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Desde mi escaño

Excesivos halagos a Rafa Nadal

Excesivos halagos a Rafa Nadal

Ocho Roland Garros, nada menos que ocho copas de los mosqueteros atesora Rafa Nadal en su vitrina de Manacor, todo un hecho sin precedentes y que deja bien a las claras que este tenista está hecho de otra pasta. Tras cerca de 9 meses sin competir al más alto nivel (y gran parte de ese período alejado incluso hasta de las competiciones menores), Nadal ha regresado a las pistas con más hambre y más voracidad que nunca y ya tiene, a estas alturas, asegurada su participación en la Copa de Maestros que se disputa por noviembre-diciembre.

Nadal es un ejemplo del sacrificio que tendríamos que seguir todos, una persona que, sin alharacas, ha vuelto a la escena deportiva. Cualquiera, en su misma situación, hubiese arrojado la toalla sin el menor género de dudas. Cuando estás en lo alto de la montaña, en la cúspide, y te echan de un empujón (aunque sea a modo de una lesión), lo lógico es ya rendirte, asumir que ya no hay posibilidad de recuperar el prestigio antaño adquirido y dar paso a una nueva generación. Pero Nadal, lejos de ese conformismo que parece haber contagiado a mucha parte del pueblo español, es capaz de resurgir de la nada para volver a copar, como ha pasado este lunes 10 de junio de 2013 las portadas de la prensa de papel.

Sin embargo, a pesar de que para el deporte español es un logro a tener en cuenta y que se valorará mucho más con el paso del tiempo, tampoco podemos pasarnos de la raya y poner a Rafa Nadal como si fuese poco menos que la salvación de los males de España. A poco que algún medio de papel se lo hubiese propuesto, le habría encumbrado a la mismísima presidencia del Gobierno de la nación. Nadal es muy bueno, pero dejemos a los deportistas campeonar en lo suyo, que la política es demasiado compleja porque otros, obviamente, se han encargado de hacerla así para que sean pocos, muy pocos, los que entren en ella.

Aquí, lo importante es que Nadal siga siendo y luchando por ser el número uno en lo suyo, que es el tenis, seguir sumando títulos en los grandes torneos y poder ser el orgullo de nuestro deporte, pero no convirtamos a los deportistas en figuritas de mazapán, en gente de usar y tirar. Normalmente, no sólo no aportan nada a la actividad política, sino que sólo sirven a las formaciones políticas para ser banderines de enganche, reclamos meramente publicitarios que, a la mínima, acaban siendo apartados y directamente conducidos al ostracismo, verbigracia Marta Domínguez.

3 comentarios

María -

Habría que preguntarle a Nadal si quiere ser político, pero yo no le veo capaz de meterse en semejante berenjenal....

Ademas, De ayer a hoy, con lo que oimos sobre Messi, habría mucho que discutir al respecto...

@MMariaSp

Máximo Medina -

Por una vez y espero que no sirva de precedente, suscribo el comentario de Lewis en el sentido de que Nadal es único, eterno y ha logrado algo que hasta ahora que nadie ha conseguido: otro títulos del mismo torneo de Grand Slam: París. Es además, según los expertos, el más difícil porque otros grandes de la historia del tenis jamás vencieron en la arcilla francesa. Por último, añadiría que además es buena gente, lo que, presumo, le alejaría de ese pantanoso mundo de la política: Pero tampoco se puede decir aquello de 'de esta agua no beberé'. Lo que sí parece claro es que todos los elogios deportivos se los merece, si no al tiempo, porque la historia pone a cada cual en si tido. Y el de Nadal es muy alto.

Lewis Rogers -

¿Pero qué me cuenta amigo Velarde? ¿Nadal, presidente del Gobierno? Desde ya mismo, ojalá. Porque si impusiera en la política su sentido común, su técnica, su estrategia y su fuerza, como en las tierras de Roland Garros, otro gallo nos cantaría a todos los españoles. No sé si está preparado para el cargo, pro con sólo un diez por ciento de la calidad que tiene en las pistas de tenis sería un candidato más que idóneo. Otra cosa bien distinta sería de quién estaría rodeado. Pero, sarcasmo al margen, creo que Nadal se merece todos los epítetos elogiosos, por el simple hecho de que es alguien especial, un rara avis, una especie en vías de extinción si no está extinguida ya. Es necesario recordar que es uno de los pocos deportistas que tributa en España, eso de Mónaco o Andorra, nada de nada y además atesora una honradez y una humildad difíciles de encontrar. Pues sí, soy 'nadalista' y además vaticino que antes de final de año volverá a ser número uno mundial si no sufre ninguna lesión que le aparte de las canchas. No se debe olvidar que todos los puntos que gane en los torneos desde Wimbledon en adelante son todos nuevos, porque el año pasado no pudo ir a ninguno de esos eventos, luego sumará más que nadie en la ATP. Nadal, un ejemplo, pero tan difícil de seguir que es casi imposible hacerle sombra.