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Alfonso Basterra, un delincuente en todos los sentidos

Alfonso Basterra, padre adoptivo de Asunta, la niña que fue vilmente asesinada hace ya año y medio (septiembre de 2013), ha demostrado ser una persona que no tiene sentimiento alguno de culpabilidad, pena o tristeza por el atroz crimen cometido y del que él es parte activa o intelectual, ya que sigue echando toda la culpa a su esposa, Rosario Porto, pero los rastreos informáticos han dejado claro que este tipejo era conocedor hasta extremos insospechados de la brutalidad con la que se actuó contra la pequeña.

Pero más allá de lo que puedan deducir los investigadores y posteriormente la propia Justicia, lo que más ha llamado la atención en los últimos días es la exclusiva sacada por los compañeros de ‘Un Tiempo Nuevo’ (Telecinco) sobre el comportamiento de este sujeto. Y es que Alfonso Basterra no tuvo mejor idea que la de hacerse un selfie ante el ataúd de su hija. Sólo le faltó poner un dedo hacia arriba que indicara lo bien que se lo estaba pasando.

Sinceramente, ante hechos como éste, cuando ves que alguien ya no está en sus cabales, que le da lo mismo el asesinato de un ser querido como se supone que era la pequeña Asunta, lo complicado ya no es que cumpla la pena de cárcel por la ejecución material o intelectual del asesinato. Lo que habría que ver es cómo a este sujeto se le puede retener eternamente en una institución mental porque, desde luego, no está nada bien del coco.

Alguien que es capaz de hacerse una autofoto ante la caja donde está su hija tiene un diagnóstico muy sencillo, loco de atar o, poniéndonos en un supuesto de que el tío tenga todas sus facultades mentales activas es que entonces es un desalmado y un desgraciado. Un delincuente que no sólo lo es, sino que además se precia de serlo.

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