Blogia
Desde mi escaño

Humildad española

Humildad española

La Selección Española demostró el pasado miércoles que, al contrario que en otras ocasiones, esta vez sí se presenta como una seria aspirante a luchar con todas las garantías por el Mundial de fútbol que se celebrará a partir del mes de junio en tierras sudafricanas. Los chicos que prepara Vicente del Bosque mostraron en la capital parisina sus credenciales y consiguieron, además, que la siempre peculiar afición gala acabase por corear las jugadas de los españoles, si bien también les movía el hecho de que con sus ánimos a los visitantes y los pitos a los suyos, tal vez, la Federación Francesa pudiera cargarse a Raymond Domenech, seleccionador de la escuadra del gallo, antes de llegar a Sudáfrica (algo así sucedió con los amistosos que disputó la España de Luis Aragonés antes de la Eurocopa de Austria y Suiza y luego miren lo que pasó, por eso no hay que desdeñar a nadie).

Desde luego, hay que reconocer que nuestra Selección sufre, a día de hoy, el bendito overbooking de figuras que pueden integrar la expedición que intentará hacer historia dentro de unos meses. Cualquier línea, desde la portería hasta la delantera, está más que cubierta. Tenemos seguros a Casillas, Pepe Reina y Diego López, pero nadie en su sano juicio descartaría a Valdés, Palop, Aranzubía, Iraizoz o incluso a un imberbe De Gea. Defensas, la verdad sea dicha, nunca ha sido un capítulo del que haya adolecido el combinado rojigualdo, con los Puyol, Piqué, Ramos, Capdevilla, Albiol, Arbeloa, Pablo Hernández y un largo etcétera, medios como Xavi, Busquets, Iniesta, Cazorla, Navas, Silva o en la delantera, por ejemplo, Villa, Fernando Torres y Fernando Llorente, Mata, Negredo, Güiza o el emergente Pedro Rodríguez. Vamos, que por materia prima no va a ser, por supuesto.

Sin embargo, nos guste o no, un Mundial no sólo se basa en la calidad que atesoremos, en el momento dulce en el que se encuentra España, sino también en la suerte que siempre influye en un gran acontecimiento. A priori, qué duda cabe, estamos encuadrados en un grupo relativamente sencillo con Chile, Honduras y Suiza, pero los cruces a partir de octavos pueden ser terroríficos, con un posible emparejamiento con Costa de Marfil, Portugal o Brasil. Eso sí, si queremos ganar la cita en Sudáfrica, no puede servir de excusa que a las primeras de cambio nos dé miedo cruzarnos con la pentacampeona del Mundo. De todas formas, insisto, hay que pasar primero la fase de grupos y después ya tendremos tiempo de hacer las cábalas necesarias.

Lo que sí es verdad que por vez primera no son halagos que nos hagamos a nosotros mismos, sino también son flores que nos echa la prensa especializada de Europa y de Sudamérica. Por lo menos, que ya es bastante, infundimos respeto y eso es un logro, pero no debemos creernos nada, sino continuar con la misma humildad que en los últimos tiempos. La última vez que fuimos de favoritos por la vida (y creérnoslo) la propia Francia nos eliminó del Mundial de Alemania y tampoco debemos dejar caer en saco roto que en las semifinales de la Copa Confederaciones dimos por hecho que nos cargábamos a los Estados Unidos y al final fueron los yanquis quienes jugaron la final frente a los brasileños.

1 comentario

Lewis Rogers -

La selección de España tiene una diferencia con respecto a anteriores citas ya sean europeas o mundialistas: tiene un estilo de juego propio, que no ha copiado a nadie y que se aplica dependiendo de los jugadores que tenga en ese momento. Se basa en tener siempre el balón, en defender siempre la zona donde se encuentre el cuero y atacar por medio de la habilidad de los Villa y Torres a la hora de rematar. Es un juego sencillo en esencia, sin grandes alharacas, con solidez a la hora de desplazar el balón (Xavi, Xabi, Iniesta, Silva, Senna) y velocidad a la hora del remate. Es un cóctel explosivo que regularmente acaba en triunfo, más que nada porque no hay ninguna otra selección en el mundo que juegue de esa forma. Pero ojo que no son infalibles y EE UU ya nos devolvió a la realidad cuando un equipo nos juegue a la contra. En esa tesitura hay que hilar mucho más fino, ser más precisos y no permitir al rival jugadas donde pueda tener ventaja. No sé si España es favorita o no, pero esta vez, por lo menos, su juego ilusiona porque no se ven fisuras y no cuenta con una estrella rutilante que lo condiciona todo. Es un bloque, que además sabe hacer las cosas bien. Cosa rara en este país llamado por ahora España.