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VIPS: restaurantes para quedar como un rey

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El compendio entre un restaurante de comida convencional y un establecimiento de los llamados Fast-food tiene un nombre en mayúsculas, VIPS, pero con la etiqueta de comida de calidad, a buen precio y sobre todo con la garantía de que el cliente que lo visita por primera vez repetirá. Posiblemente, jamás tendrá una estrella Michelín de la que poder presumir, pero sí que podrá alardear con todo el orgullo del mundo del éxito más importante, el del público. Ni tan siquiera es necesario oír las opiniones de los comensales para saber que la cocina de VIPS deja meridianamente satisfecho a sus clientes. Basta con ver las colas que, especialmente, se generan los fines de semana en cualquiera de sus establecimientos.

Quien no lo conoce comenta alegremente que esta cadena de restaurantes no dejan de ser unas meras hamburgueserías-pizzerías con una pizca más de calidad y que te lo llevan a la mesa en vez de pedir la comida en un mostrador. Insisto, pero eso es quien nunca ha estado en cualquiera de sus establecimientos. VIPS ofrece una calidad sorprendente, con una carta perfectamente cuidada, con productos variados, de fácil preparación, pero sin descuidar un ápice el mimo en cada uno de los platos.

VIPS, además, ofrece en su menú opciones para aquellos que desean cuidar su alimentación, indicando aquellos productos que son saludables. Todos los platos se elaboran con ingredientes de primera calidad, desde el primer desayuno a la última cena, pasando por los almuerzos o los desayunos-brunch que tanto éxito tienen.

Quien suscribe este artículo, lleva más de siete años siendo un cliente habitual de VIPS o de cualquiera de los otros locales de restauración del grupo VIPS y puedo certificar que la atención de su personal siempre ha sido exquisita, incluso cuando ha fallado o ha habido demoras y explico esto último. Normalmente, como humanos que somos, no nos gustan las críticas, las detestamos y evitamos enfrentarnos a ellas. En VIPS, no. En VIPS hacen de una crítica una cuestión de honor no sólo para mejorar y revisar fallos, sino para conseguir que ese cliente o clientes perjudicados no se conviertan en ex comensales. Y puedo dar cumplida fe de ello.

Por estas, y muchísimas más razones (económicamente no supone un gran desembolso comer en VIPS), si un día les surge un compromiso y no tienen nada reservado, vayan a VIPS. Quedarán como auténticos reyes. Eso sí, dejen sitio para el postre….no se arrepentirán. Palabra de honor.

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