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Desde mi escaño

La carta de un galeno a Teresa Romero radiografía a la perfección la ruindad de esta pareja

La carta de un galeno a Teresa Romero radiografía a la perfección la ruindad de esta pareja

El caso de la auxiliar de enfermería Teresa Romero contagiada por el ébola ha sido la noticia que marcó la agenda de las últimas semanas, sobre todo por la reacción de ella y de su pareja sentimental, Javier Limón, que han estado dando la matraca con el hecho de que había que demandar a todo quisque por esa enfermedad y por el sacrificio del perro Excálibur. Esta pareja de desagradecidos con la vida, auténticos peseteros y amantes de estar diariamente en el candelero, se han encontrado con la horma de su zapato con la carta que un profesional médico les ha escrito y que está arrasando en las redes sociales.

Por su interés, paso a reproducirla en su integridad y dando desde estas líneas mi felicitación al galeno por su precisión a la hora de dar con los síntomas de vanidad, ruindad y falta de humildad que aqueja a estos dos personajes que han pretendido llevárselo crudo:

Enhorabuena, Teresa. Aunque aún hay dudas, confiamos en que estés totalmente curada del terrible ébola. Por eso, da la gracias a la Sanidad española, constantemente mejorada por los sucesivos gobiernos que hemos tenido. En otros países no menos ricos que el nuestro quizás ya habrías muerto.

Piensa que España –datos del INE- posee las menores tasas de mortalidad del mundo en relación a la edad media de la población, 41,6 años, y una de las mayores esperanzas de vida, 82,84, sólo tres meses menos que el más longevo, Japón, aunque en Madrid, donde trabajas, la cifra es aún mejor: 84,2 años.

Da las gracias al progreso español en salud, porque en 1975 la esperanza de vida era de 73,4 años, en 1960 de 66,1, y a principios de siglo no llegaba a 50. Entre todos los españoles, y especialmente los profesionales de la salud, hemos logrado estos números casi milagrosos. Y gracias también a un sistema político en el que sólo han gobernador el PSOE y el PP, los de la “casta” política”, que denuncia “el de la coleta”, del que Dios nos libre y con el que nunca se hubiera conseguido tanto progreso y bienestar.
También debes saber que el esfuerzo para curarte ha costado dos millones de euros según el cálculo del muy serio semanario alemán “Der Spiegel”.

Tú, y muchos otros sanitarios, atendisteis al primer español llegado el 6 de agosto de África con ébola, el religioso Miguel Pajares, y nadie se contagió. El descuido por el que te contagiaste ocurrió presuntamente tras fallecer el segundo misionero, el 26 de septiembre. Y si los trajes no fueran seguros o no fuera correcto el protocolo para quitárselos, tú o alguno de tus compañeros os habríais contaminado desde el primer día.

Fue un error tuyo, y como lo sabías, sospechaste que estabas infectada y procuraste evitar el contagio de tu marido. Pero callaste ante la médico de cabecera y las peluqueras que te depilaron, y por tu silencio no pusieron cuidado alguno en evitar contacto con tus fluidos y pudieron haberse contagiado, y por ignorancia, haber esparcido el ébola y provocar una pandemia.

Da las gracias, y no pleiteéis, ni tú ni tu marido, porque la médico y las peluqueras pueden hacer lo mismo contigo, porque sabías que habías roto el protocolo del ébola, excesivamente fácil de cumplir según reconoció la OMS, y a nadie dijiste nada, te callaste. Cállate ahora también y limítate a dar las gracias.

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