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Desde mi escaño

'Badrei': España vuelve a pifiarla en Eurovisión

Lo de España y el Festival de Eurovisión es como ese matrimonio mal avenido. Intentan buscar fórmulas para quererse, para que exista química, pero al final siempre sucede lo mismo, que no termina de encandilar a la audiencia, a los eurofans y al jurado profesional.

Lo sucedido en la noche del 14 de mayo de 2016 en Estocolmo fue más de lo mismo. La cantante española Barei actuaba justo después de la gran favorita, Rusia (aunque luego quedó tercera tras Ucrania y Australia).

Quizá por ese factor quedó algo deslucido el número de la representante rojigualda, pero no disgustó al auditorio sueco que acogía esta sexagésima primera edición del Festival de Eurovisión.

Sin embargo, la ovación que recibió Barei no se correspondió con lo que sucedió posteriormente, ya frisando los primeros minutos del 15 de mayo de 2016 cuando empezaron a darse a conocer los votos.

En esta edición de 2016 del Festival de Eurovisión, se dividió el sistema en dos: primero se repartieron los votos del jurado profesional, donde España llegó a los 67 votos y llegó a estar entre los 15 primeros. Pero fue dar a conocer el televoto y Barei acabó bajando hasta el puesto 22 de 26 representantes en total.

EL OPTIMISMO DESMEDIDO DE JOSÉ MARÍA ÍÑIGO

Otra de las cosas que debe mejorar en España, amén de enviar a cantantes que puedan dar con la tecla de lo que gusta en Eurovisión (lo de la vecindad no cuenta visto el caso de Australia que estuvo a un tris de llevarse el Festival), es a quien tiene que llevar el peso de la retransmisión, pero especialmente cuando empieza el momento decisivo de los votos.

No es plausible que José María Íñigo repita los errores del añorado Uribarri cada vez que un país no votaba a España o le daba muy pocos votos con frases como "otra vez nada de nada" o "sólo dos puntos".

Menos tolerable fue que se diesen falsas expectativas sobre que había un subidón en las casas de apuestas a favor del triunfo de Barei o, al menos, de que obtuviese un lugar decente en la clasificación. Minutos después, cuando se dio el resultado del televoto, los ánimos españoles se fueron al piso.

UCRANIA GANA A AUSTRALIA Y RUSIA SE QUEDA TERCERA

La emoción que España no da a sus eurofans quedó compensada con la lucha que tuvieron toda la noche Ucrania, Austrialia y Rusia.

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Los rusos, con Sergey Lazarev, eran los grandes favoritos, aunque el jurado profesional los relegó a la mitad de la tabla. En el televoto, sin embargo, el representante de este país fue el más votado, pero no le alcanzó siquiera para ser segundo. Un tercer puesto que supo a poco porque Rusia estaba en todas las quinielas para alzarse con el triunfo.

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Pero peor sabor de boca le quedaría a los rusos cuando vieron que el ganador era Ucrania, país con el que están en conflicto a cuenta de Crimea y al que no quieren ver ni en pintura. Obviamente, entre ellos no se votaron, pero ello no fue óbice para que Jamala le diese a Ucrania el triunfo en Eurovisión y que el año que viene éste se celebre en Kiev. ¿Habrá boicot ruso?

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Australia, país invitado, fue el ganador moral de esta edición de Eurovisión. En el voto profesional, ganó de calle y sólo el televoto le privó a Dami Im y su desgarradora voz de haberse llevado el gato al agua y viajar hasta el país océanico con el galardón eurovisivo.

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