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Desde mi escaño

Argi y María Antonia Iglesias: Doble vara de medir

Argi y María Antonia Iglesias: Doble vara de medir

La dirección de Gran Hermano, programa tan prescindible como adictivo para quienes lo siguen, decidió echar a Argi, una concursante que no tuvo mejor ocurrencia que ponerse a bromear con que ella había tomado parte en una manifestación a favor de que volviese la banda terrorista ETA. Ella misma fue consciente de que su desvarío era de tal tamaño que, aunque pidió disculpas, las redes sociales como Twitter ardieron cual hoguera de la Inquisición y en Telecinco no tuvieron más remedio que decirle a la autora del disparate verbal que cogiera las maletas y saliera de Guadalix ipso facto.

Hizo muy bien la cadena amiga en darle boleta a esta concursante que, fuera de las cámaras, debe ser una completa desconocida, alguien sin oficio ni beneficio conocido, una don nadie que, ahora, intentará sacar el máximo rendimiento a su presencia mediática. Igual tiene suerte y la fichan en Bildu para su próximo spot electoral. ‘Con Argi, ‘Argitamos’ la conciencia de los vascos de pura raza’, un buen slogan de cara a 2016, cuando tanto PP como PSOE hayan sido totalmente lobotomizados por el mundo abertzale.

Sin embargo, y a pesar de que lo de Argi es algo más que una simple patochada (al igual que tampoco se entiende que a dos niñatos de GH les permitan bromear sobre Marta del Castillo), tampoco podemos olvidar que en programas de esa cadena mantienen a una señora como María Antonia Iglesias y a la que no le han dolido ni prendas ni vergüenzas en reconocer que ha estado reunida por asuntos personales con Arnaldo Otegi en la cárcel de Logroño.

Mal está que una pedorrilla de tres al cuarto se permita frivolizar con un drama que ha roto a miles de familias en este país, pero parece un tanto hipócrita que se le dé carrete a María Antonia Iglesias tras conocerse hechos de ese calado, una periodista que pretende ser ejemplo de moral y de ética, pero que luego olvida sus principios para ponerse frente a frente con quien ha ordenado asesinatos y puesto en la diana a los objetivos de los pistoleros de la banda armada. No parece que se aplique el mismo rasero, pero, claro, parece más entrañable que una ancianita venerable visite a un líder abertzale, eso se tolera más que una broma de pésimo y nulo gusto. Cosas de nuestra España.

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