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Desde mi escaño

Cebrián: A peor gestión, mejor sueldo

Cebrián: A peor gestión, mejor sueldo

¿Es plausible que un señor cobre 13 millones de euros entre sueldo, pluses, bonus, primas y demás dádivas mientras los empleados se ven abocado a un ERE bestial que pondrá en la calle a cientos de personas? No es la primera vez, ni tampoco la última, que un desahogado empresario lleve a efecto estás prácticas ignominiosas e incluso tenga el descaro de ir derrochando hipocresía por medio de los pasillos al decir que “no están los tiempos para derroches”. ¿Qué derroches? ¿Los de los empleados o los suyos?

El sujeto en cuestión responde al nombre de Juan Luis Cebrián, CEO de PRISA, y que ha convertido el emporio e imperio del malogrado Jesús de Polanco en un completo solar donde los ERE vuelan de un lado para otro, donde los trabajadores no tienen un mínimo de tranquilidad para poder desarrollar su trabajo en las condiciones necesarias porque saben que en cualquier momento vendrá un personaje encorbatado, pero con menos escrúpulos que un gitano de Entrevías, y te podrá en la calle con un leve gesto de pestaña.

Esta pasada semana les ha tocado la china a los empleados de El País, quienes ya saben que 150 se irán directamente a la oficina del paro, aunque imagino que previamente pasarán por los juzgados o por magistratura de trabajo para poner las peras al cuarto a este siniestro personaje que se jacta de haber llevado a las empresas del Grupo PRISA a la ruina mientras él se jacta de ver cómo se le incrementan año tras año los pluses por su pésima gestión.

Así se las gasta el señor Cebrián, al que cada vez son menos los ‘socios’ a favor que le quedan en la empresa, algo lógico y comprensible cuando al final a quienes no se les tocaba el bolsillo acababan también siendo afectados por la ola de recortes salariales. Primero a los de abajo y luego el tsunami terminar por arrasar absolutamente todo. Por eso se entienden claramente los ataques de varios columnistas del diario independiente de la mañana, estaban claramente defendiendo ‘sus intereses’, que son exactamente los mismos que los de sus compañeros de menor rango, pero claro, a ellos lo que ocurría bajo sus pies les inquietaba menos que la aprobación de una Ley de Aguas autonómica. Eso sí, desde el momento en que el agua les llega a los tobillos, ahí empiezan las protestas y las reivindicaciones, cosa que a Cebrián o a Moreno se las trae al pairo.

2 comentarios

Maria Hernandez -

Es lo que tiene el tener la sarten por el mango y el mango también, que se puede hacer y deshacer a placer.
En este caso se puede decir que la mano que mece la cuna es la mano que dominará el mundo o, mejor dicho, a la cantidad de medios de comunicación incluidos en este poderoso grupo Prisa.

Es una empresa privada y quien tiene la dirección y el poder está en su derecho de gestionarla como crea conveniente. Desde luego es una pena que se maneje así a los profesionales que, con su trabajo, sus madrugones y su talento han sacado adelante a la empresa y han hecho posible que este señor pueda dormir tranquilo al menos en el sentido de que no estará preocupado porque ni el ni su familia van a hacer fila en el Servicio Publico de Empleo para mendigar una mísera prestación.
Si es ético o no pues ya queda a la opinión de cada uno, pero muy coherente no parece.

@MMariaHs

Máximo Medina -

La gestión de Cebrián no sólo es responsabilidad suya, sino también de la familia Polanco y de los accionistas del grupo, que le han permitido hacer todo y un poco más. Claro, cuando la ruina asoma por todos lados, todos van a cubrirse las espaldas y más el ejecutor del proyecto. Así les ha ido hasta aliarse con el grupo Liberty, conocido por su conservadurismo, por ser generoso en el epíteto, cuando Prisa alardeaba y alardea de ser un colectivo progresista. Progre sí, pero en sala de máquinas la derechona más dura y reaccionaria. Como resulta obvio ese grupo estadounidense no piensa sino en los posibles beneficios y no le tiembla la mano al ordenar EREs y lo que haga falta. Eso sí, sin tocar los dineros de los que deben llevar a cabo el plan. Muerto Polanco, el grupo y El País perdieron su esencia y el futuro más cercano no parece nada halagüeño. Para unos más que para otros, porque siempre ha habido clases.