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Desde mi escaño

Día 3 del Camino de Santiago: de Arzúa a Santiago de Compostela

Tercer y último día de este maratoniano Camino de Santiago. Hoy tocó etapita larga, de cerca de 44 kilómetros. Y es que aunque estábamos en el Concello de Arzúa, había seis mil metros extra para alcanzar la ruta.  Así que hubo que ponerse régimen militar. A las cinco toque de alarma y a las 5.10 a caminar con la fresca y con la niebla que casi no dejaba ver la carretera y mucho menos el camino.

 

Superada la gran cuesta para llegar a Arzúa, desayuno y vuelta al tajo,  es decir a mover unas piernas algo castigadas y la jornada de hoy no invitaba precisamente a que fuese un relax para las mismas. ¿La solución? Hacer más paradas para que el cansancio no hiciese aparición.

 

El remedio fue efectivo y tampoco retrasó el objetivo de estar a las cuatro en Santiago de Compostela.  Los que seguro que no llegaron fue el trío de japoneses que no solo 'amenizaban' al resto de peregrinos con estridente música, sino que encima empezaron desde Brea con la caza de Pokemons. Increíble, pero cierto. Menos mal que se quedaron en Pedrouzo, un lugar donde daban ganas de quedarse porque los gemelos empezaban a ser más parecidos a las piernas de un click de Famóbil.

 

Sin embargo, después de coger un chute de fortaleza psíquica y un buen refresco, a afrontar los últimos 20 kilómetros, muy cómodos hasta pasado el aeropuerto, pero ya en las estribaciones del Monte de Gozo, uns tortura con subes y bajas continuos y recovecos que aguardaban sorpresas hasta llegar al monumento y luego iniciar la pronunciada bajada a Santiago de Compostela donde,  dos kilómetros después aguardaba la catedral y la Plaza del Obradoiro.

 

PD: Sintomático que el sacerdote tuviera que pedir en la misa del peregrino que se apagasen los móviles y que dejasen de jugar al Pokemon Go.  ¿Hasta dónde vamos a llegar?

 

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