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Concierto de Año Nuevo de Viena: 75 años afinando una excelente tradición

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¿Qué mejor plan para comenzar el 2015 que situarse dentro de unas horas delante de su televisión y poder contemplar una nueva edición del ya tradicional concierto de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Viena? Este evento no sólo tiene vendidas desde hace mucho meses sus entradas (prácticamente vuelan el mismo día que salen a la venta), sino que la lista de espera para el concierto siguiente es de escándalo. Pero aún así, puede seguir perfectamente todos los detalles de manera cómoda desde el salón de su casa.

Y es que el concierto de Año Nuevo es transmitido a lo largo del mundo desde la sala dorada llamada Musikverein para una audiencia potencial estimada en 1.000 millones de personas en 70 países y la cifra crece cada año.

 Este concierto, que tuvo sus orígenes en 1940, solamente ha sufrido en sus 75 años de historia, una suspensión que fue en 1945 y debido al deterioro de su estructura por los ataques aéreos de las fuerzas aliadas.

Zubin Mehta, que es el director invitado en esta ocasión, tendrá por delante dos horas y media largas de un concierto en el que la música es en su mayor parte de la familia Strauss (Johann Strauss (padre), Johann Strauss (hijo), Josef Strauss y Eduard Strauss) y sus contemporáneos, aunque siempre ha habido iños hacia otros autores, algunos de ellos españoles como Falla o Gudiri..

El concierto, como no podía ser de otra manera, siempre termina con varios bises después del programa principal (propinas que no están incluidas en el programa). Los músicos entonces desean colectivamente un feliz Año Nuevo, y terminan con el vals de El Danubio Azul de Johann Strauss (hijo) seguido de la Marcha Radetzky.

Durante esta última obra, la audiencia aplaude al compás y el director se vuelve para dirigirla, durante breves instantes, en lugar de la orquesta.

Una única excepción en la tradición en tiempos recientes fue durante la edición de 2005, dirigida por Lorin Maazel, cuando el programa terminó con el vals del Danubio Azul como una señal de respeto por las víctimas del Terremoto del Océano Índico de 2004 del que se acaban de cumplir justamente diez años.

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