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Desde mi escaño

Amaya Conde y su visión del aborto

Amaya Conde y su visión del aborto

Viernes Santo, poco o nada que hacer, pero tiempo suficiente para revolver con más detenimiento en los artículos de opinión de los diferentes rotativos regionales y nacionales y, ¡oh sorpresa!, me encuentro con un texto de Amaya Conde Martínez, concejala socialista en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, y en el que habla sobre la reforma de la ley del aborto empleando una serie de falacias y falsedades que, cuando menos, merecen mi reflexión en esta modesta tribuna on line (es decir, en la red de redes).

No obstante, en descargo de la edil del PSOE, tengo que decir que acierta plenamente en la conclusión de su exposición al preguntarse sobre la clase de educación afectiva que le estamos dando a nuestros menores. Sí, ahí le doy totalmente la razón. Está claro que algo se está haciendo mal desde determinados núcleos familiares, porque de lo contrario no se comprende el desenfreno que existe en nuestra sociedad, tanto como para llegar a ver como algo normal que se produzcan tantos embarazos a tan corta edad, 16 o incluso menos, y que se pretenda legislar sobre el aborto sin consentimiento paterno a esas edades. Insisto, en ese punto podemos estar perfectamente de acuerdo.

Sin embargo, señora Conde, no tengo más remedio que oponerme totalmente al resto de su artículo, dado que usted trata de defender una postura y, al mismo tiempo, trata de endiñarle el muerto al Partido Popular. Por ejemplo, afirmar que el PP se rasga ahora las vestiduras y que durante su mandato no reformó la ley es un canto a la falacia. ¿Por qué? Sencillo. Esta formación se limitó a respetar la normativa tal y como estaba establecida. Vamos, que los supuestos en los que está consentido legalmente el aborto eran más que suficientes. El resto, sinceramente, es puro capricho. ¿De verdad considera usted necesario ampliar las condiciones por las que una mujer o, en este caso, una niña, pueda abortar? Desde luego, yo no lo veo así.

Luego, también afirma que la Iglesia Católica está detrás de todo este movimiento. Hombre, digo mujer, es que si no lo hiciera, empezaríamos a creer que a esta institución le interesa la extinción de la vida humana, algo que iría en contra de sus principios. Pero una cosa es mostrar una honda preocupación por esta cuestión que se ha planteado sobre el aborto indiscriminado y otra bien distinta es ver a Rouco Varela pegando carteles por las calles o convocando a las algaradas. Nada más lejos de la realidad. Quienes nos han sacado a la calle han sido diversas asociaciones en favor de la vida y, sin duda alguna, secundaremos cualquier movimiento cívico y pacífico para defender no solamente a ese menor dentro del vientre de la madre, sino también a la propia mujer, a la que no le explican las secuelas psicológicas que acarrearía ese gesto caprichoso. Y digo caprichoso porque, salvo los supuestos ya conocidos, peligro para la madre, riesgos evidentes de malformación o por una violación, lo que no tiene sentido es que a día de hoy, con métodos más que suficientes para evitar embarazos no deseados, haya que actuar de manera tan drástica. Me gustaría, como ya en señalado en otras ocasiones, que usted o gente de su partido, tuvieran que enfrentarse a un dilema similar en el caso de que una hija suya quedase en estado a esa edad. Estoy convencido de que más de uno se lo pensaría dos veces.

 

1 comentario

Lewis Rogers -

Gobernar es un asunto complicado, mucho más en estos días donde el Gobierno se siente basante solo. Tanto que ha tenido que echar mano de las minorías nacionalistas, si exceptuamos a CiU y PNV. Y, claro, cuando se está en el poder y la situación económica y por ende social no es busca, conviene fabricar cortinas de humo. La del aborto me parece una muy buena, porque tiene capacidad de volver opaco casi todo. Cuando la propia vida puede estar en peligro no me parece un derecho. Además resulta más sanitario que otra cosa. Aunque sean muchas, demasiadas, cosas.