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Desde mi escaño

El pequeño aprendiz de mafioso de 'little Nicolás'

El pequeño aprendiz de mafioso de 'little Nicolás'

Menudo pieza que es este personaje que creíamos friki. Resulta que el ‘pequeño Nicolás’ es una especie de aspirante a ‘Al Capone’ al que sólo le falta el sombrero y la metralleta para liquidar a quienes entiende que pueden hacerle sombra. Este muchacho no sólo se dedica al insulto a quienes no son de su cuerda, incluso dentro del propio Partido Popular, es que ha sabido lavarle el cerebro a unos cuantos para que, a modo de gángsters, amenacen a todo aquel que vaya contando interioridades de su vida. El último de todos un joven que se encontró en su coche una nota amenazante. Lo dicho, sólo falta que por escribir este artículo a uno le partan las piernas, pero viendo como se comporta el personaje y como instruye a sus hordas, todo es posible en la viña del Señor.

Nicolás, que tiene la verdad todos los clichés de un mafiosete de barrio, empezando por el mote de la amiga que le va defendiendo por los medios de comunicación y que parece más bien una choni de extrarradio, la Pechotes, siguiendo por esas ínfulas con las que trataba a determinadas personas que, en principio, tenían una posición muy relevante. Pero este ‘mangui’ acabó por comerles el coco y la tostada y todos se plegaban a las órdenes de lo que dijera el ‘pequeño Nicolás’. Prácticamente no se conocen a muchas personas que hayan sido capaces de ponerle un alto a este presunto delincuente. Y digo delincuente porque quien trata, presuntamente, de hacer una estafa, no puede tildársele de voluntario de Cáritas Diocesanas precisamente.

Lo cierto es que ardo en deseos de que por fin se abra el juicio oral y podamos ver cómo se defiende este personajillo, esta especie de caricatura de Mortadelo y Filemón, un vivales que ha sabido meterse a demasiada gente en los bolsillos, pero más que por sus artes manipuladoras, por la propia naturaleza de una política española que, como denunciaba hace unas semanas la periodista Isabel San Sebastián, está tan podrida que aquí, a poco que no te conozcan en exceso, basta con decir que tienes hilo directo con la vicepresidenta del Gobierno o con la Casa Real para que se te abran muchas puertas, a veces más de las que uno podría imaginar. Sí, es una pena que esto funcione así, pero un aprendiz de mafioso como el ‘pequeño Nicolás’ ha sabido tocar a base de bien las palancas del poder y trabajárselas a su favor.

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