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Pecados mortales en la red social

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Las redes sociales han supuesto una verdadera revolución en el mundo de la comunicación social. No estamos hablando del clásico portal del ligoteo o de poder hallar sexo fácil, rápido y gratos. Nada de eso. Me refiero a los famosos Facebook o Twitter, que te permiten ponerte en contacto con tus amigos, jefes o poder entrablar relaciones más allá de lo puramente amistoso. Prácticamente, son como un mundo paralelo al nuestro, aunque virtual, claro está.

Eso sí, me ha chocado una información que ofrece el periódico The Huffington Post sobre las cosas que no deberías de publicar en tu perfil y, siendo algunas lógicas, me resulta increíble que haya gente que proporcione esos detalles. Pero parece que la gente, tan remisa a dar ciertas informaciones a un desconocido en plena vía pública, las ponga a disposición de millones de potenciales visitantes en la red de redes.

La primera de las informaciones que parecen ser tabú, a juicio de la noticia aparecida en este diario es la fecha y lugar de nacimiento. Dice que en algunos países puede permitir que ladrones descubran tu DNI. La verdad es que ese dato lo desconocía, al igual que millones de usuarios de estas dos redes sociales.

El segundo aspecto es que se previene sobre el empleo del segundo apellido, el de la madre. Apunta el rotativo que suele ser habitual como contraseña para muchas cuentas de correo. La verdad es que habría que ser tornillo para colocar como password un dato así, aunque un estudio reveló hace tiempo que muchas claves de acceso tienen como denominador común el 1234. Alentador...para los hackers.

Esta información alerta sobre los riesgos de dar los nombres de los hijos. Supongo que debe ser para evitar posibles secuestros o extorsiones, amén de para proteger la propia integridad del menor, aunque también es habitual que se cuelguen fotos de los niños. De hecho, tengo muchos amigos que las tienen hasta en su muro.

La astracanada viene en las cinco siguientes recomendaciones, pero cuando se dan debe ser porque ahí individuos que actúan así y que dan la dirección de casa y el plano de la misma, los largos viajes y las horas que están fuera de casa o los días que les restan para irse de vacaciones. Bueno, la verdad es que si yo fuese amigo de lo ajeno y experto en entrar en domicilios a robar, es que me lo ponen a huevo. Esta clase de personas deben ser como aquel tipo de Sevilla que puso su domicilio en unas octavillas en las que hacía descuentos a los compradores de su droga. ¡Angelito él!

También es cierto que es para correr a gorrazos a aquel que expone confesiones delicadas o fotos inadecuadas a la vista ya no del mundo mundial, sino de tu propio jefe. Eso es algo que a mí me maravilla. Hay quienes a su superior no le tragan en persona y, en cambio, se lo echan de amigo en la red social. Luego se quejan de despidos y represalias en los trabajos. Vamos, es que entre que coloques las fotos de las borracheras (justo el día en que habías pedido permiso por enfermedad) o que se te ocurre llamarle tonto de los c...a tu jefe y colocar la perla en el muro...es para que te fundan.

Otro detalle es el número de teléfono. Bueno, hasta cierto punto, siempre que sea un móvil y lo tengas por motivos profesionales, tampoco lo veo tan descabellado. Otra cosa sería dar el fijo o el teléfono de tu domicilio. El celular, al menos, puedes desconectarlo si ves que te dan el coñazo. El fijo tienes que descolgarlo y ya es una alteración de tu intimidad.
   
Como puntos finales, se desaconseja relatar las experiencias más extremas (como saltar en paracaídas) ya que hay compañías de seguros que rastrean las redes sociales antes de dar un seguro. También es verdad que los departamentos de recursos humanos de determinadas empresas han recurrido a esta fórmula para seleccionar o descartar a posibles candidatos.

Por último, si uno quiere mantener cierta intimidad, que su perfil no salga en los buscadores, google verbigracia, es mejor que no sea abierto. De hecho, si uno quiere localizar a una persona y desea saber si está en una determinada red social, basta con meterse en Google, poner nombre y apellidos entre comillas y, magia potagia, allí que aparece el susodicho. Si, desde luego, eres alguien con problemas delictivos...mejor tápate o, más conveniente aún, no te hagas un perfil.

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juanvelarde

gravatar.comAutor: Máximo Medina

Tras leer atentamente la información, me reafirmo en la idea que tengo desde hace años, yo diría décadas, de que las redes sociales no son buenas compañeras. Lo que puedes sacar de ellas es tan poco comparado con lo que puedes extraer de malo, que mejor ser lo más anónimo posible dentro de la Red. No soy contrario a la comunicación, pero sí a que alguien pueda hurgar en mis asuntos más particulares. De todas formas, hay gente para todo y existen aquellos que dan multitud de datos en sus perfiles, que pueden ser ciertos o erróneos. Asimismo, cuidado con posibles suplantaciones de identidades, que al parecer también se ha dado, sobre todo de famosos de Hollywood o de los deportes, incluso algún que otro político. Todo eso de Facebook, Twitter nunca me ha hecho mucha gracias, aunque quien sabe si un día cambio de opinión y me creo un perfil totalmente falso, incluso con un jefe inexistente. La intimidad es un derecho y hay quienes la regalan sin más. Así les va.

Fecha: 02/11/2010 14:51.


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