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Desde mi escaño

Roxana Luque, mamá biológica de Chabelita y jeta de cuidado: tu caradura me suena...y mucho

Para todos aquellos que hablan sin saber y que han salido como alimañas a defender a Roxana Giovanna Luque Salca, madre biológica de Chabelita, y a la que dio en adopción por un monto de 20.000 dólares, sintiéndolo mucho por quienes ven en ella un remedo de Frijolito, alguien desvalido y que está en la miseria más absoluta, pero esta mujer es una auténtica arpía, una persona fría y calculadora que ha estado tramando el montaje desde hace años. A ella le importa más bien poco su hija. Ella lo que quiere es engordar su patrimonio o, llamémosle de otro modo, su cuenta corriente.

Esto es lo que cuenta, por ejemplo, el diario La Razón. La madre biológica de Chabelita, la hija de la tonadillera, ha decidido poner tierra de por medio y desaparecer de su entorno, de su barrio. Al menos, de momento. A su alrededor nadie habla. Lejos de su vivienda en Arequipa, ilocalizable salvo si media una jugosa cantidad de dinero de por medio. Los periodistas españoles y peruanos hacen guardia en su domicilio y lugar de trabajo con la misión, vana, a qué engañarnos, de arrancarle unas palabras extra tanto a las entrevistas que ha dado a una revista en España como a su aparición en televisión ayer por la noche. Su irrupción en el mercado rosa ha trastocado tanto su vida como la de sus allegados.

Protegiéndola de futuras exclusivas –o quizá avergonzados– los familiares guardan silencio y miran hacia otro lado dentro de una sociedad conservadora en la que no está bien visto que una muchacha soltera, embarazada por segunda vez, entregara en adopción a su hija hace más de 20 años. Varios miembros de su familia desconocían este hecho. «Me estoy enterando por las noticias internacionales», cuenta desde la ventana del primer piso –donde funciona un precario taller de costura– una asustada y nerviosa mujer, cuñada de Marina Luque Salca, hermana menor de la madre biológica de Chabelita. No da crédito. Y no es la única impresionada por la revelación. El barrio ha sufrido un pequeño terremoto y todos quieren saber. Pero Roxana no habla. El bullicio de la barriada se apaga cuando sale el tema de la niña, el de la adopción.

En definitiva, esta señora lo que pretende es obvio, que la llamen de Telecinco para hacerse un Deluxe. Después de dos décadas de haber entregado a su hija, a ella cómo esté o cómo deje de estar le trae sinceramente al pairo. Ella sólo desea abrazar una cosa, un cheque con muchos ceros a la derecha, aunque igual el business se le viene abajo después de que Vasile, a primera hora del sábado 10 de octubre de 2015, pusiera el grito en el cielo al ver el hostión del programa en relación al dato obtenido por ‘Tu cara me suena’ (Antena 3). Miren, ahí encajaría bastante bien la tal Roxana, en ‘Tu caradura me suena…y mucho’.

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