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El obrador de Víauve: El laboratorio artístico del chocolate

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Todo viaje a La Rioja tiene una visita obligada a Víauve o Vía Viena, la pastelería de referencia de Logroño y una de las más sobresalientes de nuestra geografía. Los españoles somos golosos y sólo hay que pasar unos minutos en este centro del placer y de la dulzura para percatarnos como es prácticamente imposible encontrar un hueco a cualquier hora del día. Las infinitas especialidades de estos artistas del chocolate, del café y de otros dulces son el reclamo para poder pasar tranquilamente una mañana o una tarde en agradable conversación mientras se paladea uno de los deliciosos manjares que nos ofrecen en este establecimiento enclavado en la céntrica plaza de El Espolón.

Pero si visitada y concurrida es la pastelería-cafetería, más lo es la visita al laboratorio, a ese mítico obrador, con Jesus Pellejero como gran maestro de ceremonias, donde se hace del chocolate una verdadera obra de arte, aunque como señala su propio creador, Juan Ángel Rodrigálvarez, es una creación efímera, ya que no está destinada a la contemplación (aunque muchas de ellas parecieran obras del mismísimo Museo del Louvre o de El Prado), sino a encandilar nuestros exigentes paladares.

Lo primero que sorprende al visitante es que el obrador está dividido en varios compartimentos, algunos completamente minúsculos, pero todo tiene su sentido y su razón de ser. Cada creación tiene sus propios aromas, su propia temperatura, su tiempo de preparación y en este aspecto todo el equipo de Juan Ángel es sumamente estricto a la hora de cumplir con los criterios de calidad máxima que le imprimen a todos y cada uno de sus productos. Porque, como decía aquella mítica serie de los años 80, la fama cuesta, se suda y nunca se regala. Y el prestigio de Víauve no es un regalo de los dioses, sino producto de un trabajo denodado, de un continuo sacrificio que luego se ve recompensado con las excelentes críticas y felicitaciones de los catadores más exigentes, el público en general.

Además, si algo caracteriza a este experto maestro chocolatero, galardonado además con alguno de los premios más relevantes en su sector, es que involucra a los visitantes en el mundo del chocolate, les hace probar, palpar y hasta crear determinados productos. Al igual que en esas visitas a las bodegas se disfruta de una cata y se acaba por adquirir nociones sobre los exquisitos caldos riojanos, también en el obrador de Víauve se termina por amar mucho más el mundo del chocolate, gozar de su textura, de su sabor y distinguir entre las diversas variedades y, sobre todo, aprender ese maridaje especial para conseguir esos riquísimos bombones de aceite de oliva o de vino, riojano, por supuesto.

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gravatar.comAutor: María

Es un auténtico placer, un lujo poder disfrutar de esos bombones y de un café con leche en este establecimiento. Pero sin duda lo mejor es la compañía, la dulce y agradable compañía.
Disfrutar del tiempo y de la conversación sin que te importe nada más.
Y, ni que decir tiene que, visitar donde se elabora todo ese mundo de placer, el obrador, y si es una visita en exclusiva para tí y tu pareja, es evadirse por un momento de la realidad y gozar.
Y atrapar esos momentos en la memoria y volverlos a vivir...


@MMariaSp

Fecha: 02/03/2013 08:35.


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