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Desde mi escaño

El intelecto es lo primero

El intelecto es lo primero

¿Tienen motivos los jóvenes españoles para estar preocupados por su futuro? Sí, por supuesto. Sin embargo, vamos a establecer una serie de prioridades, sobre todo pensando un poco en la situación actual de España y, sobre todo, cuál es la cultura, la idiosincrasia propia de nuestro país. Y es que, por ejemplo, salvo que a nuestros chicos de 20 años les haya tocado La Primitiva, la Euromillones o el cupón de la ONCE, normalmente la juventud no está pensando en entramparse con una hipoteca.

Nada más lejos de la realidad, lo que preocupa (o debiera preocupar) a los miembros de esa generación es encontrar un empleo, pero también formarse convenientemente.
Desgraciadamente, los distintos gobiernos que han ido pasando por el Palacio de la Moncloa se han puesto de acuerdo en algo, en cargarse la educación de calidad. Cada reforma que se acometía era un canto a la cultura del esfuerzo mínimo, a poder pasar de curso con varios suspensos y a llegar a la Universidad con errores de base.

En 1995, en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna, en Tenerife, el doctor y catedrático de Filología, Humberto Hernández Hernández, realizó una simple prueba para ver cuál era el nivel de redacción de los nuevos alumnos que accedían al entonces llamado Curso de Complementos. La sorpresa no fue comprobar si los aspirantes a ocupar posteriormente un hueco en las redacciones tenían habilidades innatas para desarrollar periodísticamente un tema, sino que hubo escritos con más de 50 faltas de ortografía (en algunos casos hasta faltaba el acento en el nombre o apellido).

Eso, que puede parecer una exageración, es lo que se encuentren los docentes universitarios a diario. Alumnos que escogen Matemáticas o Física y no saben hacer, siquiera, una raíz cuadrada o una simple integral. Con ese panorama, y viendo al final cómo salen determinados estudiantes, es normal que al final no encuentren acomodo en el mundo laboral y si no pueden hallar un empleo, no parece lógico que vayan a meterse en la compra de una vivienda. Ahí está el gran problema, que algunos quieren, nunca mejor dicho, empezar la casa por el tejado. Menos pensar pues en disponer de la llave de una coqueta buhardilla y más preocuparse en la formación y en seguir creciendo intelectualmente. Eso llevará, indefectiblemente, a encontrar un trabajo y luego, con esfuerzo ahorrador, acceder al mundo inmobiliario. Al revés, puedo prometérselo, no funciona, salvo que se tenga suerte en el azar o se disponga de unos padres riquísimos.

¡A por Felipe V!

¡A por Felipe V!

Si hiciéramos una encuesta entre los catalanes que diariamente pasan por delante de la fachada del Parlamento de Cataluña, muchos de ellos desconocerían que el escudo que se encuentro habilitado y esculpido en el frontal es un emblema de la época de Felipe V. Ese símbolo lleva ahí colocado por los siglos de los siglos, pero no podrá decir amén porque los partidos catalanes, entre los que hay que incluir a ese PP catalá de Alicia Sánchez Camacho, han dado por bueno que hay que ‘tapar’ ese escudo y sustituirlo por otro en el que sólo estén las señas cuatribarradas.

Evidentemente, el cambio no va a salir gratis ni mucho menos, eso es de cajón. CiU, PSOE y el PP catalá han aprobado en franca armonía y dispendio una partida cercana a los 20.000 euros para erradicar de la fachada lo que ellos entienden que es una afrenta intolerable. No pueden ver sus delicados ojos algo que tenga ínfulas españolistas y, me imagino, alguno, dentro de su ignorancia nacionalista, habrá querido ver la existencia o la permanencia de símbolos de carácter franquista porque, eso es un mal endémico, a todos estos que les da por romper una y otra vez con España siempre ven un símbolo de Franco en todo lo que signifique España.

La desgracia para el pueblo catalán es tener a dirigentes tan escasamente cualificados para según qué cosas. Incluso, personalidades tan morigeradas, tan correctas en el trato, incluso tan cabales como puede ser el señor Josep Antoni Duran i Lleida, al final radicalizan su discurso de una manera tan alarmante que quien no los conociese, por ejemplo un extranjero, diríase que España les tiene sometidos, que tratan a Cataluña como algo residual y, la verdad, es justo todo lo contrario. Si hay una comunidad que no puede quejarse de trato de preferencial, sea cual sea el partido que esté en La Moncloa, esa es la región catalana, eternamente beneficiada en los Presupuestos Generales del Estado. Pero, haciendo un juego de palabras con su actual inquilino en la Generalitat, siempre quiere Mas.

Al final, de esto se saca una sencilla consecuencia. A los políticos que ahora mandan en Cataluña no les interesa lo más mínimo el bienestar de sus ciudadanos. Por un lado, están los recortes sanitarios que, paradójicamente, coinciden con los incrementos que se da en materia de subvenciones a los medios afines al ideario de CiU, como en su momento también a los del tripartito. Y luego, toda una persecución para borrar toda huella del castellano, hablado y escrito, aunque ello suponga un empobrecimiento cultural de consecuencias impredecibles. Lo del escudo, al fin y a la postre, es una anécdota, la guinda de estos señores incapaces de ponerse de acuerdo en nada, salvo en lo imprescindible, luchar por ser una nación.

La honradez no vende

La honradez no vende

La honradez no es que sea un patrimonio de una clase social concreta, pero ya van siendo demasiados los casos de personas sumamente necesitadas, con trabajos precarios y que, sin embargo, no tienen duda alguna a la hora de devolver objetos de valor o dinero que les podría solucionar una parte importante de apretada economía doméstica. Esa gente, de verdad, se merece que les pase algo bueno porque, aun pudiendo hacerse fácilmente con un botín que alguien ha extraviado y que casi da por hecho que no le será devuelto, prefieren el camino de la honradez, aunque eso luego les pueda pasar factura entre familiares y amigos que no ven con tan buenos ojos ese gesto tan altruista y solidario.

La protagonista en esta ocasión es una empleada de la limpieza de la estación de autobuses de Granada y que responde al nombre de Palmira. Esta mujer halló en uno de los buses una cartera en la que al margen de documentación, tarjetas de crédito y otros elementos de indudable valor para su dueño, iban nada menos que 14.000 euros y algo de moneda china, unos 3.000 yuanes. Esta mujer no dudó un solo segundo en proceder a la devolución de este dinero, a pesar de que reconocía que esas cantidades habrían caído en su entorno familiar a las mil maravillas, pero lo primero era lo primero.

Ese gesto, sin duda, supone todo un homenaje a la honradez, al más puro concepto de buen ciudadano. Sé que estos gestos, lamentablemente, no venden, que al final parece que eres tonto de capirote si haces el papel de buen samaritano devolviendo lo que no es tuyo, pero también es verdad que no podemos estar pensando en que el otro o los otros no harán lo mismo que nosotros. Hemos de sentirnos satisfechos con nuestras actitudes y esta señora asegura que hoy es mucho más feliz que si se hubiese quedado con el dinero porque, en cierta medida, le hubiese estado dando vueltas la cabeza y el estómago pensando en lo mal que lo estaría pasando el legítimo dueño de esa billetera. Desde luego, doña Palmira nos ha dado todo un ejemplo.

Moncloa, ¿Hay alguien ahí?

Moncloa, ¿Hay alguien ahí?

"No sé si tenemos un Gobierno de p... madre con una comunicación de mierda o un Gobierno de mierda con una comunicación de p... madre". Esta sencilla (y sonora) frase está pronunciada por los pasillos de Moncloa y no por alguien cualquiera, sino por un peso pesado del gabinete gubernamental. Desde luego, razón no le falta, pero es que además el Partido Popular es especialista en hacer de la política de comunicación su Talón de Aquiles, un quebradero y un dolor de cabeza que haría falta toda la fábrica de Bayer para poder mitigar esas cefaleas y aún así habría serios problemas para lograr que la mítica aspirina pudiese hacer efecto.

El Ejecutivo, en materia informativa, es una mezcla entre la genial Casa de los Líos, aquella entrañable serie de Arturo Fernández y una película muda. O resulta que sale hablar a título personal un ministro y enseguida le replican dos o más miembros del Gobierno o, por el contrario, ante determinado asunto de trascendencia, pongamos por caso la crisis de Bankia, quien sale a dar la cara por todos nosotros es el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, que asegura que él tiene todos sus ahorros en esa entidad y que no pensaba tocar un solo céntimo.

Evidentemente, un Ejecutivo no tiene que estar permanentemente en los medios, es decir, comunicar por comunicar tampoco es, pero tampoco es cuestión de que espere hasta el mismo viernes para dar cuenta tras el Consejo de Ministros de los asuntos que ocupan y preocupan a la ciudadanía. No pueden estar, quienes tienen su dinero en el banco, esperando cuatro días a que alguien desde Moncloa decida dar las oportunas y pertinentes explicaciones.

Insisto, mal hace Mariano Rajoy calcando la estrategia de Génova en Moncloa. Cuando eres oposición puedes permitirte ciertos caprichos, como ningunear durante meses a la prensa, pero cuando eres presidente de Gobierno (y eso también es válido para cualquiera de sus ministros) ya no vale escudarte en la barrera castrense, en el muro impermeable de turno. Y es que si malo es hablar en demasía, más lo es quedarse callado y demostrar que se es presa del pánico del qué dirán.

Un político De Armas tomar

Un político De Armas tomar

El talento en Lanzarote lo agotó el malogrado César Manrique. El gran artista internacional es lo más preciado que ha dado en las últimas décadas la isla de los volcanes, una personalidad con un marcado carácter, con un genio indomable y que, mientras permaneció en vida, fue un claro luchador contra esa casta de políticos de tres al cuatro que intentaban mangonear de las más diversas formas posibles en la isla.

Si no hace mucho este territorio ha tenido que soportar los trapicheos y las injerencias de un dudoso ser llamado Dimas Martín, un elemento que hizo de la política algo sucio, vil y rastrero, con compras de voluntades y chalaneos de decisiones parlamentarias, mociones de censura entre ellas hasta que dio con sus huesos en la cárcel de Tahíche, ahora es otro elemento peculiar, un tal Pedro de Armas el que está poniendo a caer de un burro el prestigio de los conejeros.

Y no es que este político pueda ser tildado de avezado o de aventajado alumno de Dimas Martín, en absoluto. Este señor, directamente, es mucho más vivales puesto que, cobrando del Ayuntamiento de Arrecife, lleva cinco meses llevándoselo crudo a bordo de una goleta en aguas del Atlántico, concretamente ahora en Florida. Según el propio consistorio, la única referencia o constancia que tienen de que este personaje goza de una extraordinaria salud es por el consumo de teléfono móvil que, obviamente, está pagado a golpe de talonazo municipal. Él sostiene que todo se debe a las llamadas que recibe, puesto que en el extranjero el receptor paga el 50%. Aún así, ya suma 1.200 euros del ala que, Dios mediante, esperemos que el Ayuntamiento le obligue a costear de su bolsillo.

Y es que no creo que la ciudadanía conejera haya depositado su voto en las urnas para tener un concejal de ultramar, un Curro de Halcón Viajes o un pirata de los mares del Sur en busca de aventuras que poder contar a sus nietos. Ya está bien de tomaduras de pelo y de que estos nacionalistas de medio pelo (el caballero milita en el Partido Nacionalista de Lanzarote) vivan opíparamente a costa de los demás.

De haber podido disfrutar aún con vida el gran César Manrique, a este elemento, a buen seguro que le habría erigido un monumento en pleno puerto del Rubicón a la memoria del concejal marino y que hubiese llevado por título ‘Vete y no vuelvas o márchate con viento fresco’. Desgraciadamente, toda esta panda de zotes acaban por alcanzar puestos de mayor rango y raigambre porque, al contrario que en el ámbito privado, al inepto y al incompetente en la esfera pública es mejor elevarlo para que no reviente la base. Así se explican, evidentemente, muchas cosas.

Los cuentos de Caperucita Marhuenda

Los cuentos de Caperucita Marhuenda

La Razón, guste o no, ha engañado a sus lectores con una historia de mermelada sobre Mariano Rajoy y su puente familiar. ¿Qué motivos pueden llevar al director de un periódico, en este caso el señor Francisco Marhuenda, a dar por válida un cuento chino, algo que no se sostiene bajo ninguna circunstancia y que además se iba a acabar sabiendo? La verdad es que desconozco cuáles son las razones por las que alguien decide llevar una recreación de ese estilo en portada, más aun con la que está cayendo y que encima, más que hacerle un favor al protagonista del edulcorado relato, lo que hace es ponerle a los pies de los caballos.

Uno, que es lector de todos los periódicos nacionales y que los fines de semana suele deleitarse con la compra en papel de varios, entre los que está La Razón, me quedé sorprendido ante la imagen de primera del diario de Planeta porque, sin tener que poner en tela de juicio lo del ’Rajoy más familiar’, sí que es verdad que no sé a qué venía a cuento tanto almíbar. ¿Se nos quería acaso vender una imagen de austeridad? Pues lo cierto es que el efecto fue justo el contrario y no fue a más porque debido a la semana tan extraña que fue la del inicio de mayo, con tantos festivos de por medio, hizo que todo se diluyese.

Sin embargo, alguien en Moncloa no se quedó satisfecho con el reportaje de mermelada, sobre todo porque era veneno azucarado para el presidente del Gobierno, y decidió que alguien debía sacar a la luz que Mariano Rajoy no se había tomado el puente. De hecho, el receptor de la confidencia fue La Gaceta, que optó por darle aire, y nada hubiese pasado si Marhuenda no llega a incendiar Twitter acusando de falta de ética y de profesionalidad a los compañeros de la aventura en papel de Intereconomía. De hecho, a buen seguro, nadie o casi nadie se habría percatado del particular, pero Marhuenda quiso defender ’su verdad’.

Y lo peor de todo son las matizaciones para mantener la versión. Pasar de afirmar con rotundidad que Rajoy estuve de puente con su familia a tener que decir que estuvo, pero sólo unas horas, deja sin credibilidad todos los testimonios que drapeaban el conmovedor reportaje. Si a los lectores se les miente en algo tan fútil como ha sido el ’no puente’ de Rajoy, ¿qué podemos pensar ante otro tipo de informaciones relevantes?

Cifuentes se disfraza de 'indignada'

Cifuentes se disfraza de 'indignada'

La delegada del Gobierno en Madrid, la popular Cristina Cifuentes, ha conseguido dar un triple salto mortal, con tirabuzones y además sin red al dar la oportunidad al colectivo 15-M de que se concentre durante cuatro días, pero no las 24 horas, en la Puerta del Sol. Es decir, los sindicatos, que se contentan con estar allí un par de horas en la Puerta del Sol el 1 de mayo, tienen menos tiempo que los indignados a los que, ya anticipo desde aquí, no los va a sacar de la plaza desde el momento en que se asienten en la misma.

Partiendo de la base de que yo no comulgo con este movimiento, entre otras razones porque ya pudimos ver las consecuencias de hace un año, con una Puerta del Sol que parecía un estercolero, secuestrado por el capricho de unos miles que, de paso, impidieron que los comerciantes desarrollasen su actividad o que la Policía tuviese que vallar la zona y cerrar el Metro muchas tardes de verano, lo cierto es que la delegada del Gobierno se ha metido en un jardín innecesario y que encima va a traer consecuencias en todos los sentidos.

Como si esto fuese una oficina, la señora Cifuentes anuncia pomposamente que las concentraciones se llevarán a cabo el próximo sábado, día 12, desde las 17.00 a las 22.00 horas, y los días 13, 14 y 15 de mayo, de 12.00 a 22.00 horas, franjas horarias coincidentes con el horario comercial. ¿De verdad cree que luego estos manifestantes o concentrados van a irse por su propio pie? Ni lo sueñe, querida. Estos no se van a ir de ahí, por mucho que diga que tenga preparada una guardia de Corps de 1.000 agentes. Y encima eso, vamos a tener que costear de nuestro bolsillo las horas extras de estos policías porque a esta señora se le ha puesto en el moño que sí a una megaconcentración.

Desde luego, mejor no quiera saber ni pulsar la opinión de los comerciantes, pero estos no es que hayan puesto el grito en el cielo, es que directamente hablan de circo y de patochada. Aún no se han recuperado de los gastos sufridos hace un año y usted vuelve a abrir la puerta al caos, al desorden y, en último término, en el caso de que usted quiera hacer cumplir sus horarios, a dar una imagen de enfrentamientos entre policías y manifestantes que dará la vuelta al mundo. Desde luego, menos mal que no es presidenta de mi comunidad de vecinos, a Dios gracias.

César Fernández Trujillo: El orfebre de la palabra

César Fernández Trujillo: El orfebre de la palabra

Con el deceso de César Fernández Trujillo se nos ha ido un señor en y fuera de los micrófonos, alguien que era un excelente periodista y mejor persona, alguien que tenía siempre un saludo para los jefes, sus iguales y también para quienes empezábamos en esta apasionante profesión de contar cosas. Lo vamos a echar de menos porque su voz es irremplazable, inigualable, con una forma de contar las cosas que no había otro igual en la isla de Tenerife.

El orfebre de la palabra, como muchos otros compañeros acertadamente le han definido, nunca tenía una salida de tono en el micrófono, pero no era un periodista ni oficialista ni pelota con el poder. Si había que denunciar algo, lo hacía, pero con elegancia, sin crisparse más de lo necesario. Un especialista en todos los terrenos, así fuese deporte, política economía o sociedad. Fernández Trujillo creo escuela con su manera de entender el periodismo y son muchos los que hoy están trabajando y desempeñando puestos de responsabilidad en medios de las Islas que han pasado por las manos de este genial periodista, alguien armado de mucha paciencia y que sabía, a golpe de vista, quién valía y quién no para esta profesión, al menos de cara a ponerse delante de un micrófono.

César Fernández Trujillo era versátil e igual era capaz de retransmitir un partido del CD Tenerife, como entrevistar al consejero de Obras Públicas o ser la voz del Carnaval en esas inolvidables galas de la Plaza del Príncipe con Los Fregolinos. Sus registros eran ilimitados, pero sobre todo, vuelvo a insistir en un aspecto subjetivo, era de esas personas que marcaban por su actitud ante la vida y ante los demás, alguien con una sonrisa en sus labios, capaz de sacar una nota de humor incluso en los momentos más pesimistas. Oírle, sin duda, era un chute de calma para el espíritu, al menos lograr una paz temporal en el alma.

Desde Madrid, mis condolencias para sus familiares, amigos y para toda la profesión periodística de Tenerife y de Canarias. Porque César fue, ante todo, un caballero de los pies a la cabeza, incapaz de granjearse enemistades en un mundo tan competitivo como el periodismo. Ahora más que nunca, el Premio Canarias de Comunicación, aunque sea a título póstumo, ha de ser para César Fernández Trujillo. Descanse en paz, MAESTRO.

Los buenos principios (teóricos) de Margallo

Los buenos principios (teóricos) de Margallo

Acierta de pleno el señor García Margallo, ministro de Exteriores del Gobierno de España, al señalar que él, al contrario de lo que hacían sus antecesores en el anterior gabinete, Moratinos y Jiménez, no puede reunirse con la dictadura cubana si al mismo tiempo no tienen posibilidades de mantener encuentros con la disidencia y con las Damas de Blanco.  

Es de agradecer este tipo de gestos por parte de quien tiene la responsabilidad de la política internacional de nuestro país. En los últimos años, la diplomacia española se había convertido en una especie de alfombra persa que se desenrollaba al paso de cada sátrapa, de supuestos líderes exteriores al estilo de Castro, Chávez, Mohamed VI, Evo Morales o Rafael Correa, personajes que, como todo el mundo tiene bien claro, no son, ni mucho menos, paladines de la democracia, precisamente. Más bien, todo lo contrario y que en cuanto pueden nos dan una gran patada en salva sea la parte, especialmente a través de la expropiación de nuestras empresas.

Lo de Cuba, es verdad, ha sido especialmente sangrante. El inefable Miguel Ángel Moratinos hizo todo lo posible por castigar a la disidencia cubana, desprecios absolutos, ninguneos constantes y una complicidad pornográfica con los hermanos Castro. Nunca se escuchó una mala palabra de los ministros de Exteriores de Zapatero hacia esos regímenes tiranuelos. Todo lo contrario, siempre eran parabienes y, de milagro, no llegó a darle el título de inventores de la democracia, pero vamos, le faltó el canto de un euro.

Esperemos que las palabras de Margallo tengan luego continuidad en los hechos. Estamos ante una situación espléndida para demostrar que algo está cambiando, que España puede ser un país serio en sus relaciones internacionales, que podemos codearnos con esas grandes potencias, aunque evitando también, dicho sea de paso, imágenes en las que se podía ver a un Aznar poniendo los pies en la mesa mientras en animada conversación con Bush intentaba arreglar el mundo. Ni podemos supeditarnos a los demás, pero tampoco es cuestión de ir ofreciendo una estampa de los más chulos del barrio. La diplomacia es un arte y no vale cualquiera. De momento, el señor Margallo para entender la teoría. Sólo falta ponerla en práctica.

¡Menudo pico el de estos 'pájaros'!

¡Menudo pico el de estos 'pájaros'!

Los artistas, como cualquier otro trabajador, tienen que defender sus intereses antes que cualquier otra cosa. De eso, no me cabe la menor duda. Es verdad que en ese colectivo, laboralmente, tiene que existir un cierto egoísmo porque al final nadie va a velar por el prójimo sin tener antes resuelto su propio futuro. Sin embargo, lo que no creo que resulte incompatible es saber defender tu propia casa sin tener que denostar o celebrar las desgracias que le acontezcan al presidente de tu comunidad y sólo por el simple condicionante de que éste no te cae bien o no comulgas con sus ideas. Eso se llama ruindad absoluta y lo único que se logra es que al final se acabe teniendo una imagen nefasta del conjunto del vecindario.

Dicho de otra manera y con un ejemplo práctico. Los cantantes Joaquín Sabina y Juan Manuel Serrat, de gira por varios países de Sudamérica, han metido los pies hasta el corvejón al pronunciarse a favor de la expropiación de empresas españolas por parte de los gobiernos de Argentina y de Bolivia. A estos dos ‘pájaros’ les hace mucha gracia que la señora Kirchner o el señor Morales Jeringuen lo que es patrimonio de España, en este caso de Repsol y de Red Eléctrica Española. ¿Tan mal ven su futuro estos dos miembros de la ‘zeja’ que tienen que postrarse y plegarse ante las mamarrachadas de los líderes populistas?

Luego dicen que ciertos columnistas y blogueros tenemos una fijación especial con los artistas de la zurda, que no les perdonamos ni media y que no toleramos que estén haciendo proselitismo político. Por mí, sinceramente, pueden apoyar a quienes ellos entiendan que es el partido que mejor les representa, ir a sus mítines o ir con ellos en las manifestaciones. Sin embargo, lo que no se puede tolerar bajo ninguna circunstancia es mostrar la alegría indisimulada porque a España, gobernada por el partido con el que ellos no comulgan, sufra este desdoro internacional.

Y lo peor de todo es que luego, cuando estos dos ‘pájaros’ vuelvan a posar sus alas en terreno patrio dirán que todo ha sido una cruenta tergiversación de los medios, que se les ha sacado la frase de contexto, que en realidad nunca dijeron tales barbaridades, pero claro, la prensa es tan mala que se inventa las frases. Ese cuento colaba hace 30 años, cuando no había internet, ni móviles ni la posibilidad de difundir audio e imagen en cuestión de segundos entre los puntos más alejados del globo terráqueo. A día de hoy, todo llega y más si a los ‘pájaros’ se les calienta en demasía el pico.

A Urdanga le chafan el chollo

A Urdanga le chafan el chollo

Lo que está aconteciendo en la Casa Real española es de todo punto indignante. Ya hace tiempo que en esa institución se perdieron las buenas maneras, el disimulo y el intentar guardar las apariencias cuando al resto de los ciudadanos les venían mal dadas. No, a los ocupantes del Palacio de La Zarzuela les importa ya todo un pimiento y además han tomado a los españoles por sujetos de biberón y chupete. Piensan que no nos enteramos, se creen que viven en un mundo aparte que les permite hacer lo que sus reales actitudes les plazca, pero no, no es así y al menos resulta reconfortante ver como ya hay medios que se atreven a contar con pelos y señales las atrocidades que se cometen y se pretenden cometer al amparo de una Constitución en la que se dice bien claro que el Rey no es responsable de sus actos. Dicho de otra manera, que es un irresponsable.

El caso es que con el chusco episodio de la cacería africana, Corina, las muletas y ’el lo siento mucho, no volverá a pasar’, se había quedado olvidado en el espectro informativo el caso de Urdanga, alias ’el manga’. No es tonto el Duque de Palma, el esposo de la Infanta Cristina, que en clara estrategia con su abogado intentaron colarnos por la puerta de atrás un acuerdo con el socio Diego Torres para, si bien reconocer los hechos de que el dinero no se usó como correspondía a una institución sin ánimo de lucro, intentar librarse de una pena mayor, es decir de acabar en el talego, lo que hubiese representado toda una estampa que daría la vuelta al mundo y parte del Universo.

Sin embargo, ¡qué curioso! cuando ya el escándalo amenazaba con salpicar a base de bien a la Casa Real, todos se han puesto a recoger velas, a replegarse y a negar la mayor. Está claro, se lanzó un globo sonda y éste quedó pinchado nada más elevarse ligeramente. No está el horno para bollos y después de los tiros elefantiásicos de Su Majestad, el pueblo español ya no está para más petardos y a ver si de una vez por todos se acaban con esos privilegios. Si el yerno era un trincón, algo que han de dirimir los jueces, pues que pague como debe, especialmente devolviendo la pasta, si es que se quedó con algo como marcan los indicios. Lo que no podía ser es que por ser quien es tuviese un trato más privilegiado que el resto de los ciudadanos. Aquí tiene que imperar ese principio universal de que quien la hace, la paga.

'Bonidoso'

'Bonidoso'

Que José Bono es un personaje frívolo ya no supone ninguna novedad. El político castellano manchego ha hecho acopio de su mejor repertorio para demostrar a la sociedad que todo se la trae al fresco, que a él no le importa una higa que España esté al borde de una intervención, que haya casi de seis millones de parados, que los comedores sociales de Cáritas no den abasto, que las peleas en los contenedores que están frente a los grandes supermercados suelen ser de órdago. Él, el señor Bono, sólo quiere presumir de su patrimonio porque siempre le ha perdido esa vanidad de la que nunca ha tenido rubor de reconocer que lleva a gala.

Lo cierto es que, sin entrar a arremeter demasiado contra los compañeros de Vanity Fair, entre otras razones por esa máxima de que perro no come carne de perro, la entrevista que le hacen en esa revista de moda y estilo supone todo un monumento y homenaje-masaje a lo que nunca debiera ser la estampa de un político o ex político, alguien que, de manera indirecta, está lanzando un claro mensaje a la sociedad, que me lo he llevado calentito (siempre legalmente) de mi profesión y ahora encima me van a pagar (o me han pagado) por ello.

Bono presume de que cuando le preguntan por los 700.000 euros que ha percibido por el ladrillado de sus memorias tiene a bien corregir a su entrevistadora y le matiza: ¡Oiga, que no son 700.000, sino 800.000 euros! Hombre, ya puestos, podía haber dicho que le habían aflojado un millón y así todos tan contentos. Encima, como el señor parece que se había quedado con algo de ego sobrante, enseña ufano su iPhone donde tiene una foto del carísimo retrato que le han hecho como ex presidente del Congreso. ¿Creen que se puso rojo? Nada de eso, él estaba tan orgulloso, aunque seguro que lamentando que no le hiciesen un busto con mármol de Carrara, porque Bono lo vale.

Las ideas del 'clarividente' Legaz

Las ideas del 'clarividente' Legaz

Este Gobierno nos va a matar a disgustos. Después de prometer que no iba a tocar los impuestos, que no nos iba a subir el IVA, etcétera, etcétera, ahora la última ocurrencia que surge de su chistera (o habría que decir de la calva) es la de hacer que paguemos por utilizar las autovías. Sí, ya no sirve el manido mantra de que usted, querido pagano, estaba financiando esas vías (cochambrosas en algunos tramos, todo hay que decirlo) a través de los impuestos, no, no y rematadamente no. Usted, ciudadano de a pie y conductor habitual, estaba aprovechándose de la buena fe de los dirigentes que creían que usted ya había pagado esas autovías, pero resulta que no, que estaba usted sacando rédito de un vacío legal del que se acaba de percatar el cerebro clarividente Jaime García-Legaz, secretario de Estado de Comercio.

El señor Legaz se ha puesto a hacer cuentas y ha decidido que para que al Gobierno le cuadren los números (y de paso volver a echarle la culpa a la herencia recibida por enésima vez) hay que sacar perras de donde sea y ha dado con la fórmula mágica, con la poción de los druidas, hacernos pagar por circular por las autovías, pero además justificándolo de una manera falaz, que es que no se puede hacer repercutir el uso de esas vías en quienes no las utilizan porque, claro, habría entonces que subir el precio de los transportes públicos (le recuerdo que en Madrid nos han colgado un tarifazo de mil pares de narices) o colocar otro céntimo más al gasóleo. Por ideas, que no quede.

Lo que olvida el señor Legaz es que las autovías, como muchas otras infraestructuras y servicios se financian directamente de nuestros impuestos. Se nos insta a no defraudar, a ser honrados con el fisco porque si no fuese así nadie dispondría de autovías, de servicios sanitarios, de escuelas, de residencias, etcétera. Pero, ¡vaya por Dios! resulta que estábamos errados, que con nuestros impuestos no se financian las autovías, nada de eso. Estaban ahí puestas de gratis, porque a un alma caritativa le dio por hacerlas en una noche de verano.

A mí me da la sensación de que el señor Legaz quiere tomarle el pelo a todos los españoles españoles. Visto el atraco continuo que supone tener en este país un coche, más de uno se plantea donar su vehículo a los países del Este. Siempre habrá acólitos que defiendan la postura y que se pueden dividir en dos grupos, o son del propio gabinete o son abducidos que no se dan cuenta de que les quieren hacer pagar dos veces por lo mismo.

¿Hacia dónde vamos?

¿Hacia dónde vamos?

¿Qué juventud tenemos en España? Pues, vistos los casos acaecidos en los últimos años en España, con las muertes brutales de Marta del Castillo y Sandra Palo, el dictamen es sencillo, frío y contundente, unos jóvenes que parecen debatirse entre el botellón, la holganza y la pelea perpetua de cada fin de semana. Por supuesto, tenemos chicos y chicas que son dignos de encomio, que realizan una denodada tarea altruista ayudando al resto de la sociedad, pero desgraciadamente está surgiendo una parte de esa generación que no tiene la más mínima duda en sacudir a las primeras de cambio, en hacer de su existencia una bronca permanente donde no se duda ni media fracción de segundo en sacar a pasear los puños, las patadas o la navaja con tal de imponer su peculiar ley de la calle.

El caso es que desde hace unas horas se está velando en la localidad vizcaína de Baracaldo el cadáver de un vecino de 40 años al que, sin causa justificada (y siempre pensando que cuándo está justificada la muerte), tres jóvenes le propinaron semejante paliza que lo dejaron prácticamente sin vida al instante. Pese a la llegada de una ambulancia, nada se pudo hacer por la vida de este señor al que el destino le tenía preparada una fea emboscada.

Eso sí, aunque suene irónico decirlo, afortunadamente estos tres mozalbetes pasaban ya de los 18 años de edad, es decir que no serán juzgados por la horrenda ley del menor y por tanto, salvo que se demuestre en el juicio que estos supuestos hijos de mala madre no han tenido nada que ver en la mortal paliza, recibirán un castigo ejemplar a modo de unos cuantos añitos en la sombra, lo que no estará nada mal, a ver si empezamos a poner orden en esta sociedad que parece haberse ido al garete y sus principios por el desagüe.

Lo triste de todo es que ya hemos llegado a u punto en el que tenemos que casi desear que si te matan a un familiar su autor, como poco, tenga 18 o más años porque de lo contrario es que ni pisa la cárcel. Si a este pobre ciudadano de Baracaldo le hubiesen matado gentuza como Miguel Carcaño, el Rafita y gente de esa calaña, hoy estaríamos seguros de que a esos autores del asesinato no les caería más de dos años y siempre en instituciones tuteladas en las que se permite, por ejemplo, que el asesino de Sandra campe a sus anchas por España entrando y saliendo de la vivienda social como Pedro por su casa.

El inspector ignorante

El inspector ignorante

Pudiera parecer una broma macabra, una inocentada propia del 28 de diciembre, pero no, se trata de la más cruda realidad, de algo con lo que cualquier pedagogo con un mínimo de coherencia se llevaría las manos a la cabeza. La noticia es que en un centro escolar de Andorra se quieren cargar a una maestra porque enseña demasiado, según rezaba el titular de la nota que llevaba Antena 3 en su página web.

Claro, uno ve el enfoque de la información y lo primero en lo que piensa es ver y constatar que la palabra enseña no lleva comillas simples o va en cursiva (deformación de los que hacemos prensa escrita cuando queremos darle un matiz irónico al asunto). Una vez visto que no, que el título no encierra ningún doble sentido, que no estamos hablando de una docente descocada y provocadora que quiere mostrarles a sus alumnos otro tipo de geografía, pasamos a escrutar el resto del texto y vemos como la palabra enseñar adquiere su más grande significado desde la óptica de la docencia.

Y es que nuestros vecinos andorranos se han puesto excesivamente pijoteros con una profesora de educación infantil de la Escola Espanyola de Escaldes-Engordany, ya que  podría ser despedida por enseñar demasiado a sus alumnos, de 4 y 5 años. Ese exceso de celo educativo ha provocado, pásmense ustedes, que los once niños que forman su clase ya sepan leer, sumar, restar, y empiezan a escribir. Por lo pronto, la educadora ha sido apartada de su puesto en base al informe de un inspector de Educación.

Además, según añade el informe, que debe estar escrito por un burro con dos patas, aconseja despedir a la profesora y que vuelva a España, justificando que los alumnos tienen un nivel demasiado alto, que no se corresponde al desarrollo curricular de ese curso escolar. Esto ya es de nota, pero negativa para el genio que ha redactado el escrito y encima se atreve a hacer sugerencias varias.

El caso es que, menos mal, siempre hay quienes ponen un punto de cordura y en este caso han sido los padres los que, indignados con la posibilidad de perder a la que consideran una excelente profesional, alegan que en un punto de la ley de Educación española se expone que se ha de ofrecer unos mínimos de enseñanza, pero en ningún caso se menciona que haya unos máximos. Una de las madres opina que el motivo por el que están tan avanzados con respecto a su edad es porque están "hipermotivados" por la profesora. "Los niños piden y ella les da más", asegura.

La lucha de las familias afectadas por la decisión ha conseguido el compromiso del centro de que la profesora seguirá al menos hasta que acabe el curso escolar, en un par de meses, pero con la condición de que rebaje el ritmo de enseñanza. En fin, supongo que a estas horas esta profesora estará buscando asilo en Suiza, Estados Unidos o Alemania, países donde no creo que exista un inspector tan cateto, cazurro y estrecho de miras que sólo busque cercenar el desarrollo de unos alumnos que sólo quieren ser los mejores y que tienen la fortuna de tener a una excelsa motivadora.

Espanyola de Escaldes-Engordany

Sindicatos de hoz y martillo

Sindicatos de hoz y martillo

Lo cuenta La Gaceta. Los sindicatos UGT y CCOO, esos que salen a protestar contra la reforma laboral, esa que tiene entre sus atrocidades lo de los 20 días de indemnización por año trabajado en caso de despido, están aplicando internamente la medida impulsada y aprobada por el Gobierno del Partido Popular. Es decir, en ese sentido estoy con los sindicatos en el sentido de expresar que no me parece tolerable en modo alguno que se toquen los derechos de los trabajadores, entre otras razones porque vemos que la clase política, por norma general, no se autocercena sus conquistas y francachela variadas, pero lo que no es tolerable es que estos señores sindicalistas se escuden en lo aprobado para echar a su gente con cajas destempladas o, lo que es lo mismo, con 20 días por año trabajado. O todos moros o todos cristianos.

Son estas las cuestiones que hacen perder credibilidad a los sindicatos, copiando exactamente, pero al revés, los parámetros de los últimos siete años, o sea, el del inmovilismo más atroz que se pudiera conocer, a pesar del crecimiento bestial de la tasa de desempleo en este país y, en cambio, en cuanto se produce un cambio de gabinete, sin esperar prácticamente a que pasen los llamados 100 días de gracia, los sindicatos se despojan de su traje de estatuas de sal para ponerse nuevamente al frente de la pancarta reivindicativa, con la ayuda y el apoyo logístico de los de Ferraz, Rubalcaba y compañía, socios y cómplices de la herencia que hemos recibido los españoles y que tampoco el nuevo gestor monclovita es capaz de liquidar.

Pero, a pesar de que los sindicatos están en contra de la reforma laboral y de los despidos a razón de 20 días por año entregado a la causa de UGT o de CCOO, Méndez y Toxo aplican la nueva reforma porque ellos, pobrecitos, no tienen más remedio que ajustarse, aparte de los carísimos relojes, a la legalidad vigente, lo que supone todo un gesto de hipocresía cincelada con la hoz y el martillo. Ellos, Méndez y Toxo, protestan con la boca pequeña, pero al mismo tiempo aprovechan los resquicios legales para perpetrar esos despidos al peso. En el caso de esta pareja no vale la máxima de ‘No se puede estar en misa y repicando’. Ellos están a la manifestación, a la pancarta y a la protesta, pero al mismo tiempo usando hábilmente la ‘guillotina’ laboral con sus subordinados. Es de traca.

Las PPromesas incumplidas

Las PPromesas incumplidas

Mariano Rajoy nos ha engañado a los españoles. Sí, lo ha hecho y a sabiendas de que a día de hoy es imposible ocultar la realidad de las fotos, vídeos y mensajes propagandísticos repartidos en flyers, dípticos, trípticos y toda una suerte de demás soportes informativos que, evidentemente, no soportan un gramo de más en el giro del discurso y de la gestión a la que nos está llevando en estos momentos el Partido Popular.

Fíjense ustedes que ya hace varias semanas en el programa El Gato al Agua intervenía el director de Periodista Digital, Alfonso Rojo, y se temía mucho que los actuales inquilinos del Palacio de la Moncloa fuesen a estar con el cuento de la herencia recibida. Como él mismo manifestaba, eso te vale, evidentemente, para un primer disparo, un segundo, incluso vamos a dar por buena una recarga más, pero a partir del quinto o sexto disparo el discurso no se sostiene. No se puede estar responsabilizando al Ejecutivo saliente, el de Zapatero, de lo mal que ha dejado España. Sí, por supuesto, la cosa estaba rematadamente peor, pero precisamente los ciudadanos dieron un voto de confianza a un nuevo partido para que aporte medidas, no subidas y recortes que, de momento, en nada están beneficiando la vida de los ciudadanos de a pie.

Ahora mismo, cualquiera que eche la vista atrás a primeros de noviembre o incluso durante la larga precampaña a la que nos sometieron los dos grandes partidos, podrá recordar aquellos pomposos carteles del PP donde se ponía con claridad meridiana, +Empleo –Impuestos. Pues bien, a fecha de hoy, según la última Encuesta de Población Activa, EPA, nuestro país rebasa los 5,6 millones de desempleados y nos han tocado sensiblemente los impuestos, para empezar el IRPF y para el año que viene una subida del IVA (ese impuesto al consumo donde pobres y ricos se igualan porque todos pagan exactamente lo mismo, por lo que podríamos dejarlo perfectamente en el impuesto de los pringados o de los paganos de turno, ese decir esos millones de personas que viven o malviven de una nómina regularceja).

Veremos a ver qué sucede de aquí a unos meses, pero mucho me temo que la situación pinta muy fea para el actual gabinete rajoyano y que, o cambian mucho las cosas, o aquí se prepara una gran primera crisis ministerial o incluso, no lo descarten ustedes, unas elecciones anticipadas ante la ineficacia de un Ejecutivo que se ha visto superado por las circunstancias.

Vivales mediáticos

Vivales mediáticos

¡Qué grandes son los consejeros de RTVE! Estos privilegiados de la sui géneris mesa redonda de los caballeros de la corte mediática y catódica del Rey Arturo querían seguir aferrados al chollo que suponía llevarse, en algunos casos, una nómina anual de 120.000 euros, VISA Oro y otra serie de prebendas que, por supuesto, salen de los bolsillos de todos los paganos que diría el genial Daniel Montero. Y claro, como a los niños pequeños cuando les quitas el chupete o el caramelo en la boca, protestan, berrean, patalean y se agarran al clavo ardiendo de que esa medida de tocarles sus privilegios es una injusticia de marca mayor.

Estos ’calimeros’, que además vienen de todas las familias políticas y sindicales de este santo país, vivían perfectamente instalados en la dolce vita, montados sobre billetes de 500 euros y haciendo, supuestamente, insisto, supuestamente, alguna irregularidad que les hace temer ahora mismo que el Gobierno entrante solicite una auditoría que revele, ayayayayayyyyyy, que ha habido un chalaneo con el cobro de dietas por asistencia a reuniones a las que nunca fueron o que, directamente, siquiera existieron.

El Ejecutivo, con el rebote del PSOE, IU, los sindicatos y bueno todos aquellos que no querían renunciar a sus cuantiosos ingresos corrientes y extraordinarios, ha optado porque el tope que cobren estos caballeros sea, como mucho, un 10% de esa cantidad, de tal suerte que al mes siquiera ingresen 1.000 euros, una cantidad que, dicho sea de paso, para sí la quisieran unos cuantos millones de trabajadores de esta santa nación llamada España, entre ellos los 5,6 millones de parados que, según la Encuesta de Población Activa, hay ahora mismo pululando por las calles de nuestro país en busca de una oportunidad laboral.

Obviamente, como estos vivales nunca van a reconocer que su cabreo viene motivado por el fin de sus increíbles ganancia, la queja es que el decretado monclovita sobre la elección y composición del Consejo de Administración de RTVE supone un ataque directo a la pluralidad informativa. En realidad, la única pluralidad que a estos mozos les interesaba era la del número de ceros a final de año en su cuenta corriente.

'CiUafelitos'

'CiUafelitos'

No sé qué sucede últimamente con los cafés, pero a los representantes políticos, esos que deben velar por el bien de sus ciudadanos, parece que no quieren que estos den la lata, y más si son jóvenes, y enseguida resuelven cualquier cuestión con el manido ejemplo del café. ¿Suben las tasas universitarias? Nada, eso son 8 cafés de nada. ¿Hay que resolver el problema del paro? Nada, por Dios, se manda a los post adolescentes a servir cafés a Londres. Si será por soluciones, habrán pensado estos sesudos políticos.

Entrando en el caso concreto del señor Mena, consejero de Empleo de la Generalitat catalana, éste se descuelga con unas desafortunadas declaraciones en las que propone como medida estrella para erradicar el desempleo juvenil que ese sector coja la maleta y se desplace a Londres a servir cafés, no sé si a la reina Isabel II o en el Starbucks. Eso no termina de dejarlo claro el representante de CiU, como tampoco, adivino o creo intuir, tampoco incluye en ese magnífico plan laboral a sus hijos (en el caso de tenerlos, claro está).

Lo sorprendente de este señor es que, a pesar de tener un cargo de consejero de Empleo de Cataluña y que, por tanto, está en la obligación de velar por la creación de puestos de trabajo en su región, su brillante idea para acabar con la juventud ociosa es certificarla al Reino Unido, además con la excusa de que así aprenden inglés. Claro, genialidad al canto si no fuese, por ejemplo, porque la vida allí cuesta un riñón y tres cuartas partes del otro. Vamos, que si no se va al menos con 3.000 euros en el bolsillo (viaje pagado), el futuro está más negro que el de un palestino en una sinagoga, por ejemplo.

Sería deseable que estos señores de traje, corbata, despacho y coche oficial empiecen a darse un baño de realidad, que las cosas no son como ellos postulan y burocratizan desde la comodidad de los los mullidos sillones y secretaria que está para transcribir los decretos o normas que salen de sus magines. Este caballero, por vergüenza torera, debería de haber renunciado ya a su puesto, pero evidentemente no está por la labor, sino que prefiere seguir cobrando su generosa manteca mensual con la que, precisamente, poder hacerse su viaje a Londres y ser luego atendido en un establecimiento de comida rápida, curiosamente, por uno de esos jóvenes a los que él, tan diplomáticamente, mandó en su momento a Londres a servir cafés.

Nos los 'repactimos'

Nos los 'repactimos'

Izquierda Unida da el sí, con condiciones, a José Antonio Griñán para que éste gobierne cuatro años más en Andalucía. Diego Valderas, el de las tetas gordas, también quiere un pacto donde lo gordo sea para su partido, un 30% de las áreas del Gobierno regional, aunque esperemos que no incluya para este caballero nada parecido a Asuntos Sociales o el Área de la Mujer, porque ya sabemos como se las gasta el individuo, al estilo, por ejemplo, el alcalde de Valladolid, el popular León de la Riva y sus referencias vomitivas a los morritos de Leire Pajín.

Más allá de tetas, pechos y morritos, lo cierto es que Izquierda Unida, la formación que sostiene que otra forma de hacer política es posible, que hay que regenerar la vida pública, al final lo que le importa es saber qué cacho de poder le corresponde, dónde van a poder sentar sus reales traseros esos que van de republicanos por la vida. Un porcentaje relevante de la fuerza comunista no ve con buenos ojos esta alianza, pero al final lo que les importa es estar ahí, en el marchito, en la poltrona, aunque luego, con la boca pequeña sostengan que no están por la labor de mantener a un partido que ha arruinado a Andalucía, es decir el PSOE.

Para eso, sinceramente, es mejor que los de IU de Andalucía imiten a sus compañeros extremeños, es decir no asumir área alguna y limitarse a ejercer una labor de control responsable y en el caso de que el Gobierno en minoría del PP se salga de lo que ellos entienden que es inadmisible pues entonces, con toda la razón del mundo, harían caer al Ejecutivo monaguesco (de Monago, no de Mónaco, of course) y bien habría moción de censura o disolución del Parlamento de Extremadura.

Veremos a ver cómo se las arreglan durante cuatro años en Andalucía, a ver qué peleas y riñas acabaron emergiendo a la superficie y si dentro del propio PSOE no habrá movidas extrañas ante la pérdida de ciertas áreas de poder. En 2003, con el famoso ’tamayazo’, el reparto de cromos en la Comunidad de Madrid entre IU y PSOE no satisfizo a dos diputados socialistas y todo acabó cuatro meses después en la repetición de las elecciones y entonces no sólo volvió a ganar el PP, sino que además lo hizo con mayoría absoluta. No digo que este sea el caso, pero...