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Desde mi escaño

Maltrato a la Supercopa

Maltrato a la Supercopa

Las autoridades futboleras de este país están decididas a cargarse este deporte. Un nuevo ejemplo lo conforma la Supercopa de España, jugada por Dios no se sabe qué motivos, a doble partido, y que este año se tiene que comprimir mucho más por mor de compromisos amistosos y no sé que otras zarandajas. Total, que las fechas originales, 20 y 27 de agosto, primero en el Santiago Bernabéu y luego en el Vicente Calderón, cambian al 19 y 22 del mismo mes, es decir martes y viernes y rezando para que la LFP no haga la gracia y en el sorteo del jueves 24 de julio vaya a caer en la primera jornada de Liga un Real Madrid-Atlético en Liga y así, en seis días, tres enfrentamientos entre los dos grandes de la capital de España.

Todos estos problemas para encajar las fechas de este torneo se solventaban fácilmente dejando el torneo a un solo partido, bien fijando una sede permanente o bien, si quieren, en el campo del campeón de Liga y con reparto equitativo de ingresos de taquilla, televisión y publicidad para ambos contendientes. Tendría mucho más aliciente, que es lo que pasa en ese ejemplo en el que los Villar y Tebas rehusan a fijarse en torneos como el inglés porque no podrían hacer lo que más les gusta, que es destrozar las competiciones con horarios repelentes (¡¡¡esos domingos a las 21 horas o los lunes a las 22!!!) o hacer de la Copa del Rey un caos que ni ellos mismos son capaces de desentrañar.

La Supercopa de España, al igual que pasa en Inglaterra, tendría que tener ese formato a partido único y ser presentada como el prólogo del torneo liguero, la gran fiesta del fútbol por la que todo el mundo se da codazos para conseguir una entrada. Aquí, en cambio, a doble partido, en la misma ciudad en esta ocasión y con sólo tres día de diferencia, ¿quién va a ser el guapo que ’suspenda’ sus vacaciones, venir desde la playa o la montaña para acudir in situ a cualquiera de los dos estadios?

Pero esto pasa por tener al frente de los organismos deportivos a los Pepe Gotera y Otilio del fútbol español, anquilosados en el pasado más rancio y con nulos visos de darle un toque de modernidad a los torneos, aunque también parte de responsabilidad tienen los clubes que, lejos de coligarse para evitar estos atropellos, doblan la cerviz ante Tebas, Villar y quien se ponga por delante.

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