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Desde mi escaño

Hormigos: El Olvido de la vergüenza

Hormigos: El Olvido de la vergüenza

Dicen que no hay dos sin tres y en el caso de Olvido Hormigos perfectamente no habrá cuatro sin cinco y tampoco cinco sin seis. Esta señora de moral libertina, la Mesalina de Los Yébenes, acaba de ser pillada in fraganti en pleno centro de Madrid montándose un ‘happy end’ con un maromo que, desde luego, distaba de ser su esposo. Las imágenes obtenidas en exclusiva por la revista ¡Qué me dices! no deja lugar a la evidencia. La susodicha estaba gozando como si le hubiese tocado al mismo tiempo la Euromillones y el sueldo para toda la vida de Nescafé. Si uno pone la oreja, casi que se hubiesen escuchado los gemidos de placer de la exconcejal socialista.

Esta misma individua, junto con sus acólitos, es la que va luego amenazando por ahí a los periodista y articulistas que va a emprender acciones legales contra aquellos que le intenten dar lecciones de moralidad y sobre todo esgrime el principal argumento de que ella es ella y sus hijos son otra parte muy diferente. A la vista está el cuidado y mimo que tiene para sus retoños y para su marido. Esta tipa hace lo que le sale del mismísimo coño (y nunca mejor dicho).

Ahora, como suele ser habitual en Olvido Hormigos, se dedicará a pasear por los platós del Sálvame y del Deluxe para desmentir la evidencia, para decir que la lente de la cámara produjo una perspectiva errónea, que ella es una señora casta y pura y que, por supuesto, tiene verdadera devoción por su marido, un esposo que cada vez tiene más parecido con un ciervo que con un honrado trabajador. Lo de este hombre, de verdad, no sé si es para ponerle un monumento a la santa paciencia o para correrle a gorrazos por Los Yébenes a ver si se despierta de la empanada y de la ceguera que tiene.

De todas formas, a los que hemos seguido la historia de la exconcejal desde el minuto cero no nos sorprende para nada estos espectáculos con los que obsequia regularmente a los medios. Es su modus vivendi, su manera de intentar ganarse cuatro ceros al mes al cheque a cambio de mostrarlo absolutamente todo. Lo que pasa es que la tipa es tan sumamente torpe que cuando va a negociar sus contratos, ya ha enseñado tanto que sólo le ofrecen ingresos de rebajas o hacer un 2x1 en Interviú. Lo que está claro es que esta buena señora ni será llamada nunca a 13TV ni protagonizará una portada del Alfa&Omega. De resto, todo es posible en la concejal digital.

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