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Sin escrúpulos

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¿De quién es la culpa de lo que pasó en el Madrid Arena? Pues hay que investigarlo, a fondo y llegar hasta donde sea necesario para esclarecer y depurar las responsabilidades que sean necesarias, pero este caso no puede quedar en el olvido. Tres jóvenes fallecieron víctimas, en primer lugar, de un desaprensivo o de un descerebrado que lanzó una bengala, cohete o petardo en un pasillo más que masificado, pero a partir de ahí debe ser la organización del evento y el propietario de la instalación, el Ayuntamiento de Madrid, quien ponga las medidas necesarias para una rápida y más o menos ordenada evacuación en casa o de cualquier imprevisto, de un cortocircuito o de una amenaza de bomba.

Sin embargo, después del festivo del 1 de noviembre, cuando los medios de comunicación han recobrado el pulso informativo, hemos asistido a un cruce de acusaciones, reproches y demás entre unos y otros. Aquí nadie parece tener la culpa de nada, hay ya cuatro chicas muertas, pero eso parece que es lo que menos importa del asunto, lo que les preocupa a consistorio y empresario es no quedar marcados por este luctuoso acontecimiento. Al final, ya lo verán, la culpa la tienen los jóvenes que han querido apiñarse y apelotonarse en 20 metros cuadrados.

Y sí, podemos convenir que a los jóvenes de hoy en día, al menos a una parte de ellos, les gusta ese tipo de diversión que consiste en estar ocho dentro del mismo metro cuadrado y hacer equilibrios con las bebidas al mismo tiempo que tuitean o mandan un whatsapp con su smartphone, pero eso no tiene porque acabar en una verdadera tragedia, que es lo que ha sucedido con esta macrofiesta de Halloween. Y todo porque la empresa organizadora del evento era cutre a más no poder y en el Consistorio pasaron de examinar a fondo a quién le alquilaban el local. La cuestión para unos y otros era llevárselo crudo.

Ahora nos sale la señora Botella en plan inquisidora a decir que el Ayuntamiento de Madrid no va alquilar más ninguno de sus inmuebles para eventos de estas características, pero es que no se trata de eso, señora alcaldesa. De lo que se trata es de tener al día las medidas de seguridad de un edificio que es de titularidad municipal y sobre todo de estar encima de quien organiza un evento de este calado. Si apenas el aforo estaba preparado para 7.000 personas, ¿por qué demontres se dejó que se lucrase el empresario despachando 20.000 localidades? ¿Por qué no se hicieron los rigurosos controles de seguridad en la puerta? Porque no tengo ganas de estar el lunes empapelado en los juzgados de la Plaza de Castilla, pero dan unas ganas de llamarles a unos y a otros cuatro cosas que no habría excelso abogado que pudiera librarme de tener que indemnizarles con unos cuantos miles de euros.

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gravatar.comAutor: Maria Hernandez

Tampoco es bueno enfadarse y luchar contra molinos de viento. Es más, el insulto, a estos políticos que nos han caído en gracia, les resbala como gota de agua en los cristales.
Y a los empresarios sin escrúpulos que no quieren nada mas que hacer negocio aunque sea a costa de vidas humanas ni te cuento.
Mas vale no perder el tiempo ni las energías.
De todas formas, grano no hace granero, pero ayuda al compañero y sí que es cierto que los ciudadanos, todos a una, deberíamos expresar lo que pensamos y no quedarnos impasibles ante tanto desaguisado. Deberíamos hacerlo de manera clara y contundente de forma que se les caiga la cara de vergüenza .

Y sobre la culpa del desastre, creo que la culpa ahora va a ser, sencillamente, también, de Zapatero. El lo único que les falta por decir.
Si, porque ahora, unos por otros, la casa sin barrer.
El abogado de la empresa organizadora dice, con toda su cara, que la culpa es del joven que lanzó la bengala. Pero vamos a ver ¿quién permitió que entrara con esa bengala o hasta con una bomba si hubiera querido? El portero, no? Pues ya está.
Es que ahora quieren tapar el sol con el dedo índice, negando, incluso, que el recinto estaba superabarrotado.

Ana Botella pone cara de compungida, sin maquillar ni nada, para darle mas realismo, y se va a consolar a los familiares. Y diciendo, casi, casi, emulando al Rey, : “lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir” cree que ya está todo resuelto.
Y pretende prohibir hasta el Botellón o incluso el vuelo de una mosca.

@MMaríaHs

Fecha: 04/11/2012 11:41.


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