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Desde mi escaño

Croquetera Talegón, Pacifista Iglesias y el mamarracho caribeño de Willy Toledo

Les da igual que haya más de 100 muertos por un ataque yihadista. Les puede su soberbia, su sectarismo y sus ganas de meterse con todo lo que huela a imperialismo.

Beatriz Talegón, Carlos Bardem, Pablo Iglesias o Willy Toledo pertenecen a esa estirpe de analistas que ven la vida con su peculiar prisma, el de culpar a la vieja Europa, a Israel o a Estados Unidos de perpetrar atrocidades contra la humanidad. Da igual quién porte las armas y quién dispara contra centenares de personas en una discoteca del centro de París. La cosa es disparar dialécticamente contra Bush, contra Aznar o contra Netanyahu.

Empezamos con la croquetera Beatriz Talegón, la socialista-podemita indefinida que lo primero que pide en sus reflexiones sobre lo de París es un ‘No a la guerra’, lema que les funcionó muy bien a estos progres de trapillo, pero que luego bien que olvidan cuando los suyos, empezando por el pacifista Zapatero enviaban tropas a otras zonas de conflicto.

Seguimos con el hermano de Javier, de los Bardem de toda la vida, que pone el acento en culpabilizar al capitalismo de la matanza de París. Otro genio del análisis político que, como le vaya como su restaurante, acabará mendigando papeles en películas de serie B. ¡Ah no, que esas son las que protagoniza de siempre!.

Pablo Iglesias, por su parte, hubiese sido un extra sensacional en aquel anuncio de ‘y el Plus, para el salón’. Para el de Podemos todo se resuelve con un consejo de paz, que no se puede legislar en caliente. Sí, claro, dejemos que se enfríen los cuerpos para darle tiempo a estos hijos de Alá o de Satanás a perpetrar nuevas barbaries para ganarse el descanso eterno. No se puede ser ni más petulante ni más memo.

Y acabamos con el mamarracho cum laude, Willy Toledo, el sujeto que necesita vomitar su ración diaria de bilis sobre el teclado. Y, cómo no, para él, experto opinador defecante, lo de París es culpa directa del gobierno de Francia y de Hollande. Este personaje, actor mediocre donde los haya, haría bien en irse a Cuba, recluirse de por vida allí y que le pongan una orden de alejamiento de cualquier cibercafé de la isla caribeña o, al menos, que le pongan bloqueos a páginas como Twitter o Facebook, dado que son más peligrosas para su salud mental que un kilo de marihuana que, por otra parte, a veces es lo que parece que se ha fumado viendo las chorradas que suelta.

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