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Faltas y agresiones que no deben quedar impunes

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La justicia arbitral, a pesar del corporativismo del que suelen hacer gala los trencillas cuando se les da un toque de atención por parte de diferentes estamentos, sigue mostrando muchas lagunas a la hora de aplicar con criterio las sanciones correspondientes. Del Comité de Competición y superiores, mejor ni hablamos. Lo cierto es que este fin de semana se han producido diversos episodios donde los comportamientos de los encargados de dirigir los encuentros han sido muy dispares y eso que ha habido acciones donde la posibilidad de sacar tarjetas rojas era más que evidente. Sin embargo, los colegiados, muy en su línea de fijarse nada más que en el detalle, han vuelto a dejar sin castigo a auténticos marrulleros del terreno de juego y, en cambio, han continuado sacando cartulinas por auténticas minucias como una leve pérdida de tiempo o el desplazamiento de un balón.

Por desgracia, nuestra Liga se mantiene en la línea de ser un campeonato que da amparo y hasta protección a jugadores que no se caracterizan, precisamente, por ser acreedores al Nóbel de la Paz. Fíjense lo que sucedió con el defensa del Málaga Wellighton. Intentó cargarse a medio Barcelona, pero con especial gravedad al pisoton que le propinó a Leo Messi, además sin venir a cuento. Desconozco si los comités pertinentes tirarán de vídeo para meterle al zaguero unos cuantos partidos de sanción. Lo cierto es que deberían hacerlo sin dudar, como le sucedió hace años a Simeone tras clavarle los tacos a Julen Guerrero o aquella brutal agresión del Mono Burgos a un delantero del Español.

Pero claro, luego también uno analiza en profundidad que estos castigos, que son razonados y comprensibles porque se podía haber causado un daño terrible en el adversario, pueden parecer exagerados cuando, por la acción del propio juego, se deja KO a otros futbolistas y no hay un sanción fuerte para el infractor. Este es el caso de lo que sucedió con el lateral del CD Tenerife Marc Bertrán, lesionado de gravedad por una falta del madridista Drenthe. Los partes médicos hablan de cuatro meses de lesión y el jugador holandés sólo recibió una amarilla por juego peligroso. Bien, convendremos es que no hubo mala fe por parte del deportista merengue, pero ¿quién compensa al cuadro chicharrero por este contratiempo? Sí, ya sabemos que los equipos pueden disponer de una amplia plantilla para afrontar estos contratiempos, pero mucho me hubiese gustado conocer cuál hubiera sido la reacción, el clamor popular si, por ejemplo, Manolo Martínez se hubiera llevado por delante a Kaká y lo deja tres o cuatro meses en el dique seco. Los titulares y las peticiones de sanción me las puedo imaginar.

De acuerdo que arbitrar y tomar decisiones en una fracción de segundo no siempre resulta sencillo y que quizá nadie podía predecir que la lesión de Bertrán fuese tan grave. Sin embargo, los comités de competición tendrían que actuar de oficio para casos como el sucedido con el jugador del Tenerife o para valorar también las múltiples agresiones propinadas por el defensa malacitano. Comparto ese principio de que lo que acontece en el campo debe quedarse en él, pero hay aspectos que no pueden quedar impunes y cuando hablamos de la integridad física de unos futbolistas, la ley deportiva debe ser implacable.

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gravatar.comAutor: Lewis Rogers

Si hemos de partir de la base de que los árbitros no pueden ver todo lo que sucede en un partido de fútbol, no debe ocurrir lo mismo con la multitud de cámaras de televisión que siguen un partido y que deberían ser prueba más que concluyente de hechos no avistados por el colegiado de turno. Ante ello, nos encontramos en la situación en la que un comité, de esos que tiene la federación, entre a saco de oficio para juzgar esas penosas acciones, como es la agresión sufrida por Messi, no se puede calificar de otra manera. Asimismo, la entrada que sufrió el 'tinerfeño' Bertrán también debería conllevar un castigo extra, pues significa un paro de al menos cuatro meses para el lateral blanquiazul. Vamos, debería ser algo así como que el que la hace, la paga. Lo malo es que los diversos comités federativos tienen diferentes varas de medir, dependiendo de quién sea el juzgado. La impunidad, en estos y otros casos, no puede ser el camino de salida para unos agresores que quizás no quisieron serlo, aunque las imágenes digan justo lo contrario. Se espera un castigo y si es ejemplar, mejor. Eso sí, para todos por igual.

Fecha: 29/09/2009 14:12.


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