Blogia
Desde mi escaño

El fraude de Rodiezmo

El fraude de Rodiezmo

¿Para qué iba a seguir yendo a Rodiezmo? Para nada. Ya no engaña a nadie, siquiera a sí mismo. Zapatero ha sido el gran fraude de la democracia, el muñeco de la sonrisa de Netol que sólo ocultaba inmundicia moral. Tampoco son mejor los sindicatos, en este caso UGT, muñidor de la fiesta minera que se celebra a primeros de septiembre en esa localidad leonesa. A las centrales reivindicativas no les hace ni pizca de gracia que ZP se les colase en el acto, no quieren verle ni en pintura en una foto. El presidente sólo les sirve para lo que les sirve, para que abone mensualmente las cuantiosas partidas que, vía BOE, llegan a las sedes de Toxo y Méndez a modo de subvenciones.

De hecho, este acontecimiento festero-anarcosindicalista resulta tan peculiar que, por ejemplo, a pesar de la ausencia de la plana mayor del socialismo, incluso nos privamos, como bien dice mi amigo Padrón Sabina, de ver la imagen de las señoras Aído y Pajín, ataviadas con prendas de lujo, pero puños al aire; tuvimos la imagen surrealista de un Alfonso Guerra que se dejó ver por allí para tratar de darse un baño de masas. Es más, le acabaron dando al inventor de ‘Mi hemmnano’ un micrófono para que vomitase su discurso del más rancio abolengo, guerracivilista y de un socialismo frisando el comunismo que vino a dar arcadas a más de uno.

Y es que Rodiezmo se ha convertido en un evento donde se dicen cosas que no responden a la realidad. Es como si a toda esa consorte de ugeteros los hubiese puesto en la explanada leonesa un ovni y no supieran que están en la España del siglo XXI y que ellos, los sindicalistas de la UGT, junto con los otros desahogados de Comisiones Obreras son cómplices y responsables del destrozo que han hecho, que han contribuido a la crisis económica del país porque jamás han renunciado a una sola de las prebendas. Dan por buenos los recortes salariales de los empleados de a pie, pero a ellos, por Dios bendito, que nos les toquen un céntimo de su abultada nómina.

Es posible que, ayer domingo, se haya vivido el último evento de Rodiezmo tal cual se ha conocido hasta la fecha y en concreto en los últimos años. Mucho me temo que la idea de estos vagos sindicalistas de UGT y CCOO recuperen ahora las ganas de ‘trabajar’ con un Gobierno del PP. Volveremos a la algarada semanal o diaria, a la política de pancarta y, no lo duden, volveremos a ver a muchos socialistas detrás de la misma. El único punto que estos vividores no tienen controlado, precisamente, es la reacción de los ciudadanos, que ya están hartos de ser manipulados por unos elementos que sólo se han preocupado de mantener su ritmo de vida. Ya pasó el 29 de septiembre de 2010, cuando fueron muchos los españoles que le dieron la puñalada trapera a una huelga de trampa y cartón.

1 comentario

Máximo Medina -

El discurso antisindicalista está muy de moda y todo aquél que no dé un palo a los sindicatos está más off que in. En tiempos de crisis, la derecha mira hacia las centrales como si fueran las culpables de todo, incluso de esta brutal crisis que padecemos. Y no, no hay argumentos que sostengan eso. Los sindicatos mayoritarios de España son, según colegas suyos alemanes y franceses, no digamos de los británicos o italianos, bastante blandos. Lo han permitido todo y han pasado de la moderación salarial al recorte de salarios sin tan siquiera pestañear. La crisis financiera que padecemos fue provocada por un enorme número de bancos y ahora la pagamos todos. Los sindicalistas no tuvieron mucho que ver ellos, aunque les pese y lo único que han pretendido en los últimos veinte años es mantener los derechos que tenían los trabajadores, con escaso éxito, porque se les tacha de reaccionarios. Todo el que se oponga a la poda sistemática de derechos es un estancado en un siglo anterior. Ya es normal que te ofrezcan 700 euros por un trabajo que antes se cotizaba a más de 1.550, pero, como dicen muy progres y otros no tanto: es lo que hay. La imagen sindical está por lo suelos y buena culpa de ello lo tienen sus dirigentes Méndez y Toxo, pero no se debe confundir a una institución con sus dirigentes temporales (ahí tienen el caso de Zparo). Por otro lado, las prebendas de los sindicatos no llegan a los mil millones en un año, algo menos que los empresarios (que siempre ha habido y habrá clases) y eso al lado de una deuda pública que sobrepasa los 700.000 millones y otra privada que se acerca a los dos billones, pues como que no parece gran cosa. ¿Que se le deben las subvenciones a los 'agentes sociales'? Por supuesto que sí, pero también a partidos políticos y entidades de corte cultural. Pese a todo ese recorte, tampoco saldríamos de la crisis. Sólo cuando Alemania y Francia quieran podremos respirar. Mientras...