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Pablo Iglesias I, el nacionalizador

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¡Vaya con Pablo Iglesias! El fenómeno político del 25-M empieza a ser víctima de sí mismo, un ser que está empezando a superar de largo los peores tics de la casta. Ha sido llegar al escaño del Parlamento Europeo y comenzar a cogerle el gusto a las parrafadas chavistas-tiranocastristas. Este señor coge el micrófono y no hace caso a las admoniciones y amonestaciones del resto de diputados de la cámara bruselense. Pero, con todo, eso no es lo peor de este caballero, sobre todo porque los españoles somos muy dados a coger la hebra y no repartir juego. Para eso somos más chupones que Cristiano Ronaldo.

Pero, a lo que iba, el líder de Podemos la ha cogido con nosotros, con los periodistas, asegurando que somos muy poquito originales, que todo lo miramos en Google y que en todos los medios le hacen las mismas preguntas. Claro, eso lo dice un político que, por ejemplo, no hace demasiadas semanas, dejaba algún que otro compromiso cancelado, curiosamente con la aparición de los 3,7 millones recibidos por la Fundación CESP por parte del Gobierno de Venezuela o sus vínculos con la proetarra Herrira. Demasiadas casualidades, pero enseguida el señor Iglesias encuentra respuesta, que los juntaletras, comunicadores o demás fauna catódica que pulula por ahí somos unos seguidistas de otros compañeros o nos limitamos a sacar las cosas del buscador universal de Internet.

Quizá, lo que el cabecilla de Podemos debería replantearse es que, si todo el mundo le pregunta lo mismo en todos los ámbitos es porque, por ejemplo, sigue sin dar respuesta al por qué cobra ese pastón del Ejecutivo chavista o por qué se animó a hacer un vídeo para una asociación proetarra, llamando a una solución del conflicto, pero con clara inclinación hacia los del tiro en la nuca, que es lo que verdaderamente le pone a este caballerete, aunque los empresarios del Ritz aún no se hayan enterado de quién es en verdad un individuo que mañana les puede expropiar sus empresas.

Eso sí, si yo fuese Paolo Vasile o José Manuel Lara empezaría a pensarme seriamente lo de seguir riéndole las gracias a Pablo Iglesias. Alguien que propone nacionalizar los medios de comunicación para que no estén en manos de empresarios millonarios no es sino un recado directo hacia los grandes propietarios mediáticos de nuestro país. Ya lo dijo Lenin, estos idiotas burgueses nos están vendiendo las sogas con las que les ahorcaremos…y encima, a lo mejor, en algún caso ni les pagarán esas cuerdas. Pero mientras, Cintora, a reírle las gracias. Veremos a ver hasta cuándo.

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