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Fogones de luto: un sentido adiós a Darío Barrio

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Hoy las cocinas están de luto y con sus fogones apagados. Ha fallecido uno de los mejores exponentes que había dado nuestro país, el mediático Darío Barrio, un chef que a pesar de su envidiable juventud, 42 años, ya se había hecho un hueco en la alta cocina internacional, era un chef de referencia y su crecimiento como empresario era imparable. Lo tenía hecho prácticamente todo en su vida y aún podía seguir experimentando diversos senderos culinarios, probando diversas creaciones o luciéndose en diferentes programas en los que enseñase los secretos de los mejores platos o, simplemente, divirtiéndose en realities alejados de la precisión y del rigor que implica satisfacer a los demás en la mesa.

A Darío Barrio le encantaba, fuera de su jornada laboral, la aventura, era un deportista completo. Un día podía estar preparando una maratón y al día siguiente estaba todo equipado para dar el salto de su vida y contemplar la vida desde lo alto del cielo, disfrutando de esa adrenalina que te da el tener el suelo a unos cientos de metros bajo tus pies. Le gustaban las actividades llamadas extremas y era amigo, por ejemplo, de otro gran aventurero como lo fue Álvaro Bultó.

Precisamente, este fin de semana el cocinero participaba en la sierra de Jaén en un homenaje para recordar la figura de Bultó, fallecido en un accidente mientras se encontraba practicando uno de sus deportes predilectos, volando cual pájaro en libertad, hasta que falló el sistema de seguridad y nada se pudo hacer por el aventurero. Pues bien, desgraciadamente, la casualidad, que a veces hace extraños quiebros, ha querido que un homenaje que, dentro de la tristeza, debía haber sido festivo, acabase en luto por la muerte de Darío Barrio, a quien no se le abrió el paracaídas cuando realizaba un salto en medio de un espectacular paraje de la sierra jienense.

Vayan desde estas líneas mi más sincero pésame para su familia, amigos y demás conocidos. El mundo de la cocina pierde a una de sus figuras más cotizadas, pero la sociedad se queda sin una persona que era la encarnación de la generosidad y contrario a todo divismo. Su arte en los fogones tenía su reflejo en la vida privada. Descanse en paz, genio.

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