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La valiente confesión de la socialista Ángeles Álvarez

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Se llama Ángeles Álvarez, diputada del PSOE por Madrid, y ha saltado estos últimos días a la palestra de la actualidad por reconocer que es lesbiana, a la par que asegura que hay más parlamentarias que también comparten su condición sexual. Evidentemente, en pleno siglo XXI y en una sociedad tan avanzada como la occidental, hoy en día asumir que una persona es gay o lesbiana no tiene (o no debería) tener nada de particular. Es algo perfectamente lógico y nadie se puede echar las manos a la cabeza. Me parece perfecto y desde estas líneas la felicito por tal reconocimiento.

Porque, es verdad, no nos engañemos, desgraciadamente, y a pesar de que es cierto que hemos evolucionado, aún cuesta entender ciertas situaciones, hay quien cree que los que no son heterosexuales tienen una especie de tara, de enfermedad o que son mutantes. Entiendo que a veces son necesarios estos pasos, estas declaraciones públicas para sentirse mejor y sobre todo para ayudar a quienes viven esa sexualidad muy en secreto, casi de manera clandestina.

Sin embargo, al igual que comprendo que alguien desee hacer público que tiene querencias por alguien de su mismo sexo, no puedo compartir a esas personas que no sólo hacen un exceso en público, sino que además carguen contra las creencias o gustos de otras personas. Estoy convencido que al igual que el juez Marlaska no ha sido amigo de esas exhibiciones casi circenses del día del orgullo gay, donde una cosa festiva acaba convirtiéndose en algo similar a una película X, la señora Álvarez tampoco la imagino dándose a escenas de mal gusto despojándose de la ropa que cubra las partes pudendas de su anatomía o dándose el lote con su pareja (en el caso de que le tenga).

Sinceramente, me encantaría que en España llegásemos a ese momento en el que nadie tenga que hacer gala de una determinada tendencia sexual, sino que sea algo tan natural como ir a comer, al trabajo, dar un paseo o marcharse de vacaciones. Ojalá y la señora Álvarez pueda seguir desarrollando su labor exactamente igual que ha venido haciendo hasta la fecha, que ahora nada quede mediatizado por una confesión valiente, pero que da evidentes muestras de que aún hay aspectos sociales sobre los que tenemos que trabajar seriamente.

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