unas emanaciones que, curiosamente, coincidían con su ADN, a pesar de que aportó todas las pruebas y la coartada era perfecta para que quedase descartada su presencia allí, en tal funesto lugar.

Asimismo, también se da por probada la presencia virtual de ambos cónyuges en foros de contactos, alguno de ellos, precisamente, algo subidito de tono. Todo ello contribuye, sin duda alguna, a acrecentar la sospecha de que tal vez la menor, cada vez más consciente de la depravación de sus padres adoptivos, tenía pensado denunciarles, a pesar de que en una ciudad tan pequeña como Santiago de Compostela era complejo poner en solfa la excelente fama ganada a pulso por ambos, él un prestigioso periodista y ella una abogada de categoría. Sin embargo, a veces, detrás de las mejores fachadas se esconde una aluminosis destructiva que antes de ser detectada puede llevarse por delante todo lo que encuentre. Y en este caso le tocó la china a la pequeña Asunta Basterra.

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