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Desde mi escaño

La inmoralidad de Bono y Villalobos

La inmoralidad de Bono y Villalobos

El presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, ha vuelto a mostrarse como un político de muchas caras, un poliédrico que se coloca una jeta u otra en función de la situación. Es capaz de traicionar sus propios principios con tal de seguir en el machito. La penúltima del personaje ha sido su apoyo a la Ley del aborto, pese a que él se confiese católico y practicante y personalmente esté en contra de esos preceptos que permiten barra libre a la hora de borrar de golpe y porrazo un embarazo. No creo que sorprenda a estas alturas los vericuetos que elige el castellano manchego para permanecer continuamente en el calendero. Este mismo político, de un fervor religioso tan exacerbado, es el mismo que fue a comulgar a una pseudoiglesia de los arrabales de Madrid donde el supuesto cura daba la comunión de una manera muy peculiar. Vamos, en otra palabras, que se rió en la cara de todos aquellos que, seamos o no practicantes habituales, creemos en la labor de la Iglesia.

Bono puede consolarse con el hecho de que el Partido Popular, en contra de esta reforma en la ley del aborto, también tiene su grano en la oligofrénica Celia Villalobos, quien se abstuvo en la votación, a pesar de que estaba más que claro el voto negativo al cambio en la ley. Lo peor de todo es que reconoce que no hubo error en su votación y que el único malentendido fue que creyó que la orden que se había dado a toda la bancada popular era la de abstenerse. Hay que echarle morro. No, si a este paso acabará formando con el presidente del Congreso un partido político de la contracorriente. Lo de la multa de 300 euros por indisciplina a la hora de votar me parece de risa, pero bueno, allá cuentos con lo que hace el PP a nivel nacional al seguir apostando por esta clase de politicastras.

Y no, no es que sea un intolerante o que me comporte como un talibán. Todo el mundo tiene derecho a expresar libremente su opinión, pero lo que ya no resulta lógico es que Bono traicione su conciencia por evitar una bronca (sería la enésima) con Zapatero o y la señora Villalobos se salte a la torera los preceptos básicos que defiende su partido. Miren, esta mujer ya se mostró proclive a la hora de dar luz verde a la ley de los matrimonios homosexuales y, en ese caso, se puede estar de acuerdo o no en su decisión, pero digamos que se puede hasta comprender, pero lo que no tiene razón de ser es que se apruebe, aunque sea por la vía de la abstención, un crimen que es el aborto, ese aborto que se practica por puro capricho, para no tener una carga, no por los motivos que ya habían sido aprobados hace muchos años. Lo que ha hecho la señora Celia es como si a un sacerdote, por ejemplo, se le ocurre mañana oficiar la homilía con el crucifijo boca abajo. Mire, si usted no está contenta en su partido, coja la puerta y mándase a mudar. Favor que le agradeceremos muy profundamente.

1 comentario

Máximo Medina -

Por una vez voy a estar de acuerdo con Velarde, aunque es algo más usual de lo que muchas veces expreso en estas líneas. Celia Villalobos debería ser apartada del Partido Popular por su vena progre y porque con su voto, que es muy libre de ejercer, pero en otra formación que no sea el PP, ha echado por tierra una política concreta de su grupo. En casos de esta enjundia no se puede estar con medias tintas y doña Celia ha escrito un claro borrón. En cuanto al señor Bono, ¿qué podemos decir? Muy sencillo, que tiene más caretas que las máscaras del Carnaval de Santa Cruz. Practica una doble moralidad digna de un socialista de pro y así le irá en un futuro cercano si los españoles lo tienen en cuenta en las urnas. No es cuestión de ser pro o anti abortista, sino de ser coherente consigo mismo. A un político se le piden dos cosas: honestidad y coherencia. Si la primera la damos por perdida por cuestiones de circunstancias, la segunda debemos valorarla aún más. Villalobos y Bono deberían cogerse de la mano e irse ambos a casa. En el Congreso de los Diputados no pintan nada.