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La desmedida ambición de Willy García

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Guillermo García-Machiñena García-Checa (si no querías apellidos, toma tres tazas), más conocido por Willy García, director general de la Radiotelevisión Canaria, se pone como reto a medio plazo entrar de lleno en política. Durante estos casi ocho últimos años no ha venido haciendo otra cosa desde los despachos de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria. Ha ejercido de perfecto becario de Paulino Rivero ejecutando al dedillo sus órdenes, aplicando punto por punto el manual de Goebbels y dejando a la altura del betún el NO-DO. La TV Canaria ha sido Tele Paulino y diariamente, incluso en vacaciones de agosto, había siempre que ofrecer una pieza sobre el presidente canario, aunque fuese corriendo footing en Lanzarote.

Willy García, el director que más tiempo ha ejercido este cargo, con artimañas de dudosa catadura democrática, con comparecencias elegidas a la carta en el Parlamento o respuestas en diferido cuando la oposición le ha buscado las vueltas, considera que pasadas las elecciones de 2015 será muy complejo estar cuatro años más disfrutando a pierna suelta de su cargo y que, Dios mediante, tendrá que buscar nuevas miras (aunque tiene vigente la excedencia en la Cadena SER) y eso le hace mirar a través del escaparate la golosina de la política, aunque tampoco aclara al diario El Día cuál sería esa responsabilidad pública que le gustaría ejercer.

Habrá quien considere que su cortedad intelectual no puede llevarle a cotas demasiado altas en el terreno político, pero ya ha demostrado que no es preciso un máster para poder llegar lejos y prueba de ello es que durante ocho años ha sido la cara visible de la Radiotelevisión Canaria y nadie ha sido capaz de descabalgarle de los mullidos sillones de cuero y las mesas de madera noble que conforman sus amplísimos despachos en ambas capitales canarias.

Mientras tenga a su alrededor a aquellos que le hacen el juego, el señor García seguirá acumulando poder y ya hemos visto cómo este señor depuró responsabilidades cuando los trabajadores del ente le montaron la huelga, acabar con todos los cabecillas, en un claro gesto de un tipo rencoroso y muy avieso. ¿Se imaginan ustedes de qué sería capaz este caballerete que no sabe hacer la o con un canuto si de repente tuviera cuotas de poder como ser consejero o alcalde? Dios nos coja confesados.

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