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La peineta de la Selección Española a sus aficionados

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¡Menudo feo el de la Selección Española hacia los centenares de aficionados que se presentaron en la terminal 4 del aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid para recibir a los jugadores que tomaron parte en el Mundial de Brasil. Desconozco si es que alguien en la Federación Española de Fútbol no se entera de las cosas, pero lo cierto es que a los componentes del combinado de Vicente del Bosque los sacaron por la puerta de servicio y los seguidores se quedaron con un palmo de narices. Es decir, no sólo han decepcionado los nuestros sobre el césped brasileño, sino que también han dado una pésima lección de educación a su regreso. Lamentable.

Resulta cuando menos paradójico que sean los sufridos aficionados los que se desplacen hasta el aeropuerto a recibir a unos deportistas que no han cumplido con las expectativas marcadas y que estos tengan el desdoro y el indecoro de hacerle la peineta. Deberían agradecer encima que los seguidores hayan decidido hacer una especie de tabla rasa ante este fracaso, teniendo en cuenta los seis años de gloria que esta Selección nos ha regalado. Pero los jugadores o la directiva de la RFEF no está en la misma onda, a pesar de que en las redes sociales era sabido que la terminal de llegadas de la T4 iba a estar atestada de un público expectante ante la arribada de los suyos y darle ánimos para la próxima cita. Pero ni con esas.

Es más, determinados jugadores estaban por la labor de desconectar del todo y no querer saber de fútbol hasta dentro de unas semanas. Otros, como Jordi Alba, se dedicó a arreglar cuentas con algún periodista que había criticado su juego. Sin embargo, como este chico no debe dar mucho más de sí, confundió al destinatario de su mensaje, en principio para Antonio Romero (SER) y cogió por banda a Javier Matallanas (AS) y dijo que le “iba a partir la cabeza”. Desde luego, no sólo es que necesite clases de oftalmología, ya que confundir a Romero con Matallanas es bastante complejo, sino también de educación. A nadie le gustan las críticas, pero sólo hay una maneras de enfocar el problema: asumirlas y poner los elementos necesarios para conseguir revertir las valoraciones negativas.

Pero lo que ya va a quedar en el colectivo común es la pedorreta de esta Selección Española que se ha ciscado en los aficionados y no tanto ya por el pésimo juego en Brasil, sino por su feo detalle de no salir a agradecer a los seguidores que se personaran en el aeropuerto. Ahora querrán arreglarlo con alguna ridícula nota oficial y a otra cosa mariposa. A ver si del despacho sale el viejo dinosaurio de Villar y perfuman el rancio olor a naftalina que sale de la Ciudad Deportiva de Las Rozas. ¡Ya va siendo hora!

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