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Desde mi escaño

¿Es seguro nuestro Congreso?

¿Es seguro nuestro Congreso?

Grave, muy grave es lo que ha sucedido en el Congreso de los Diputados (y no me refiero a lo que acontece normalmente donde el partido en el poder cambia sus promesas electorales sin sonrojo y sin vergüenza). Que un tipo de Greenpeace, un pacifista ecologista haya conseguido trepar hasta la mismísima cúspide del edificio que alberga la esencia de nuestra democracia demuestra hasta qué punto no hay control alguno sobre la seguridad que debe tener un enclave de estas características.

El bochorno de esta situación le ha cogido en paños menores a Jesús Posada, presidente del Congreso, quien descarta fallos en la seguridad o los encargados de la seguridad que dicen que se dejó que ese activista llegase hasta la parte alta porque así era más sencillo detenerle. Claro, y si hubiese sido un talibán al cuál no le importaba inmolarse, ¿también habría valido la explicación?

Afortunadamente, no ha pasado nada y podemos hasta congratularnos de que esto no ha ido más allá de una mera gamberrada, pero ¿cuál puede ser la próxima? Si este individuo ha demostrado que puede escalar con total impunidad una fachada, ¿cuál será lo siguiente? ¿Qué vengan unos verdaderos expertos en explosionar la sede de la Carrera de San Jerónimo, leones incluidos?

Lo curioso es que luego nos gastamos un pastizal en blindar el Congreso el 25 de abril de 2013 para que no entre nadie….justo el día en que se decide suspender la jornada plenaria prevista para ese día. En cambio, celebre usted una sesión ordinaria y allí se le colará cualquier bicho viviente que, afortunadamente, sólo le cuelgan una pancarta. Pero la próxima (ya han dado pistas) puede ser que vengan otros con aviesas intenciones. Entonces igual estaremos lamentando una desgracia y todo por tomarse con ligereza un hecho puntual, pero bastante grave.

1 comentario

María -

La verdad es que es un hecho grave.
No entiendo donde estaban, porque supongo que los hay, los guardas de seguridad. O, se quedaron de piedra, como los leones que presiden la entrada, o no se entiende.
Porque una cosa es una cosa, y otra cosa son dos, que dice el dicho, pero, eso, menos mal que eran gente pacifista, aunque hubiera sido igual.
A pesar de como esta el patio no queremos que se repita ningún 23-F.

@MMariaSp