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Orenga, exprimido y sin jugo, nueva víctima de Sáez

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Me lo decía horas antes de comenzar el partido de cuartos entre España y Francia mi amigo y compañero Roberto Marbán durante el tiempo del almuerzo en Periodista Digital: “No me gusta medirme a Francia después de haberles ganado de 20 en la primera fase”. Sus temores estaban fundados tal y como hemos podido presenciar los españoles hace apenas unos minutos con un 52-65 a favor de un conjunto galo que nos ha mojado la oreja en nuestro Mundial y además con todo el merecimiento del planeta.

Nos las prometíamos muy felices en esta cita, nos ponían incluso en el papel de máximo favorito para llevarnos el oro, con claro desprecio, por ejemplo, por los Estados Unidos, amén de otros combinados como la propia Francia que es la que nos ha dejado esta noche con cara de tontos. Los últimos tres minutos del encuentro ante los galos han sido el producto de una pesadilla. España no anotaba ni debajo de la canasta y Francia las enchufaba desde su casa. Así pasado de perder de cuatro a acabar humillados y a Dios gracias que los últimos 20 segundos nuestros vecinos no quisieron hacer sangre y ni jugaron la última posesión.

Desde luego que, al margen de felicitar a nuestros rivales por el baño táctico que nos han dado en la cancha, tampoco podemos dejar de felicitar a los nuestros, a unos hermanos Gasol, a Navarro, a Rubio, a Rudy, a Calderón, a Reyes, etcétera, etcétera, por habernos regalado tantos y tan buenos momentos en estos últimos 15 años. Lo de esta noche ha sido un borrón que no se merecía esta generación y bueno sería que dentro de un año, en 2015, se pueda solventar volviendo al cajón de las medallas en el Eurobasket. Lo que pasa es que ahora toca pasar un trago bastante amargo viendo como lituanos, americanos, serbios y galos van a estar disfrutando de la fiesta que nosotros habíamos preparado con todo lujo de detalles.

Lo que no me parece justo es que a falta de segundos para acabar el partido se empezara a gritar en el Palacio de Deportes el “¡Orenga vete ya!”. Cierto es que el seleccionador hoy no ha tenido soluciones, que se ha empeñado en poner a un Marc Gasol horroroso y, en cambio, ha dejado los 40 minutos en el banquillo a Felipe Reyes. ¿Alguien lo entiende?

Quizá el técnico español no tiene el nivel necesario para dirigir esta Selección, pero tampoco toda la culpa es suya, posiblemente hay más responsabilidades en la planta noble de la Federación Española de Baloncesto, con José Luis Sáez, un presidente que fue el que dinamitó a este grupo cuando tras el oro de 2006 en el pabellón de Saitama empezó a ponerle palos en la rueda de Pepu Hernández. Pero el directivo ya tendrá un plan en su cabeza. Por lo pronto, ver si ha exprimido y le ha sacado todo el jugo a Orenga y si fuese así, buscar nuevo inquilino para la parcela técnica.

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gravatar.comAutor: Luis Miguel Grandoso

Francia ganó con todo merecimiento, pero también hay que hacer constar que España se lo puso fácil, muy fácil al no meter una ni a palos. Empezando el último cuarto, nuestra selección solo había anotado 48 puntos, guarismo que alcanzó en los anteriores partidos antes del descanso. Claro, así no se puede competir en estos niveles. Francia tuvo un hombre clave en Boris Diaw, al que nadie supo parar. Un poste que se sale fuera para tirar de tres y vamos que si lo hizo. En el banco estaba un tal Claver, de su misma talla y movilidad, pero no jugó ni un segundo. Del resto sólo cumplió Pau y a duras penas, porque antes del descanso casi ni se le vio. Ibaka, Rubio, Rudy, Marc Gasol, Calderón e incluso el 'chacho' Rodríguez fueron una decepción. Navarro y Llull escaparon, pero la verdad es que fueron demasiadas decepciones. Como dijo el maestro, una mala tarde (noche) la tiene cualquiera, incluso una selección que parecía más sólida y certera que nunca. Pero esto es así y ayer no sonó la flauta. Ni siquiera tocó la orquesta. Puro silencio.

Fecha: 10/09/2014 23:43.


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